Dominio púbico y acceso al conocimiento

La sociedad reutiliza, reinterpreta y reproduce continuamente material en el dominio público y desarrolla, de esta manera, nuevas ideas y produce obras.

En la “Carta del dominio público de Europeana” Se menciona la importancia del acervo cultural como base de la creación de nueva información y conocimientos en la sociedad. Actualmente las bibliotecas son una buena fuente de acceso a información de dominio público de una determinada región o país, pero si vemos la fuerza de la tecnología y las redes de comunicación que nos han conectado a nivel global veremos que ese acervo es muy amplio, ya no sólo podremos acceder a las rondas de Pombo o a los clásicos. Nuestra formación y apropiación cultural se ha expuesto a una mezcolanza mundial, nuestros referentes culturales son más amplios y muchas veces restringidos.  ¿Qué pasa cuando quieres mostrar o representar una realidad (o ficción) con elementos comunes a todos y las leyes te lo impiden? (Ver: Air pirates)

Es interesante la iniciativa de digitalizar las obras de dominio público para uso público. He sabido que en países como el nuestro ese tipo de iniciativas existan en pequeña escala y con poca divulgación; los costos de realización como el interés y los criterios de selección de los contenidos es algo que pasa a la ligera o que sencillamente no se entiende y pasa a ser un tema de una prioridad.

Por otro lado también nos encontramos con un factor que genera un gran contrapeso a lo referente al dominio público y que tiene que ver con el aspecto legal. Como se muestra en los distintos documentales sobre el tema como: ¡Copiad, malditos! o Rip: A remix manifesto los años para que una obra pueda pasar a dominio público se ha ido ampliando en los últimos tiempos; ¿de qué sirve estar rodeados de información y diversos referentes culturales si son inalcanzables para el desarrollo de nuevas formas culturales? los interese de grandes industrias y el poco conocimiento a la hora de implantar leyes sobre derechos de autor que desconocen la importancia de lo que implica el flujo de información y nuevos conocimientos seguramente nos condenarán a un atolladero cultural.

Aunque nos queda bastantes elementos que se encuentran en dominio público para generar nuevos contenidos o actualizarlos y mezclarlos siempre tendremos presente el fantasma de W. Disney. ¿Cómo evitar que se vuelva a encerrar elementos del dominio público tras las puertas de la industria? Tal vez  la respuesta se encuentre en la labor de Lawrence Lessig o Richar Stallman y ojalá un montón de profesionales de la información que se desprendan de las limitaciones del pasado y vean las necesidades de información en el presente-futuro.

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