Actualizando la ley de derecho de autor colombiana para los colombianos (y no sólo para EEUU)

Luego de un año donde el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y la Dirección Nacional de Derecho de Autor de Colombia recibieron comentarios al proyecto de ley de derecho de autor en Agosto de 2016, se presentó el texto con la propuesta del gobierno para actualizar la ley de derecho de autor. Análisis de lo que nos trae y no nos trae esta propuesta, especialmente para las bibliotecas, archivos y museos.

Una propuesta inclusiva, pero no tanto

Una grata sorpresa de este proyecto de ley es que no sólo actualiza el derecho de autor en Colombia para cumplir el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC), sino que además incluye en varios de sus artículos referencias a bibliotecas, archivos, centros de documentación e instituciones educativas. A diferencia de propuestas pasadas donde lo único que parecía importar era que se cumplieran los requisitos del Tratado, es una buena noticia saber que se ha tenido en cuenta no sólo a los titulares del derecho, sino también a otras partes involucradas como lectores, internautas (?) e instituciones culturales.

Luego de las mesas de trabajo y la recepción de comentarios a la propuesta, parece ser que que algunos puntos solicitados a favor de bibliotecas, usuarios de Internet y lectores han sido escuchados, pero no todos. Hay un gran interrogante sobre el mecanismo y los argumentos que sirvieron para la selección de los temas que se incluyeron en esta propuesta, ya que sigue sin ser claro los métodos para generar esta propuesta, los tiempos y el cronograma de trabajo. Pareciera que se obedece más a caprichos institucionales, que a atender las necesidades de los implicados en la ley de derecho de autor. Carolina Botero hace referencia en este artículo a la falta de participación ciudadana. Si bien el Ministerio de Comercio y la Dirección Nacional de Derecho de Autor invitaron a algunas personas e instituciones a la presentación de la propuesta, queda la sensación de que invitan a contar lo que están haciendo, pero no a hacer parte de la construcción de un proceso que lo necesita: así se generarán más “normas de papel”, que no se cumplirán en su totalidad porque no representan a todos los sectores involucrados.

Presentación de la propuesta de proyecto de ley de implementación del TLC entre Colombia y Estados Unidos sobre derecho de autor, Bogotá, 2017
Presentación de la propuesta de proyecto de ley de implementación del TLC entre Colombia y Estados Unidos sobre derecho de autor, Bogotá, Octubre de 2017

Lo que modifica esta propuesta en la la ley de derecho de autor colombiana

Al revisar el texto de la propuesta (aquí la versión editable), se pueden reconocer cosas como:

  • Es la misma propuesta que se ha venido presentando sobre Medidas de Protección Tecnológica, con algunos ajustes y sin incluir la totalidad de solicitudes que se han hecho en repetidas ocasiones.
  • Se aumentan los derechos de los titulares, dándoles potestad sobre almacenamiento temporal de forma electrónica.
  • Se incluye la regulación sobre el agotamiento del derecho de autor en la primera venta, pero se mantiene la restricción para el alquiler o préstamo público.
  • Se suman 20 años a la protección de obras creadas por personas jurídicas, pasando de 50 a 70 años.
  • Se incluyen derechos a los titulares por radiodifusión.
  • Se incluyen excepciones a la elusión de medidas de protección tecnológicas para investigadores (con perfiles más bien de ingenieros, es decir que artistas no podrían eludir estas medidas), bibliotecas, archivos o instituciones educativas entre otros.
  • Se incluyen excepciones sobre la reproducción temporal en forma electrónica.
  • Se menciona el préstamo por bibliotecas, archivos o centros de documentación, así como la puesta a disposición de obras pero sólo en terminales especializados, lo que quiere decir que seguimos pensando en espacios físicos (átomos) y no en entornos digitales (bits).
  • Se incluye transformación de obras con fines de parodia.
  • Se menciona la reproducción para educación por mecanismos reprográficos (es decir fotocopias).
  • Se mencionan excepciones para educación a distancia, pero con varias condiciones, lo que incide directamente en educación virtual.
  • Se harán revisiones de las excepciones y limitaciones cada 3 años por parte de la Dirección Nacional de Derecho de Autor, pero ¿por qué no se involucran a instituciones como bibliotecas, museos o archivos en estas revisiones si son partes interesadas?
  • Se introduce un capítulo sobre obras huérfanas.
  • Se ratifica el Tratado de Marrakech para personas con dificultad para acceder al texto impreso
  • Se solicita información sobre personas involucradas en infracción, lo que pondría en evidencia los hábitos lectores y la privacidad de las personas.

Varios de estos puntos hacen parte del compromiso de Colombia con Estados Unidos, donde se refuerzan los derechos de los titulares pero ¿si se refuerzan los derechos de los titulares no deberían también reforzarse las excepciones y limitaciones de los usuarios y lectores? Aparentemente se está haciendo, pero hace falta pulir mucho más las excepciones que se están incluyendo para que sean realmente útiles para todas las partes involucradas – incluyendo autores y titulares.

