Revisando el código de ética en la bibliotecología colombiana

Mapa del código de ética para bibliotecarios 2014

Luego de leer este libro titulado Casos de estudio en ciencia de información y bibliotecología encuentro el gran valor del código de ética de la profesión. No le había prestado mucha atención al código de ética, ya que no había visto su real importancia o la fortaleza que le da a una profesión tener un código de ética.

¿Para qué sirve un código de ética en bibliotecología?

El libro de Casos de estudio me mostró que en diversas situaciones, los bibliotecarios pueden enfrentarse a situaciones que los ponen en aprietos. Hice un trabajo donde se revisaban algunas situaciones donde el derecho de autor y las bibliotecas podrían entrar en discordia,  y probé publicando esta plataforma donde se busca documentar situaciones similares. El libro tiene una revisión de casos en diferentes temas: Derecho de autor (en el que mis trabajos se han enfocado), privacidad, libertad de expresión, multiculturalidad y ética de los profesionales. Al final de cada capítulo, hay un compendio de 25 casos y preguntas orientadoras bastante interesantes.

Si bien este es un libro en inglés, da una muy buena guía para responder a diversos casos basándose en el código de ética profesional. El libro incluye el código de ética de ALA y de Canadá entre otros, pero responder a un caso particular basándose en un código de ética te da un respaldo mucho mayor que si hablaras como un único profesional: Te estás basando en los valores que te dicta la profesión en tu país. Es un reflejo de la moral que guía a los profesionales que se forman en bibliotecología. Eso me llevó a preguntarme ¿Y cuál es la moral de los bibliotecólogos colombianos? ¿Hacia dónde queremos ir como gremio? ¿Cuáles son los valores que deberían guiarnos en nuestro quehacer diario?

Como he documentado en este blog y en otros espacios, el derecho de autor es un gran reto para los profesionales de la información y como menciona IFLA, debemos respetar a los autores pero también debemos garantizar el acceso a la información por parte de nuestros usuarios. Al encontrarnos en una situación tan tensa, una herramienta indispensable resulta ser el código de ética en bibliotecología, para respaldar decisiones complicadas con la moral que se espera que adopte un profesional, basado en lo que sugiere toda una comunidad de profesionales.

El código de ética de bibliotecología en Colombia

Revisando la Ley 11 de 1979, que nos ha servido para defender nuestra profesión con la dichosa tarjeta profesional y que tanto revuelo ha causado en ciertas ocasiones, también se menciona entre las atribuciones del Consejo Nacional de Bibliotecología, en el artículo 7:

a. Expedir su propio reglamento y un Código de Ética Profesional, que deberá ser aprobada por el Ministerio de Educación Nacional.

Revisando en sitios como el de IFLA los códigos de ética para bibliotecarios,  encuentro que entre los muchos países que tienen códigos de ética, Colombia se encuentra entre los ausentes.

Mapa de Códigos de Ética Profesionales para Bibliotecarios
Mapa de Códigos de Ética Profesionales para Bibliotecarios

Revisando un post de una colega del 2010, encontré que hubo un proyecto de ley que buscaba crear el código de ética (TÍTULO V
DEL CÓDIGO DE ÉTICA PARA EL EJERCICIO DE LA BIBLIOTECOLOGÍA)
, pero por lo visto no prosperó. Revisando un poco más encontré una presentación que tenía comentarios a esa propuesta de código de ética,  que valdría tenerlos presentes para una futura oportunidad.

Nos encontramos entonces ante una oportunidad muy interesante para avanzar en este aspecto, teniendo en cuenta la pregunta: ¿Cuál es la moral que queremos que guíe a los bibliotecólogos?

El código de ética y otros detalles de nuestro contexto

Estamos en un momento muy interesante, donde es bastante probable que la normatividad sobre derecho de autor se ajuste y el futuro de las bibliotecas, archivos, museos e instituciones de educación entre otros se vea involucrado. Tener un código de ética no sólo sería muy útil, sino necesario. Nos daría claridades para avanzar en estas discusiones sobre derecho de autor con una postura de gremio. El derecho de autor es sólo un tema, pero como se menciona en el libro antes citado, hay muchos otros temas que lo necesitan.

Recientemente se ha discutido sobre si los profesionales en ciencia de la información pueden ejercer como archivistas. ¿Valdría la pena pensar no sólo en un código de ética para bibliotecología sino también para la ciencia de la información? El mismo código de ética podría dar luces sobre cómo avanzar en este tipo de discusiones sobre la interdisciplinarioedad.

