Resistencia en la Latitud 0°

Un año y algunos meses después de su publicación en el no. 36 de Ficciorama, compartimos por este medio la historia corta que se entregó como una contribución en 2013 a este persistente Fanzin bogotano, que en aquella ocasión estuvo dedicada a la novela ucrónica “El hombre en el Castillo” publicada por Philip K. Dick en 1962:

 La historia está llena de datos contradictorios, información difusa. Las narraciones de los mayores al pasar de voz a voz se distorsionan, en algunos casos simplemente no se han pronunciado. Y quiénes todavía se atreven a contar lo que pasó están aislados, desaparecidos o muertos. Pero no son más que historias y más te vale no saberlas.

Lo que se dice tiene que ver con un plan maestro, un As que el Eje se guardó hasta el último momento . Les valió la destrucción de sus propias ciudades y la exposición desbordante a la radiación, rostizaron a su gente por ver a los Aliados caer, por ver sus ciudades desmoronarse. Comunidades humanas, en el Gran Norte de América, reducidas hasta la barbarie, la enfermedad y la mutación. No se sabe cómo pero ahora El Eje domina el globo, la historia oficial cuenta que la raza superior siempre prevalece y no hay discusión al respecto.

Europa, el gran imperio alemán, se extendió por las tierras habitables de América, el sur. Desde Argentina y Chile controlan lo que queda del continente. Algunos de los nuestros cuentan atrocidades de los campos de trabajo, y las grandes fábricas de muerte instaladas en Perú y Bolivia. De África no sabemos mucho, algunas personas son capturadas y trasladadas, nunca más volvemos a tener noticias de ellas.

Asia, el nuevo gran sol. A la caza de nuestros piratas del mar del sur, refugiados en las polinesias o en las selvas a través de los olvidados puertos de Tumaco, o las demás rutas portuarias incineradas por toda la costa. Pero la vigilancia costera es fuerte, a veces guían las embarcaciones japonesas que trasportan víveres, presos o armas hacia Valparaiso o Lima, depende lo que se transporte, pero mar adentro es distinto.

Gran parte de Brasil está invadida, una gran fuente de materia prima para el imperio, las Guyanas parecen un sitio de recreo, pero siempre muy bien custodiadas.

Somos pocos los que dejamos todo por entregarnos al conocimiento de otros tiempos, lo que hoy está prohibido, lo que para muchos no existe, ni ha existido jamás. Nos escabullimos desde las selvas, otros desde los páramos y los que pueden se entregan al mar, a la piratería. Los más experimentados se escabullen entre las ciudades y tejen redes, se infiltran pero algunos duran muy poco. Nuestras comunicaciones son limitadas, y no conocemos, con certeza, nada más allá de este continente, sólo lo que se dice en los informes oficiales, pero eso, solo confunde y segrega. No sabemos qué vía es más incierta entre la opresión del imperio, la aniquilación esporádica o la agitación periférica. Optamos por estar al margen, y mientras lo estemos esta latitud seguirá resistiendo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.