Último día del Congreso Mundial de Información y Bibliotecas 2019 para mí, aunque hay algunas actividades adicionales después como reuniones de la Junta de Gobierno de IFLA. En este día la posesión de Christine Mackenzie como nueva Presidenta de IFLA y la despedida de Glòria, el amor en las bibliotecas y una nueva aparición de #bibliotecariosalsenado. La participación en el Comité de derecho de autor y otros asuntos legales (CLM por sus siglas en inglés), el taller de derecho de autor en Bogotá conectado con Atenas y una visita inesperada al médico cerraron este capítulo pero abren la puerta a que existan tumbamurallas que faciliten la colaboración entre Latinoamérica y el Caribe y desde nuestra región hacia el resto del mundo.. Aquí mis notas del quinto día en esta serie de publicaciones sobre el Congreso de IFLA en Atenas, 2019.

Una accidentada mañana

Estos reportes no se escriben solos. Como si el ritmo del Congreso no fuera suficiente, el trabajo en casa se mantiene y debo sacar tiempo para hacer mi trabajo y a la vez realizar los reportes diarios. Lo disfruto montones, pero es un ritmo bastante exigente.

Cada día me estaba levantando alrededor de las 3 de la madrugada y escribía hasta cerca de las 8 o 9 de la mañana. Luego me iba al Congreso que afortunadamente quedaba apenas a un par de cuadras del hotel y hacía lo que ya sabes, si has leído estos reportes. Soy un poco vieja guardia, por lo que todavía no soy usuario de AirBnB y además la gentrificación de las ciudades por servicios como éste y Uber me parecen preocupantes. Si bien debes ser consumidor, creo que esta bueno al menos tratar de ser un consumidor responsable.

Sangrando

Estuve ultimando detalles del taller de derecho de autor que se iba a realizar en Bogotá el jueves y viernes y uno de esos días, el jueves, coincidía con el cierre del Congreso. Básicamente mi cuerpo colapsó ante tanta presión y en la mañana cuando me levanté, mi almohada estaba atravesada por un chorro de sangre de extremo a extremo. Si estuviera en una película de Tarantino o en una peli de serie B de George Romero, quien limpiaba la habitación hubiera pensado que me volaron los sesos mientras dormía. No me gusta tomarme selfies pero lo hice para éste proyecto y ya se habrán dado cuenta que mi vida corrió gran peligro, ya que debido al gran tamaño de mi nariz, si sangro por ahí podría drenar toda la sangre de mi cuerpo en segundos.

Sentía presión entre mis cejas. De por sí el Congreso es bastante demandante y hacer este tipo de gracias muestran que somos seres frágiles, necesitamos cuidado. En el día 0 recuerdo haber pensado que iba a planear mejor mis días y a tomarme las cosas con suavena y con su pitillo, como dicen en el Caribe colombiano a cogerla suave. ¿Qué tal si hubiera querido asistir a todo y hacer de todo?

…y bueno, me la he pasado en el hotel y no he conocido sino el sitio del Congreso. No me imagino pretender hacer turismo en medio de este evento.

Las selfies como acto político

Pensaba en los doctores de nuestra profesión, en los que atiborran sus cuentas de Facebook, Twitter, Instragram y demás con sus viajes a congresos internacionales, que comparten la comida que les sirven en tal o cual restaurante, las camas de los hoteles en los que se hospedan, los abrazos interminables con otros doctores de nuestra profesión que forman élites de turistas y a la hora de ver el estado de nuestras asociaciones nacionales vemos que nos encontramos a gatas para pagar los arriendos de las instituciones, no tenemos memorias de los eventos a los que asistieron, no hay análisis críticos del avance científico de lo discutido, ni tampoco si el contraste entre lo que ocurre en otras latitudes, por lo general del Norte Global pueden contextualizarse con el Sur Global.

Por eso creo que es un deber ético asistir a estos eventos y compartir lo que ocurre. Está bien si se toman selfies pero además de eso no olviden compartir lo relacionado con la profesión y en lo posible lo que fortalezca a las asociaciones bibliotecarias. Me da vergüenza cada vez que me tomo una selfie porque me siento un poco más frívolo y eso no está bueno, pero espero politizar las selfies y que al menos se usen con un sentido diferente. Es raro decirlo porque de alguna manera este reporte del evento es un poco una selfie pero creo que será una selfie necesaria para entender cómo funciona un Congreso de IFLA.

Conversando con algunas colegas también me comentaban que quienes trabajamos en bibliotecas solemos ser humildes en sobremanera y tal vez los doctores que están registrando sus autobiografías visuales de alguna forma están haciendo que más personas quieran ser como ellos. Como sea, respeto sus formas de vida y seguramente nunca haré comentarios al respecto sobre ésto más allá de estas líneas. Además si alguien me pide una foto posaré para ella sin problema, pero eso es lo que creo.