¿En qué espacios se discute la creación del código de ética para bibliotecólogos colombianos? Imagino que debería ser en el Consejo Nacional de Bibliotecología y en las diferentes asociaciones. Particularmente creo que ésta debería ser una de las prioridades del Consejo y si puedo participar de alguna forma en este proceso, lo haría con todo gusto. Desconozco si ya se está trabajando en el tema, pero imagino que si no se ha avanzado, también ha de ser porque no se reconoce la falta que hace. Un proceso de discusión y enseñanza también vendría bien desde la academia. De hecho, este proceso abriría un espacio para consolidar las asociaciones y agremiaciones al permitir lugares de encuentro y debate, para reconocernos y visibilizar nuestros acuerdos y diferencias.

¿Vale la pena tener un código de ética? ¿Estaría dispuesto a trabajar en su creación? ¿Qué moral vamos a apoyar como gremio? ¿Qué valores deberíamos cosechar?

Actualización: Aquí el avance del proyecto de ley de modificación en Congreso Visible. (¡Gracias Johana Jaramillo!)

Actualización 2: El Consejo Nacional de Bibliotecología publicó el código de ética. Esta publicación se hizo el 29 de febrero de 2016 en el sitio del Consejo, casi dos meses después de esta publicación. Ojalá este post haya sido un detonante para que la información sea visible y esté disponible 😉

Actualización 3: El Consejo Nacional de Bibliotecología renovó su sitio web y al parecer dejó por fuera la publicación del código de ética. En el siguiente enlace se encuentra una copia del Código de ética de la bibliotecología en Colombia. Esta actualización es gracias al comentario de Carlos.

Autor: David Ramírez-Ordóñez

Hola. Soy David. Docente, bloguero y bibliotecario digital. Desarrollo proyectos digitales desde el 2005. Más de mi en este enlace.

23 opiniones en “Revisando el código de ética en la bibliotecología colombiana”

  1. Muy interesante tu post. Siempre me ha llamado la atención lo poco políticos que somos los Bibliotecólogos y cómo en estos aspectos incluso no se identifica en los gremios y asociaciones aportando a estos temas.

    1. ¡Hola Juam!

      Gracias por tu comentario. Lo que dices me recuerda la conferencia de Naomi Klein (la misma de No Logo y La doctrina del shock) titulada Ser bibliotecario, una profesión radical donde muestra cuán política puede ser nuestra profesión. Es cierto, somos muy poco políticos y creo que eso se debe a que nos dejamos perder en las labores del día a día y perdemos de vista el valor de nuestra profesión en la sociedad.

      Creo que los gremios y las asociaciones se han dedicado a otros asuntos. Si empezamos a incluir temas como éste, apostaría que incluso pueden revivir los debates y movilizar ideas interesantes en gremios y asociaciones.

      Ya que andas en Medellín, también resulta interesante el debate de la descentralización ¿no?

      Un abrazo y seguimos conversando.

  2. Un código de ética solo sirve cuando una profesión está realmente cimentada socialmente, como en el caso de la medicina, algo que asi nos duela aceptar, no sucede con nosotros que todavía nos parece chistoso que nos digan: “biblioteque?” más de 100 años después de fundada la profesión. En dicho caso, un código de ética, por ejemplo, regula la labor del médico en el ejercicio consciente de su profesión, o la del abogado. En nuestra profesión, yo pensaría que son más los que ejercen labores bibliotecarias, o montan empresas relacionadas con bibliotecología que no son graduados o que pertenecen a otras profesiones (y muchos hacen excelentes labores). Entonces, de existir un código ¿este código podría aplicarse, por ejemplo, a los cientos de bibliotecarios que son formados dentro del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas que no tienen, ni van a tener tarjeta profesional? (algo que yo nunca haría sabiendo que por ley puedo dirigir una biblioteca sin necesariamente haber estudiado la carrera y voy a ganar casi lo mismo). La gran mayoría de los códigos de ética sancionan actos graves quitando la tarjeta profesional para que la persona no vuelva a ejercer dicha profesión. ¿Acá a quién se le quitaría? Por esta razón, un código de ética sin tener un estudio real de si la sociedad requiere bibliotecólogos y que compare los estudios epistemológicos con la necesidad real de la sociedad por bibliotecólogos graduados, es tiempo perdido.

