Agradecimiento a la carta “Profesor orgullo javeriano”

El pasado 26 de mayo recibí una carta de la Vicerrectoría del Medio Javeriano. Lo primero que se me vino a la mente fue: Algo malo dije y me van a sacar… sabía que no tenía que batuquearles tanto la cabeza a estos guaguas mis estudiantes. Leí la carta y decía algo que el día del maestro habían dejado unos buzones  o algo así en el marco de la “Galería de expresiones, anécdotas y experiencias de ser profesor y estudiante universitario” y en el evento “Carta al maestro” alguien me había escrito. En la misma carta dicen que no saben sobre su contenido, pero que esperan que sea bonito, aunque puede no serlo.

El contenido de la misteriosa carta

La carta dice:

Bogotá, 7 de mayo del 2014

Asunto: Profesor orgullo javeriano.
Sr. David Ramírez Ordóñez
Profesor de la Pontificia Universidad Javeriana
Departamento de Ciencias de la Información.

Con el correr de los años, la sociedad ha intentado agregar una especie de calificativo o etiqueta a aquel que se decide a embarcar en el camino de la enseñanza. Hemos pasado por creer que se trata de mediadores, facilitadores, modelos y generadores de cambios. Yo, me tomo el atrevimiento de darle a conocer por qué es usted un profesor “orgullo javeriano”, otorgándole la siguiente etiqueta, que aunque innecesaria, es pertinente. Estimado profesor, usted es de esos educadores escasos pero valiosos, usted es un generador de cambios.

Una de las cosas más gratificantes que me logró enseñar junto con su clase, fue que un docente no imparte conocimiento, mas se involucra con su clase, permitiéndose y permitiéndole a sus estudiantes conocerse. El truco de magia más bonito en cuanto a la docencia, es generar la motivación y lograr encender esa antorcha que al mismo tiempo causa sed de conocimiento y práctica sin siquiera forzar a los estudiantes o siquiera generar un poco de fastidio frente al verbo “estudiar”.

Yo creo que la razón por la que sus clases resultan tan buenas es porque usted sabe que la clase no es solo suya, y todos nos vemos tan envueltos en ella que es capaz de hacer un trabajo colaborativo en el que todos aprendemos incluso sin darnos cuenta y tenemos el espacio de hablar de muchas cosas que nos generan conocimiento sobre múltiples áreas.

Esa última, entre otras tantas, es la razón por la cual es un generador de cambios y un orgullo para mí. Profesor, usted trae de vuelta el concepto de “universalidad”. A pesar de estar encargado de una materia, con unos temas estipulados, tiene la capacidad de llevarnos fuera de lo -digamos- normal, trayendo temas innovadores, recientes y útiles. De manera que mucho de lo que se aprende en su clase, no se queda solo en el aula, o en lo académico. Sus enseñanzas son capaces de trascender y llevarnos a aplicarlas en múltiples tareas de la vida diaria. Y sobre todo, tiene la facilidad de demostrarnos que usted también puede recibir conocimiento de nosotros; algo desde mi perspectiva, muy valioso.

Para finalizar, un generador de cambios es quien otorga libertad, autonomía, innovación y respeto. Pero no un respeto – “miedo”, es un respeto – respeto, de verdad, un respeto nada autoritario, más bien un respeto apreciativo, un respeto que hace que nosotros, sus estudiantes, nos sintamos agradecidos, orgullosos y le valoremos mucho, porque no es fácil toparse con un profesor íntegro.

Profesor, espero, de todo corazón, que muchos más estudiantes tengan el honor de conocerlo y tomar sus clases. Espero que esa esencia única y tan valorada por mí y le aseguro que por muchos más estudiantes se conserve. Espero que permanezca -si así lo desea-, mucho más tiempo en la Javeriana. Espero, por último, que siga ayudando a crecer a muchas más personas y que logre también crecer a la par. Tiene mucho que enseñar y nadie nunca termina de aprender.

Un fraterno abrazo,

Al final de la carta no había firma. Pensé enseguida que si era obra de autor anónimo, inédita, la calculadora de dominio público colombiana no podía decir cuándo la obra pasaba a dominio público. Por tal motivo nunca podría publicarla, aunque su autor muera y pasen más de 80 años de su publicación… pero bueno, espero su autor (o autora) me perdone la impertinencia.

Mis comentarios a la carta

Es la primera vez que recibo una carta tan sentida y profunda. María Cristina, una compañera de la maestría, decía que era profesora por venganza: Para que sus estudiantes pudieran hacer lo que ella nunca pudo. Por mi parte recuerdo mucho lo que me motivaba a estudiar ciencia de la información y ahora que soy profesor, quiero dictar las clases que siempre soñé con recibir. Creo que funcionó. Claro, no siempre funciona e imagino que algunos otros estudiantes no disfrutan mucho perder mi clase, como ya ha ocurrido.