Por eso prefiero las ilustraciones lo-fi.

Necesitamos una ética del cuidado

Fui buscando al médico y me encontré con un nutrido grupo de colegas iberoamericanos. La señora Presidenta de IFLA nos recibió en su despacho. Dejé la visita al médico para después y la verdad ya me sentía un poco mejor.

Al salir de la reunión con la todavía presidenta de IFLA fui a buscar los primeros auxilios. Despina me acompañó y se ofreció a traducirme del griego al inglés, supongo que tal vez para guiarme en caso de tener que ir a otro lugar o conseguir alguna droga adicional. Ella me tomó esta foto:

La doctora del evento tomándome la presión, mientras le explicaba cómo me sangraba la nariz. Foto de Despina Gerasimidou.

La doctora me dijo que en caso de volver a tener sangrado en la nariz no echara la cabeza hacia atrás, sino hacia adelante. Que usara cachucha y pusiera algo frío en mi cabeza. Despina le preguntó si debía tomar Aspirina y de hecho ella dijo que Aspirina era exactamente lo opuesto a lo que debía tomar en estos casos. ~Nota mental: cada vez que le pidas un consejo a Despina haz exactamente lo contrario.~

Dejaré de levantarme a las 3 AM para hacer estos reportes. Así lleguen un poco más tarde, pero espero que quienes han venido siguiendo y comentando estas andadas lo entiendan. Cógela suave me repetía.

La sesión de amor y bibliotecas de los nuevos profesionales

Una de las sesiones más populares y disruptivas de Kuala Lumpur fue la del Grupo de nuevos profesionales, que armaron un desfile de modas e incluso hubo hasta cortes de cabello en vivo. Anteriormente conversé en Twitter con un par de bibliotecarios españoles sobre qué tan frívola podría resultar esa sesión. Resultó que fue una oportunidad excelente para mostrar cómo se visten los bibliotecarios de diversas culturas y de hecho un gran apoyo a la diversidad, en un país como Malasia que tiene condena de muerte para personas que trafican drogas y las parejas del mismo sexo no están permitidas por ley. Los colombianos requerimos visa a Malasia y obtuve un vistoso sello en un rojo vivo que dice que la el tráfico de drogas es castigado en Malasia con pena de muerte. No sé qué decir sobre este tipo de cosas que nos ocurren a los colombianos en el exterior, salvo que si estoy por fuera de mi país espero cambiar este imaginario con mis acciones.

También me puedo equivocar y no siempre es necesario tener esta solemnidad y ser un tipo tan grave, como canta Velandia en su Karateka, de hecho he escuchado comentarios bastante pesados acerca de las actividades de los nuevos profesionales. Por ejemplo una de las anteriores coordinadoras del grupo me comentaba que en otra sección (digamos la de catalogación, por nombrar alguna) necesitaban hacer una encuesta y desde Nuevos profesionales ofrecieron las herramientas que habían usado de forma exitosa para encuestar a los participantes; la respuesta al ofrecimiento de parte de la coordinadora de la sección de catalogación fue algo tipo «perdona, pero necesitamos hacer una encuesta seria, no cuadrar una cita para encontrarnos a tomar cerveza».

Los nuevos profesionales como una actitud, no como una edad

Personalmente aprecio mucho cuando se consideran a los «nuevos profesionales» como el futuro de la profesión, pero el futuro es una trampa: el futuro siempre está unos pasos más allá y nunca llegará. Un muy buen amigo de Buenos Aires me ha dicho en varias ocasiones que le alegra que yo a futuro, al igual que otros colegas de mi generación haremos grandes cosas. Con el colectivo #BibliotecariosAlSenado cambiamos leyes nacionales, frenamos recortes presupuestales, establecimos sistemas de cooperación internacionales y su mensaje, muy bien intencionado, lo que me da a entender es que nada de esto tiene valor porque lo importante lo haré algún día cuando sea grande. ¿Qué más necesitamos hacer para que nuestras acciones sean suficientes?

Por eso mi propuesta de que se asuman los nuevos profesionales como una actitud y no como una edad: son nuevos profesionales los que en vez de actuar sin razonar se detienen un poco a pensar y entender el contexto. Los nuevos profesionales son aquellos que en vez de repetir rutinariamente lo que siempre se ha hecho porque así es como se acostumbra a hacer las cosas, cuestionan si hay mejores maneras de hacer las cosas. Los nuevos profesionales son los que no buscan una gloria individual, marcando todos los goles en el partido, sino los que paran la pelota para pensar en equipo. Para ponerlos en términos futboleros: goles como los de Maradona donde una sola persona puede con todo un equipo son fantásticos y únicos, pero por eso mismo es más difícil que haya otro Maradona en la historia del fútbol. En vez de esperar que haya otro astro que nos rescate deberíamos prepararnos como equipos, como comunidades para que entre varias personas logremos lo mismo que un único gran súper héroe puede lograr, aunque tengamos menos habilidad individual.