    Saludos

    1. Hola Wilmer. Chévere tenerte de vuelta en este blog.

      Creo que el código de ética de hecho sería una forma de cimentar la profesión. Mantenernos al aire sin código de ética sería una forma de seguir sin validar la profesión ¿no? Creo que yo apunto a otra cosa: Ser mayor de edad en el sentido kantiano no es algo que se dé por tener una cédula, sino por haber alcanzado la mayoría de edad suficiente para ser consiente de tus actos. Podría ser que tener un código de ética sea una muestra de nuestra madurez como profesionales y que hemos alcanzado un nivel de discusión de la profesión interesante.

      Creo que estaría bueno discutir en el código de ética cómo asumir el hecho de quienes ejercen la profesión y no tienen un título. El código de ética creo que debería funcionar para todos: Técnicos, personas de otras profesiones que ejercen esta, estudiantes y profesionales. A lo que voy en mi entrada y la necesidad que identifico es que debe servir de guía para cuando te encuentras en situaciones embarazosas, cuya respuesta no es fácil. Pensar en código de ética simplemente como un mecanismo para quitar tarjetas profesionales es pensar en que somos profesionales menores de edad, que necesitamos un castigo si nos portamos mal. No estaría muy a favor de pesar en términos punitivos, sino de llevar la discusión a otro nivel. Es más: ¿Cómo quitarle la tarjeta profesional a alguien que ni siquiera la ha sacado? Llevaría la pregunta a algo que parece recurrente: ¿Será que hace falta la tarjeta profesional?

      Si pensamos el código de ética en términos punitivos puede ser que no necesitamos código de ética, pero deberíamos ir más allá del castigo y pensarlo como una guía de la moral que debería imperar en nuestra profesión ¿no?

      ¡Saludos!

      1. Hola David, lo que pasa es que la ética y la moral no son cosas que se imponen, son cosas que surgen desde el ejercicio consciente de la persona como persona social, y de la faceta en que lo desarrolle, lo laboral, lo familiar, etc. El mejor ejemplo de esto son los sacerdotes, uno pensaría que todos deberían ser intachables en su conducta pero muchos no lo son, y el código de ética de ellos es la Biblia, que es la madre de todos los códigos de ética.

        Por otra parte, puede que pensarlo en términos punitivos no sea la respuesta, pero todo código de ética profesional lo que dice es que si uno sigue o va en contravía de ciertos principios básicos morales va a tener consecuencias (positivas o negativas), luego lo punitivo va implícito.

        Para mi el código de ética no daría profesionalización ni madurez a nuestra profesión, porque la profesionalización no es consecuencia directa de esto. Es consecuencia de que la sociedad reconozca la profesión como necesaria y la valide. Y ahi vuelve la eterna pregunta: ¿realmente la sociedad nos necesita?

        Además un código de ética debe surgir desde un ente jerárquico reconocido y respetado por la profesión, y eso en nuestro caso no existe. La gente no se asocia, aún seguimos siendo pocos los que sacamos una tarjeta profesional ante el CNB o ante la SCA. La gente graduada desde nuestra profesión en general desconoce hasta las funciones de estos diferentes organismos. Es decir, para fines prácticos el mismo gremio los convirtió en figuras decorativas ya que nadie los respeta. Y asi fueran muy reconocidos gremialmente, estos estamentos jerárquicos no pueden (ni deberían) aplicar el código de ética para otras profesiones que tienen sus propios estamentos y sus propios códigos de ética pero que trabajan con la gestión de la información (que por cierto, son todas, porque todas tienen que gestionar su propia información para asegurar resultados desde su propio ejercicio, razón por la cual no me gusta ese término “gestión de la información” porque representa todo y a la vez nada).

        Ante “situaciones embarazosas” lo mejor entonces no sería un código de ética sino una guía deontológica, algo más parecido a un “juramento de Hipócrates”, pero acá vuelve a surgir el problema de exáctamente que hace un bibliotecólogo, que otra profesión no haga (pregunta que más de 100 años después, realmente no se ha podido responder), y el que muchas profesiones tienen ingerencia en el manejo de la información desde sus profesiones, y algunas de esas profesiones ya tienen su propio código de ética.