En múltiples ocasiones se ha evidenciado la necesidad de implementar excepciones y limitaciones para bibliotecas, archivos y museos y de hecho la Organización Mundial de Propiedad Intelectual ha realizado estudios internacionales donde se muestran las excepciones y limitaciones alrededor del mundo que muestran lo que han implementado los diferentes países. Esto muestra que no es descabellado que las bibliotecas y archivos requieran excepciones y limitaciones para cumplir su misión de dar acceso a la información, por supuesto sin dañar mercados y respetando el derecho de autor. Veamos los temas que se quedan por fuera en el proyecto de ley:

Lo que se quedó por fuera de la modificación

Los temas que no se han incluido en esta actualización y se han solicitado en el pasado son:

  • Excepciones para obras fuera del mercado o descatalogadas.
  • Limitación a la responsabilidad de bibliotecas, archivos, museos y funcionarios en el ejercicio de sus funciones.
  • Mejoras a las excepciones y limitaciones sobre preservación, para que se incluya una perspectiva digital acorde a nuestros tiempos.
  • Excepciones sobre el depósito legal digital.
  • Excepciones sobre importación paralela.
  • Excepciones sobre usos transfronterizos.
  • Usos justos.

Sucede que los procesos bibliotecarios están íntimamente relacionados, por lo que es necesario incluir la totalidad de excepciones y limitaciones. De lo contrario las bibliotecas se quedarían a mitad de camino en sus procesos, ya que apenas una parte de lo que hacen es permitido. Por ejemplo pensemos en una biblioteca que tiene una obra huérfana en su colecciones. ¿De qué sirve incluirla en el catálogo si no hay mecanismos que permitan su correcta preservación digital (la obra correría riesgo de desaparecer) y otras bibliotecas no pueden solicitarla mediante conmutación bibliográfica (que son asocios donde las instituciones nacionales o internacionales se comparten documentos, porque no se ha aprobado los usos transfronterizos o este tipo especial de préstamos)? Pensemos en el mismo caso donde se trata de una obra que se encuentre fuera del mercado o descatalogada, donde no podría pensarse que se afectan los ingresos del titular, pero las bibliotecas quedan imposibilitadas a dar acceso a ellas o crear servicios en torno a ellas. ¿Qué deben hacer las bibliotecas en ese caso?

Pensar en una legislación que incluya todas las excepciones y limitaciones evita que se hagan procesos adicionales o se frenen actividades que en últimas, benefician a los autores, quienes tienen en las bibliotecas vitrinas para ofrecer su obra y adquirir más ventas; así como a los lectores, quienes tienen más espacios para conocer los trabajos de otros y por qué no, convertirse en potenciales compradores de obras que puede que quieran para sus colecciones personales.

El compromiso de Colombia frente a la memoria digital del país

Más importante que el compromiso de Colombia con Estados Unidos es el compromiso de Colombia con la memoria y el patrimonio digital, que no sólo será para los colombianos, sino para la humanidad. En presentaciones como “Los retos y las perspectivas del patrimonio cultural digial” de Jhonny Pabón se menciona la responsabilidad de varias instituciones, que luego asistieron a una audiencia pública para debatir sobre el estado de la memoria digital y tomar cartas en el asunto. Es por esto que los puntos referentes al depósito legal digital y las mejoras a la preservación digital deberían incluirse prioritariamente.

Esta es una gran oportunidad para que el actual gobierno cierre con broche de oro, si logra presentar y aprobar una propuesta que articule este tipo de iniciativas, donde no sólo se busca cumplirle a los extranjeros, sino actualizar una ley en favor de los colombianos que la necesitan.

Si vamos a actualizar, pensemos también en el futuro

Si vamos a basarnos en la ley española de derecho de autor para actualizar la nuestra, ya que hay muchos “parecidos”, ¿por qué no le damos más bien una mirada a la ley ecuatoriana? En las páginas 38 en adelante hacen referencia a las excepciones y limitaciones donde incluso aparece a la minería de textos para bibliotecas. Este tipo de excepciones también se están solicitando en Europa y de hecho organismos internacionales le han solicitado al gobierno colombiano que considere estos puntos.

Particularmente considero que estamos pensándonos una legislación que tiene en mente fotocopias, espacios físicos y educación presencial, cuando deberíamos enfocarnos en los usos digitales, en Internet y las  dinámicas que han cambiado en los últimos años. Si ya se han incluido excepciones y limitaciones ¿por que no las incluimos todas de una vez?