La filosofía de la querendura de #BibliotecariosAlSenado

Por andar en otras reuniones me perdí buena parte de las historias de amor bibliotecario, pero aproveché para contar sobre la querendura y cómo se puede politizar el amor para que no estemos en una lucha eterna entre buenos y malos, sino que nos pensemos en el mismo equipo que busca el beneficio de todas las partes involucradas. Así lo hicimos en Bibliotecarios Al Senado y funcionó con las sociedades de gestión colectiva. Es gracioso que cuando le cuentas este tipo de cosas a otros colegas, como me sucedió conversando con un colega en Buenos Aires, me dijo un poco en tono de burla «si le llegas a CADRA (la sociedad de gestión colectiva Argentina) con eso de la querendura te comen vivo, no creo que funcione muy bien, seguro te comen vivo». La cosa es que lo que yo estaba contando no era un deseo de algo que deberíamos hacer a futuro, sino que estaba contando el resultado de una experiencia. No sé si por ser un nuevo profesional pareciera que hablara de cosas soñadas o demasiado idealistas, no de casos exitosos implementados en otros lugares.

La querendura de #BibliotecariosAlSenado explicada en el Congreso de información y bibliotecas en la sesión de historias de amor en bibliotecas

Las esferas públicas, privadas e íntimas

Tengo otras historias sobre amor y bibliotecas que contar, pero hacen parte de ámbitos mucho más privados. No los compartiría en estos espacios porque si me siento algo raro tomándome selfies imagínate contarlos en escenarios; creo que no es el lugar para ello y siempre agradezco que no todo en mi vida sea visible, transparente o expuesto. En esos espacios privados la dignidad florece, la libertad de pensamiento nos lleva por otras rutas y como bibliotecarios tenemos el deber de dar acceso a la información, pero a la vez de respetar y cuidar la privacidad. No todo vale.

La reunión del comité de copyright y otros asuntos legales

En esta sesión te enfrentas a un lenguaje muy técnico, además de un inglés lleno de modismos propios de los angloparlantes, sin contar con la velocidad con la que hablan. Asisto a estas reuniones porque me interesa esa compleja relación entre ética, poder y derecho y cómo los bibliotecarios se involucran en ella y sigo los avances del comité asesor de IFLA sobre Copyright y otros asuntos legales (o CLM como se le conoce por sus siglas en inglés) desde hace ya algunos años. Ahora participo como asesor experto del comité.

Al ser una reunión estratégica de IFLA no puedo reportar o que aquí ocurrió. Lo siento.

Sesión de cierre

La sesión de cierre está disponible en video.

Sesión de cierre del Congreso en Atenas

Sin embargo me gustaría analizar en detalle algunas cosas de esta sesión. Aunque me perdí algunas partes porque al mismo tiempo andaba de profe en el taller de derecho de autor de Ascolbi, pude revisar con calma los videos y ver de primera mano algunas de las cosas que allí pasan.

El discurso final de Doña Glòria

Con su sonoro «Hola» doña Glòria abría la sesión final. Ella fue la que puso de moda hablar español a IFLA y ahora venía su último discurso como presidenta. Glòria hizo tanto por Latinoamérica que creo que se ve reflejado en un paso tan importante como en la ratificación del Tratado de Marrakech: la OMPI pedía que como mínimo 20 países ratificaran el Tratado, para que fuera de obligatorio cumplimiento a nivel mundial. Ella hizo, como presidenta electa, la Declaración Motores para el Cambio en Buenos Aires. Dicha declaración propone que los bibliotecarios nos comprometemos a promover el Tratado y como resultado 10 de los 20 primeros países en ratificarlos fueron Latinoamericanos.

Otra de sus acciones fue el realizar la sesión de la Presidenta de IFLA en Barcelona, su ciudad; pero también realizó dicha sesión en Buenos Aires donde promovió la cooperación de las bibliotecas parlamentarias en Latinoamérica, movimiento estratégico ya que son los bibliotecarios de estas bibliotecas quienes están cerca de los congresistas de los países. Allí se presentó la Declaración de Buenos Aires donde uno de sus puntos fundamentales es la incidencia bibliotecaria en políticas públicas mediante los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esto deja claro que su visión no sólo es la de defender las bibliotecas por las bibliotecas, sino que en su panorama el acceso a la información es algo que va mucho más allá de los muros de una institución para incidir en la vida misma de las personas.