        Yo sigo firme e insistiendo que mientras no se llegue realmente a la definición de qué somos como profesión ante la sociedad y se valide la pertinencia de nuestra presencia desde la comparación entre lo epistemológico y laboral, todos los demás esfuerzos son inutiles, leyes, decretos, asociaciones, códigos etc.

        Saludos!

        1. Hola Wilmer.

          Creo que debemos distinguir entre ética privada y ética pública. De alguna forma la ética pública o la moral si son cosas que de alguna forma la sociedad impone, porque quien no está acorde a ella se ve señalado por una comunidad. La pregunta sería ¿Qué cosas queremos resaltar como comunidad? En el ámbito de la ética privada si pueden haber diferencias, de hecho siempre las hay, pero hace parte de la dinámica.

          Sobre si la sociedad nos necesita creo que te enfocas en la popularidad de la profesión más que en la necesidad. La respuesta es que si nos necesita, otra cosa es que no somos muy populares, pero eso es secundario. De pronto es que no hemos alcanzado un nivel de especialización como gremio que nos haga reconocidos. Me he encontrado con personas que confían en profesionales en ciencia de la información porque saben de la calidad de su trabajo y que no cualquiera lo puede hacer.

          Lo de los entes jerárquicos reconocidos y respetados creo que deja mucho qué desear: Como están las cosas pareciera que la expedición de tarjetas profesionales no es una actividad validada y respetada, por eso tanta referencia a que nadie la saca o se usa para excluir.

          Sobre las situaciones embarazosas… pues es justo por el libro que referencio que hablo del código de ética y no de una guía deontológica. Yo si creo que se ha respondido: Miguel Ángel Rendón Rojas lo propone aquí. ¿O acaso no es esto?

          Yo sigo firme en que la interdisciplinariedad es necesaria y que la definición ya se ha dado, por lo que se requiere avanzar en todos esos campos que se mencionan.

          ¡Un abrazo W!

  3. Hola David. De mucho interés tu post. Muy pertinente la discusión en términos que lo propones… creo que podría ser el momento de darle otra vez el valor las agremiaciones mediante esta discusión (aún creo que puedo recuperar la fe en ellas).

    Compartí tu post en Facebook y Johana Jaramillo hacía el siguiente comentario:

    Al rededor de este tema hay un trabajo de largo aliento en el que yo misma participé de algunas discusiones cuando hacia parte de Aseibi Eib, en el momento de su construcción y consolidación y posteriormente en la gira Nacional de validación y socialización que hicieron el CNB y ASCOLBI, participe de reuniones en Medellín y Bogotá.

    Que bueno que asuma estos temas, ahí vamos construyendo entre todos, sé que faltarán cosas, tenemos que irnos ajustando, las aprobaciones legislativas no son tan ágiles como quisiéramos y cuando se aprueban, ya uno quiere cambiar cosas, pero bueno, avanzar es lo que nos queda.

    Saludos.

    1. Hola Jaider. Gracias por pasarte por acá y compartirlo.

      Debo decir que al igual que tu no creía mucho en las agremiaciones. Me gustaría preguntarte ¿Por qué volver a creer en ellas? ¿Por qué no y cómo mejorar ese motivo?

      Personalmente creo que hay que revisar los intereses que mueven a las agremiaciones. Creo que pueden abrir espacios de debate interesantes, pero no sé si sean sostenibles. Creo que vale la pena intentarlo, al menos por probar.

      Un abrazo.

  4. La Bibliotecología en Colombia, a pesar de todo lo que hemos hecho con ella y por ella, pareciera estar estancada en el tiempo y no progresa como quisiéramos: en países como los EEUU y algunos de Europa el Bibliotecologo se ha ganado importantes espacios y es considerado como docente (estatus de profesor). Los directores de las bibliotecas de los campus tienen participación ex-oficio (es decir por derecho propio), en los senados academicos (Consejos superiores) y en los comites de Investigación. Aquí todavía seguimos en la eterna lucha (Ya llevamos mas de cincuenta años) de hacer respetar la Ley 11 y exigir que en las grandes bibliotecas siempre haya un profesional de las Ciencias de la Información.

    También desde hace mas de cincuenta años venimos redactando el Código de Etica para lo cual hemos hecho adaptaciones a los de otros paises y desafortunadamente no lo hemos podido hacer aprobar, porque nos falta el respaldo político, o la instancia que lo lleve al Congreso.

    Obviamente, a la profesión le faltan lideres, personas con una pertenencia inmensa, que hagan visible la profesión, que la muestren como una profesión solida, organizada, destacada y envidiable.