Mis sugerencias

Sugeriría estas cosas, para que la actualización a la ley sea justa e inclusiva:

  • Que los puntos modificados por la actualización de la ley se revisen con sectores bibliotecarios, ya que vale la pena hacer algunos ajustes.
  • Que se incluyan las excepciones y limitaciones que se dejaron por fuera.
  • Que se publiquen los mecanismos y argumentos usados para esta (y futuras) actualización(es) y un cronograma de acciones esperadas.
  • Que instituciones como el Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional de Colombia, el Ministerio de Educación, el Consejo Nacional de Bibliotecología y las instituciones bibliotecarias del país (especialmente las asociaciones) revisen este proyecto de ley y  consideren el incluir nuevas excepciones y revisar las propuestas en esta versión de la ley
  • Que los bibliotecarios soliciten a sus representantes, partidos o instituciones que se revise la propuesta con los puntos anteriormente nombrados.
  • Que los usuarios de Internet, sobre todo los creadores revisen estas excepciones.
  • De ñapa: Colombia debería apoyar un Tratado de Excepciones y Limitaciones para bibliotecas, archivos y museos en espacios internacionales como el SCCR, que se realizará entre el 13 y 17 de noviembre de 2017 en Ginebra (Suiza).

¿Por qué no apoyar a las bibliotecas en este proyecto de ley, dado que también aportan a la creatividad y la creación?

6 opiniones en “Actualizando la ley de derecho de autor colombiana para los colombianos (y no sólo para EEUU)”

    1. Mil gracias Virginia.
      Una golondrina no hace verano, así que me pregunto ¿dónde están los bibliotecarios de América Latina que están pasando por los mismos procesos? Seguro que podemos hacer un grupo interesante de intercambio de experiencias.
      Un abrazo.

  1. Tendríamos que estar en la RedLACDA…
    Ayer en Argentina se dió un debate por la ley de Derechos de autor. Es interesante ver el diálogo al rededor de ello, se puede revisar el hashtag #Debate11723 https://twitter.com/hashtag/debate11723?f=tweets&vertical=default&src=hash
    No se como vayan a salir las cosas, pero siendo que desde marzo el debate es público, y solo participaban esporádicamente no más de 5 bibliotecarios… tras visibilizar el tema en mi país, ayer se logro la participación de gran cantidad de bibliotecarios en la reunión presencial… y la representación y presencia de instituciones como ABGRA, ACBJ y la Biblioteca del Congreso de la Nación.
    Si bien tengo el sabor semiamargo de que no se haya presentado un punto de acuerdo común y consolidado en esta reunión, que abogue por todo lo que pedimos para las bibliotecas… las argumentaciones fueron muy sólidas en nuestro sector, y por vez primera siento que nos mostramos un poco más como comunidad y menos como individuos. Una materia muy pendiente en Argentina.
    Creo firmemente que visibilizar mueve voluntades y provoca cambios. Creo que es una deuda muy grande la que tenemos por trabajar por un sector bibliotecario unido. Si tuviéramos más congruencia sobre esto, las cosas serían distintas. Pero al menos, con respecto a otros tiempos, estamos en camino.
    Saludos.

      1. Bueno, son variadas, pero segmentadas.
        En el debate del 25/10, se expuso sobre la sanción del decreto CADRA (posible cobro de canon a las reprografias por parte de bibliotecas, ver este enlace: https://www.vialibre.org.ar/2017/06/19/preocupa-un-borrador-de-decreto-a-favor-de-cadra/), la importancia de incluir excepciones a favor de las bibliotecas y la tendencia a aumentar los plazos de protección de las obras que retrasa su entrada al dominio público.

        Nadie dijo nada sobre:
        – Implementación del Tratado de Marrakech.
        – No al dominio público pagante… cosa que no tiene sentido… dominio público que se paga!
        – Responsabilidades de terceros.
        – Reserva de datos personales por parte de las bibliotecas…

        Creo que en Argentina nos debemos una buena conversación de tod@s l@s bibliotecari@s, para poder mostrarnos como comunidad unida, y no como distintas personas cada cual por su lado, un tema en común. La unión hace la fuerza no?

        En el pasado se han presentado proyectos de ley en tres oportunidades, pero perdieron estado parlamentario y se cayeron. El discursos bibliotecario argentino hace referencia constante a esto, y creo que no hay que quedarse en el pasado. Hay que insistir, visibilizar y gestionar como comunidad con un plan estratégico. Ojala tod@s podamos unir nuestras voces en un mismo mensaje, y defenderlo junt@s.

        1. Lo que me parece más valioso no es mostrar que se han frenado o caído proyectos de ley pasados, sino que se saquen adelante proyectos que les sirvan a todas las partes involucradas. Como he mencionado antes, proyectos que nos lleven a leyes justas e incluyentes.

          Creo que “la unión hace la fuerza”, pero no sólo del sector bibliotecario (que es bastante importante que esté unido), sino además del sector bibliotecario con otros sectores de la sociedad. Al final esto no es de unos contra otros, sino del entramado de participantes en el ecosistema de la creación y distribución de la información.

          Gracias por compartir tus comentarios.

          Un abrazo.

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