Cuento: Muerte sintética

Este cuento aparece publicado en la versión impresa de Hoja blanca[1] No. 4, pero tuvo que ser editado y así quedó en versión resumida:

Un futuro furibista. En el año 2.134 mucho habrá cambiado, y mucho seguirá igual.

 Entré a su celda y lo vi cubierto con una cobija de las que tienen estampados siete tigres. Cuando se volteó vi que estaba en los huesos, como si a mi amigo le hubieran succionado las entrañas.

Me vio, sonrió. Solamente conservaba un diente. Lo abracé. Enseguida lloró y se aferró a mí como si absorbiera mi vitalidad, se notaba que estaba desesperado. Solamente repetía en voz muy baja “Tienes que saber lo que ellos nos van a hacer”.

 Henry había creado un químico bastante fuerte, era una droga llamada La saliva del diablo que probó en sí mismo. Cayó en coma por cerca de tres meses y cuando despertó hablaba del gobierno, del futuro, de clonación, de las repúblicas creadas por las Farc y los paramilitares. Él era un tipo inteligente y enseguida optó por actuar como un demente para que no lo tomaran tan en serio.

Cerraron tras de mi la puerta de su celda y el saludo terminó. Henry me guió hasta el lavamanos para que habláramos y abrió la llave para que el sonido del agua corriendo ocultara nuestra conversación de los micrófonos. Henry empezó a hablar como loco:

 -Yo sé que me crees, si no hubieras venido –murmuró.- Me inyecté la saliva del diablo y me metí en un viaje terrorífico, sentí que estaba despertando en un sitio familiar: era Bogotá en el año 2.134 y habían muchas cosas nuevas, pero muchas otras no cambiaron nada.

 Los paramilitares se aliaron al gobierno mediante la ley de justicia y paz, las Farc migraron a Venezuela y trataron de invadir Brasil, pero cuando el petróleo empezó a escasear y su riqueza se acabó fueron arrasadas de la faz de la tierra y no tenemos noticia de su paradero. Hoy apenas vamos en la primera reelección del presidente, pero faltan 32 mandatos de lo pronto se convertirá en un cerebro en un frasco que lo controlará todo.

-¿Pero cómo estás tan seguro de que viviste en el futuro y no en una alucinación?

 -Por los detalles -me respondió- Porque en las alucinaciones no existe el tiempo, no hay contradicciones y la lógica está averiada, ningún ser humano puede ver la hora en su reloj mientras está soñando o viajando, como lo hice yo.

 Miré hacia atrás para ver si nos vigilaban de algún punto, pero solo pude ver la puerta cerrada. El agua seguía corriendo por el lavamanos y Henry continuó:

– Con la ley de justicia y paz, además de apoyar a los paramilitares, se financiaron leyes como la de Seguridad Democrática, basada en un novedoso polígrafo usado en un programa de televisión llamado “La verdad o se atreve”. Se implantaron chips en toda la población para detectar cuando alguien tenía pensamientos fantasiosos y se distraía en su trabajo, ya que el lema del cerebro en el frasco era “trabajar, trabajar y trabajar”. Cuando esto sucedía los castigos eran severos.

¿Quieres saber algo patético? el presidente clonó a Juanes y a Shakira para que mantuvieran en alto el nombre de nuestra nación, al punto que cambiaron del escudo nacional: al cóndor lo extinguieron así que pusieron ahí la cabeza de Juanes que sostiene una cinta que dice “Lealtad y Fuerza”, al canal de Panamá lo reemplazaron por el culo de Shakira y la granada por un balón de fútbol. Quienes no siguieran estas insignias podían ser apaleados por cualquiera de sus coterráneos.

 Mediante implantación de un sistema de denigración masivo llamado “Trash-Milenio” se le extraía a los sujetos cualquier rastro de dignidad que les quedara. El sistema consistía en empaquetar al vacío a 250 sujetos en un bus con capacidad máxima de 125 personas durante mínimo 30 minutos diarios, y al final tenías personas sin ninguna capacidad crítica que soportaban lo que fuera en silencio: trabajos forzados, burlas, extorsiones… todo. Con este mismo sistema también se concebían a las futuras generaciones: El sexo, tal y como lo conocemos fue reemplazado por Trash-Milenio donde las mujeres se embarazaban sin experimentar satisfacción alguna y no volvían a tener noticias del progenitor.

-¡Lo que me cuentas en realidad es terrible! ¿Y cómo pudiste regresar? ¿Cómo fue que saliste del coma?

 -Cierto día me levanté a la madrugada, no podía dormir. Fui al baño a orinar y cuando terminé me la sacudí por cuatro veces y ya sabes que después de la tercera sacudida es masturbación. Al recordar esto a mi mente vino la imagen del redondo culo de Shakira y empecé a meneármela. Imaginaba su acolchonado y peludo sexo, su rostro de satisfacción y sus movimientos encima mío. Estaba muy dormido como para recordar el maldito chip, así que seguí cascándomela. Cuando se activó el chip un escuadrón de la parapolicía irrumpió en mi baño, me empujaron contra la pared y me pusieron el frío cañón de una pistola en la nuca. Me gritaron “Violó el código de seguridad número 153, parágrafo 2: Los individuos infectados con el gen de la imaginación serán castigados con la muerte” y sentí un golpe seco en mi cráneo, seguido de calor, que atravesó mi cabeza. Cuando desperté estaba en la cama de un hospital y el resto es historia.

 -Me alegro de que te hayas librado de todo eso. Ahora estas a salvo.

 Resaltados:

Los paramilitares se aliaron al gobierno mediante la ley de justicia y paz, las Farc migraron a Venezuela y trataron de invadir Brasil.

El sexo, tal y como lo conocemos fue reemplazado por el Trash-Milenio donde las mujeres se embarazaban sin experimentaban satisfacción alguna.


Descargue Muerte sintética (versión completa)

Opción 2 de descarga

Agradecimientos especiales a Jaime Riveros, mi profesor quien me orientó en la creación de este y muchos otros escritos y a Daniel Pacheco por la edición junto a todo el equipo de Hojablanca.

[1] REVISTA HOJA BLANCA. Página oficial. [en línea]. [consultado 09 abr. 2008]. Disponible en <http://www.hojablanca.net>

Una respuesta a “Cuento: Muerte sintética”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.