    Es la responsabilidad de las nuevas generaciones hacer que la profesión crezca y se engrandezca y no que se disuelva en la autocritica.

    Saúl Sánchez Toro
    Expresidente ASCOLBI

    1. Estimado Saúl.

      Es un gran honor leer su comentario en mi blog. En varias ocasiones me he encontrado con sus publicaciones de Pioneros Bibliotecología.

      No creo que a la profesión le falten líderes, sino visión. No sé si me equivoque, pero creo que si hay gente que está liderando trabajos en nuestro campo. En una ocasión recuerdo haber escuchado un comentario del tipo “El Consejo Nacional de Bibliotecología está para expedir tarjetas profesionales”. ¿Podría ser que nos dedicamos a discutir sobre tareas diarias cuando dejamos de lado el fondo, la esencia de nuestras instituciones?

      No lo sé. Me lo pregunto porque si bien las nuevas generaciones tienen una responsabilidad, las viejas generaciones deberían hacer legados, traspaso de conocimiento. Me gustaría que en vez de pensar en viejas o nuevas generaciones, pensáramos como unidad.

      Un abrazo fraterno.

      1. Si en una profesión falta VISION entonces es porque faltan LÍDERES, porque existe un correlación entre loando conceptos, que se complementan. Creo que la transición generacional en una profesión es necesaria para asegurar la continuidad de este saber en la sociedad. Yo sí creo que la profesión hoy vive una profunda crisis en muchos aspectos, y creo que quienes tienen posiciones de liderazgo están desarticulados, pensando cada uno en su propio feudo. Hay ausencia de liderazgo desde la academia, haya ausencia se liderazgo desde las asociaciones, hay ausencia de liderazgo desde las bibliotecas y quienes las dirigen, haya ausencia de liderazgo desde el sector empresarial de la profesión (más preocupado por sus ingresos que por el impacto en la sociedad), hay ausencia de liderazgo desde la política pública, hay ausencia de liderazgo desde la investigación, e incluso hay ausencia de liderazgo desde el propio desempeño profesional en los cargos que ocupamos. Existen líderes que no se hablan, que no trabajan juntos, que no cooperan, que no piensan en la profesión sino en un sector de ella, que no comparten conocimientos, que no se abren al debate ni promueven los cambios necesarios. Por esto es que en mi opinión hoy estamos en crisis. La agenda de la profesión se dirige desde otros sectores y desde otras profesiones.

        “No puede haber una profesión fuerte y sólida si sus integrantes solo piensan en sus intereses.”

        1. Estimado Carlos.

          Un gusto tenerlo en mi blog.

          En su comentario menciona todas las faltas de liderazgo existentes pero ¿qué hacemos para repararlo? Parecería que desmontar los “feudos” podría ser un primer paso. ¿Qué “feudos” valdría la pena revisar? ¿En qué espacios debería ocurrir un debate al respecto? Al menos me alegra saber que de una u otra forma, este blog está sirviendo para que eso ocurra, pero además de tener el espacio hay que realizar el debate. ¿Quién debería participar?

          De acuerdo en que la transición profesional en la profesión es necesario y me preguntaría ¿qué espacios de transición tenemos? Si no tenemos ninguno, sería urgente crearlo entonces.

          Muy pertinentes sus comentarios, dan muchas luces y evidencian que faltan espacios de discusión. ¿O ya existen y no los estamos usando?

          ¡Saludos!

        2. Carlos. Estuve reflexionando sobre su comentario sobre la crisis. Lo pienso porque podría verse de dos formas: En un momento la bibliotecología en Colombia tuvo un gran ascenso, que con el tiempo se perdió o nunca hemos alcanzado un nivel de “madurez” suficiente, donde no hemos perdido nada, sino que nunca lo hemos alcanzado.

          ¿Estamos en crisis por alguno de estos dos escenarios?

  5. Hace rato vwnfo reflexionando sobre este tema, pero no tanto sobre el CÓDIGO DE ÉTICA en sí mismo sino sobre la ÉTICA que no es lo mismo, así lo parezca. Comencemos por preguntarnos cuantos de quienes ejercemos esta profesión estudiamos en nuestro plan de estudios al menos una asignatura relacionada con la ÉTICA PROFESIONAL. En estricto sentido no sería necesario un Código de Ética si todos actuáramos bajo los mismos principios éticos y morales, que no deben estar redactadas como uña norma que se infringe o no. Un ejemplo puede ser la Matrícula
    Profesional, éticamente no deberíamos ejercer nuestra profesión si no contamos con este documento, pero claramente más del 70% de los graduados en BIBLIOTECOLOGÍA no cuentan con ella.