Creo que recuerdo exactamente el momento en el que dije algunas frases. La ventaja de tratar de ser creativo en cada sesión y hacer cada clase única, es que recuerdas a quien le dijiste qué. Me preocupa de sobremanera ser un profesor con un número demasiado grande de alumnos. Es un gran desperdicio estar en una clase donde ni siquiera te sabes el nombre de tus alumnos. No estoy en contra de la educación masiva, pero si creo que hay que replantear algunas cosas de estos modelos para tener acercamientos humanos profundos.

¿Qué hace que una clase sea memorable?

Desde que empecé a ser profesor me he estado haciendo esta pregunta. ¿Cuáles son las cualidades de los profesores que te cambian la vida?

Con @Acordivas nos lo preguntamos en varias ocasiones. Fue curioso saber que por lo general recordábamos a profesores muy buenos, pero también recordábamos a los muy malos. Siento pánico de ser recordado como mal profesor o no ser recordado y deliberadamente quiero cambiarle la vida a mis alumnos. Recuerdo mucho a Dario Martínez, quizá el mejor profesor que tuve en el pregrado a quien mis compañeros apodaban como “Hitler”. Tenía una “puesta en escena” terrorífica. Hablaba fuerte, casi gritando. Tenía unos ojos claros que te miraban directamente preguntándote por lecturas y podría resultar intimidante. Lo curioso es que su discurso era completamente coherente y era sumamente respetuoso. Recuerdo que leímos algo de René Girard y su libro “Veo a Satán caer como relámpago” y a Adela Cortina y su “Hasta un pueblo de demonios. Ética Pública y Sociedad”. Todavía cito esos libros, tal vez por lo impactante que resultó la clase para mí. Lo que allí aprendí es algo que espero practicar en mi vida.

Alguna vez escuché sobre un estudio de los mejores maestros de la Javeriana. El estudio decía que el mejor profesor de la Universidad según sus alumnos, era un profesor de medicina. Este profesor lo que hacía en sus clases era tocarles el cello a sus alumnos. Leía con ellos fragmentos de novelas y cuentos y los discutían. Los parciales, me contaban, eran problemas que no tenían solución, pero al tratar de resolverlos los estudiantes afinaban su espíritu investigativo. La clase que este señor dictaba no era ni de música, ni de literatura, sino de medicina. Como sea, los comentarios de sus estudiantes es que este profesor les había enseñado a pensar, leer y escribir.

Lo que creo que hace a un buen profesor

Creo que un buen profesor primero debe ser un muy buen profesional. Pero nadie puede ser un buen profesional si primero no se es una buena persona.

Fue Leonardo Machett’s (profesor a quien también admiro mucho) quien en una clase me dijo que el objetivo de la Ciencia de la Información es la construcción de ciudadanía. Desde entonces ese ha sido mi norte y es por eso que trabajo. Si después de mi clase hay mejores personas y mejores ciudadanos, creo que el tema de la asignatura es lo de menos. Eso se ve reflejado en la carta.

A manera de cierre

Un profesor conoce a sus alumnos. A pesar del anonimato en la carta, creo saber quien me la escribió. No me queda más que un profundo agradecimiento por su tiempo y sus palabras. Realmente esto vale muchísimo más que cualquier deuda con el ICETEX título que haya obtenido en la universidad. Sólo una cosa: Te dije que tuvieras cuidado con las dobles negaciones. Cuando afirmas al final “Tiene mucho que enseñar y nadie nunca termina de aprender” haces doble negación, lo que podría prestarse a confusiones ¿no? Lógicamente la doble negación es una afirmación, pero la Real Academia ha dado algunas pautas para hacerlo.

Me gustó mucho lo del autoritarismo y el respeto – miedo y el respeto – respeto. Creo que es lo mismo que sentí con Dario Martinez, pero hasta ahora ese sentimiento se materializó en palabras. Por él siento respeto – respeto. Ojalá sigamos conversando por ahí. Como me dijo Marina Rodríguez en la primera semana de clase: “Ustedes ya son profesionales. Compórtense como tal”. Por eso, aunque no te hayas graduado, siento que ya eres mi colega por el alto nivel de las discusiones que tuvimos en clase. Por hacer de la carrera un lugar interesante para explorar, mil y mil gracias. Tus ideas también están construyendo este saber, del que hasta ahora todavía sabemos muy poco y somos muy minúsculos en realidad, como lo demostró Sagan. Por cierto, te repito ese video de Sagan porque sé que lo disfrutaste.

6 opiniones en “Agradecimiento a la carta “Profesor orgullo javeriano””

  1. Ya quisiera ser igual de aburrida,!

    Felicitaciones por tus grandes logros, más que las maestrias, doctorados y demás estudios que podamos hacer, éstas son las cosas que hacen que todo nuestro esfuerzo sea compensado, saber que las personas sienten que les aportamos y que también entienden cuan importante es aprender de ellos.

    Por último repito: Ya quisiera ser igual de aburrida!!!

    Un caluroso abrazo!!!

    Alejandra Vélez

    1. Mil y mil gracias Alejandra. Tienes mucha razón en algo: Lo que realmente te llena no es la cantidad de títulos que puedas tener, sino tu capacidad de afectar a los otros.

      Saludos.

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