    Sin ir más lejos quien nombra un Bibliotecólogo sin este requisito incurre en una falta disciplinaria, pero quien accede a un puesto aún sabiendo que no tiene la matrícula esta ejerciendo la profesión ilegalmente. Repetimos los tradicionales comportamientos de nuestra sociedad en donde mientras no hay sanción entonces me hago el de la “vista gorda”. Un código de ética implica sancionar
    las faltas al ejercicio profesional, pero primero hay que tipificarlas y establecer su nivel de gravedad. Sin embargo la Ética, no el código como tal, deberían impedirme calumniar a mis colegas, llevar a cabo trabajos de mala calidad, incumplir mis deberes y responsabilidades en los cargos que desempeñemos, o incluso destruir la imagen de un colega.

    La ética debería impedir que paguemos sobornos o recibamos dineros para hacernos a un contrato estatal (de cualquier tipo), o también pedir menos honorarios por un cargo solo para quedarme con el puesto. Podría citar más ejemplos pero el punto central de mi comentario es que primero deberíamos pensar en la ÉTICA como una forma de relacionarnos con nuestro entorno profesional, y en este marco, posteriormente, establecer un CÓDIGO DE ÉTICA cuyos principios y postulados sean compartidos por todos los Bibliotecólogos, de forma que quien se aparte de éste, reciba la pena o sanción que corresponda de acuerdo con la falta cometida. Pero para que esto se de primero hay que confirmar un Tribunal encargado de investigar las faltas contra la profesión, lo cual es uno de los temas centrales, de forma que exista un debido proceso para quienes, por sus malas
    conductas, sean investigados por dicha instancia.

    Por ahora al menos deberíamos pensar en actuar conforme a principios éticos generales mientras se expide y reglamenta el código de CÓDIGO DE ÉTICA DEL BIBLIOTECÓLOGO, esto de por sí ya sería un enorme avance.

    1. Carlos.

      Uno de mis temas de interés también ha sido la ética, la ética privada y pública, así como la moral de nuestra profesión, que son cosas diferentes, pero con relación; como ocurre con el código de ética.

      Estoy de acuerdo en que podríamos no necesitar un código de ética. Sin embargo mi planteamiento en esta publicación es que el código de ética refleja la excelencia en la profesión, hacia dónde nos movemos, hacia dónde queremos llegar y cuáles son los valores que queremos resaltar. En varios comentarios se ha hecho referencia a los mínimos que debe cumplir un profesional para que no se “raje” como profesional. Creo que estamos hablando de cosas muy diferentes si pensamos sólo un código de ética como mecanismo punitivo, estamos haciendo la mitad de la tarea. Perdón por ser reiterativo, pero: ¿En qué espacios se debería proponer un código de ética con postulados compartidos por todos los bibliotecólogos? ¿El código de ética que está en trámite esta siendo así de bien asimilado por la comunidad profesional?

      De acuerdo en que la expedición y reglamentación es un gran avance, pero si incluye sólamente lo punitivo ¿en qué momento deberíamos revisarlo y completarlo?

      Insisto: Me gustaría trabajar en el tema y me ofrezco para avanzar.

      Un saludo. Son de mucho valor sus aportes.

    2. Hola Carlos.

      Olvidé algo: En el programa de Ciencia de la Información de la Javeriana si vemos la clase de ética, hace parte de nuestro plan de estudios. ¿Acaso en las otras universidades no lo ven? Perdón por mi desconocimiento.

      Saludos.

  6. Hola.

    Comparto mis comentarios:

    1. Inicialmente quiero felicitar a David, tanto personalmente como a través de su blog siempre genera reflexión y crítica, lo cual es una acción muy importante para repensar y contribuir en el fortalecimiento de la profesión. Apropósito Azorín dice:

    “Un pueblo sin conciencia es un pueblo muerto. La conciencia de un pueblo se manifiesta en el conocimiento de sí mismo. El conocimiento de sí mismo supone la reflexión sobre sus hombres, sus sentimientos, sus ideas. Reflexionar sobre todo es pensar, medir, contrastar los méritos y deméritos, las ventajas y las desventajas, los avances y los retrocesos. Todo esto en suma es crítica. Cuanto más espíritu de crítica se contenga en la vida de una nación, tanto más esa nación tendrá conciencia de lo que ha hecho y de lo que falta por hacer”.

    2. En diciembre recibimos la noticia que el proyecto de Ley “Por la cual se modifica la Ley 11 de 1979, se adopta el Código de Ética de la profesión de bibliotecología y se dictan otras disposiciones”, va en buen curso, tanto es así que es muy posible que este año sea sancionado. Este logro se debe al trabajo realizado por el Consejo Nacional de Bibliotecología desde hace varios. El año pasado el Consejo y ASCOLBI convocó en varias oportunidades a la socialización de los avances del proyecto de ley pero infortunadamente la participación fue muy pobre. En los próximos meses desde El Consejo y desde ASCOLBI se desarrollaran nuevas acciones de comunicación y socialización de los avances del proyecto.

    3. Considero que el Código de Ética es muy importante para la Bibliotecología en Colombia, tanto es así que existe la deontología, entendida como la ciencia del deber o la ciencia que estudia la moralidad de la acción profesional, es la parte más especializada y práctica de la ética por ocuparse de la aplicación de sus principios y conclusiones a las distintas profesiones.

    De la deontología surge el Código de Ética como un conjunto de ideas y normas de comportamiento profesional por medio de las cuales se permite regular las profesiones y orientar su excelencia, creando una cultura moral para garantizar que se cumpla la función social asignada.

    Ahora bien, toda sociedad requiere de un conjunto de instrumentos que le permitan equilibrar sus acciones, al respecto el profesor Mockus dice que existe una diferencia entre “Lo que se debe hacer (la ley), lo que se dice que se hace (la moral) y lo que en realidad se practica (la cultura)”. Esto es debido a que la acción humana es motivada y regulada, para hacer una acción necesitamos de motivaciones y de reglas, debido a que el deseo de estabilidad en nuestras motivaciones hace clara la necesidad de las normas. A veces los intereses, las emociones y las razones van en la misma dirección y a veces se contradicen. El profesor Mockus enfoca su trabajo en las regulaciones: Legales, morales y culturales, dice que estas interactúan, así que a veces actuamos sin miedo a una sanción, otras veces actuamos sin el miedo a sentir culpa y en otros momentos tenemos miedo al rechazo social o cumplimos las normas para obtener aceptación. Por otra parte, las regulaciones también están basadas en el placer o en el sentido del deber, es así que las normas son obedecidas por la admiración a la ley. Considero que las leyes son un instrumento necesario para saber cuales son las reglas de juego y las sanciones. También considero que “el ser humano obedece más a la confianza y a la buena reputación que al miedo a una sanción legal, a la culpa o la pena, es por esto que además de leyes y policías se requiere de otro tipo de acciones que permitan incidir en la moral (en lo que se dice que se hace) y en la cultura (lo que en realidad se practica). Es por esto que considero que la Tarjeta profesional y el Código de Ética son instrumentos necesarios, pero además debemos trabajar en fortalecer las agremiaciones para que desde allí desarrollemos acciones pedagógicas, culturales y de reflexión que permitan evitar aplicar instrumentos punitivos y así fortalecer el tejido social.

    4. En el 2010 en el Programa de Sistemas de Información y Documentación de la Universidad de La Salle tuve la gran posibilidad de asistir a la materia “Ética en las profesiones”, gracias a esta materia y a mi pasión por la filosofía tuve la oportunidad de profundizar en la deontología. Estos conocimientos me han hecho reflexionar en los deberes del bibliotecólogo.

    5. Personalmente considero que sí es muy importante la participación activa de estudiantes y profesionales en las agremiaciones ya que su capacidad y liderazgo se ve reflejado gracias a la cantidad y calidad de la participación de cabezas y manos que quieran trabajar por el bien común. Es curioso ver personas que se quejan por todo: su casa, barrio, localidad, ciudad y país, pero siempre esperan que la solución venga del más allá sin darse cuenta que la solución está en cada uno. Es aquí donde se ve reflejada la importancia de política, ya que como decía Aristóteles, el ser humano es un Zoon politikón “animal político” y la política está en todo el acontecer de nuestras vidas, por eso los bibliotecólogos debemos pensar como animales políticos y actuar desde sus organizaciones civiles y gubernamentales para tener una mayor incidencia en la toma de decisión y rumbo de la sociedad.

    6. Me alegra mucho que David esté interesado en trabajar en este tema desde la agremiaciones, así que lo invito a él y a tod@s los demás interesados a trabajar desde el Consejo Nacional de Bibliotecología y desde ASCOLBI, ya que en la actualidad hacen falta muchas cabezas y manos que quieran pasar de las palabras a la acción colectiva.

    De nuevo gracias David por este tipo de reflexiones.

    1. Hola Wilson. Muy chévere tenerlo de vuelta por este espacio.

      Contesto punto por punto:

      1. Gracias. Ojalá que esto genere discusiones virtuales, pero mucho mejor si las acompañamos de discusiones presenciales. Me gustaría que ocurrieran las dos.

      2. No me enteré de las convocatorias, pero bueno, ojalá pueda participar en ellas a futuro.

      3. Me pregunto si la ley, la moral y la cultura (uno de mis temas de interés antes mencionado aquí) que se plantean están apuntando al mismo lado. Si Carlos más arriba comenta que “más del 70% de los graduados en BIBLIOTECOLOGÍA no cuentan con ella [tarjeta profesional]” ¿no será que tenemos leyes que van en contra de la moral y la cultura? No quiero ahondar el la discusión de la tarjeta profesional, pero es para poner un ejemplo: ¿Será que estamos promoviendo leyes que no reflejan la moral o la cultura de la comunidad? Si es así hay que 1) tener cuidado y 2) revisar muy bien lo que espera la comunidad de las instituciones que las representan.

      4. Yo si decía. Sería raro que no se viera en las universidades.

      5. De acuerdo en que la solución está en nuestras manos. Sin embargo ¿por qué Jaider en un comentario más arriba menciona que no tiene fe en las agremiaciones cuando dice que “podría ser el momento de darle otra vez el valor las agremiaciones mediante esta discusión (aún creo que puedo recuperar la fe en ellas). “? ¿Qué estas haciendo (o dejando de hacer) las agremiaciones para que tengamos fe en ellas? ¿Será que están desarticuladas la cultura, la moral y la ley en sus postulados? En otro espacio lo comenté: ¿Qué beneficio recibe quien participa en un grupo, asociación o agremiación? No hago referencia a esto con ánimo de polemizar, discutimos sobre mi forma de presentar ideas y ahora estoy en una postura mucho más “amable” 😉

      6. Gracias, como le comenté en otros espacios espero poder participar.

  7. Cordial saludo

    En primer lugar quiero felicitar al autor de esta entrada. Coincido en su propuesta de la imperiosa necesidad de un código de ética de la profesión que oriente el quehacer de los profesionales de las Ciencias de la información. Tengo una inquietud: si la ley 11/1979 prescribe que es función del Consejo Nacional de Bibliotecología diseñar y establecer tal código y sólo fue publicado en febrero del presente año ¿cómo se orientaron las prácticas de la profesión durante casi cuarenta años? ¿a qué se debe ese letargo en el desarrollo y presentación de un código ético por parte del CNB? Considero que este podría ser un aspecto digno de abordarse desde la academia y permitiría plantear propuestas frente a una aparente omisión por parte de la mencionada organización.

    Por otra parte, he intentado acceder a los enlaces para documentarme un poco más sobre el tema (en concreto el de ley 11 y el código ético publicado este año) y me encuentro con que están caídos. ¿me podría hacer el favor de ayudarme al respecto?, de antemano le agradezco.

    ¡Éxitos!

    1. Hola Daniel.

      Gracias por las felicitaciones.

      Si bien creo que quienes deberían responder a tus preguntas son las personas del Consejo Nacional de Bibliotecología, si me parece que el código de ética es algo vital y no sólo un adorno que deban tener las profesiones. No se debe hacer, como se dice por “saludo a la bandera”, sino que tiene implicaciones profundas en el desarrollo de la profesión.

      Me alegra que el Consejo haya actualizado su sitio web y te agradezco por el comentario. Sin él no huera notado del cambio y espero que el que la actualización haya olvidado publicar el código de ética sea un error que se solucione prontamente. En la actualización 3 dejé un enlace a una copia del código de ética de la bibliotecología en Colombia por si el “olvido” persiste por mucho tiempo.

      Un abrazo fraterno.

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