Anteriormente mencioné que deberíamos promover que se entienda a los nuevos profesionales como una actitud y no como una edad determinada. Creo que el espíritu de doña Glòria es el espíritu de los nuevos profesionales, es justamente esa actitud la que deberíamos promover y cultivar. Porque doña Glòria bien podría decir que acabó su mandato como presidenta y olvidarse de lo que ha hecho, al fin y al cabo ya ha promovido cambios que difícilmente tendrán reversa en el mundo bibliotecario… pues no. Ahora participará en IFLA Stichting como lo anunció en el Caucus hispano y desde allí prometió seguir apoyando el trabajo de la región. El ritmo de los motores para el cambio no es el ritmo arrasador de una máquina, sino el del palpitar de un corazón. Me consta que su sentido social y su compromiso por las personas es algo que va más allá de cualquier discusión en el ámbito personal. Yo creo que para ser un buen profesional hay que ser primero una excelente persona y creo que doña Glòria lo es. Doña Glòria tiene el espíritu de los nuevos profesionales o como diría Kurt Cobain: huele a espíritu adolescente.

En su discurso mencionó el desarrollo y el progreso y ésto es algo que quiero pensar con mucho cuidado, que me encantaría deconstruir. En su discurso nos invitó a trabajar por el desarrollo, pero antes de avanzar en esa dirección pensemos en lo que implica el concepto desarrollo para cada uno de nosotros como profesionales. Desarrollo puede ser quemar el Amazonas para pavimentarla, puede ser permitirle a cada persona que adquiera un carro y la idea de progreso será la de un munto automático, robotizado, pavimentado y uniforme. ¿Es ese el progreso que soñamos?

El progreso puede ser un progreso diverso, respetuoso con el ambiente, basado en el crecimiento y florecimiento de la creatividad y no en el de la acumulación excesiva de bienes materiales. También puede ser un progreso que haga, como me dio la impresión cuando visité la Gran Manzana, que busquemos hacer del mundo una réplica de Nueva York (por mencionar apenas una ciudad), con altísimos rascacielos, amplias avenidas atiborradas de taxis y sin un momento para dormir, porque la ciudad nunca duerme. ¿Es allí a donde queremos ir? Al menos como bogotano siento que ese sería nuestro objetivo.

Como bibliotecarios ¿qué entendemos por progreso y por desarrollo?

Respondiéndonos esa pregunta, creo que el discurso de doña Glòria nos puede llevar incluso más lejos de lo que imaginamos. Me gustaría que tuviéramos espacios para entender este concepto, no sólo repetir ODS y bibliotecas automáticamente, sino entender qué es eso de desarrollo, qué es progreso y qué implica eso para nuestras comunidades. Me gustaría que nos tomáramos espacios para reflexionar sobre las implicaciones políticas y en el terreno que esto tiene. Al menos en Colombia oponerse al «desarrollo» implica arriesgarse a ser asesinado, a pesar de que los líderes sociales que se oponen al «desarrollo» están salvando reservas naturales e hídricas y no se están tomando las medidas necesarias para evitar que más líderes y liderezas sociales sean asesinados 🙁

Por ejemplo en el taller del Plan estratégico de IFLA en Buenos Aires tuve una muy interesante conversación con la presidenta de FEBAB (la Federación Brasilera de Asociaciones Bibliotecarias) Adriana Ferrari, quien me comentaba que ella hizo todo el trabajo para llegar a la CEPAL, incluir a los bibliotecarios en el debate y al final su conclusión es que ese acercamiento era necesario, pero llegó al límite de lo que se podía hacer en ese alto nivel de debate: generación de indicadores e informes. Después de eso parecía que no había mucho más que hacer con ellos y que de hecho era en las bibliotecas y con las comunidades donde pasaban las cosas más interesantes.

Me consta también que el camino de Glòria como presidenta no es que haya sido sencillo. El idioma es un gran reto, porque al igual que muchos de nosotros la lengua franca es el inglés, que no es nuestra lengua nativa pero si queremos participar en ciertos espacios es necesario que nos aventuremos a hablar en inglés. Offray, un muy buen amigo y fuente de muchos debates que me han inspirado en muchas ocasiones para temas profesionales me dijo que hablar inglés con ese acento sudaca es de hecho una forma de politizar el lenguaje. El ideal no será entonces hablar un inglés con acento británico o estadounidense, sino hablar nuestro inglés, con los errores y aciertos que podamos tener, pero siempre buscando ser claros para que nos entiendan. Doña Glòria demostró que se puede y muchos de nosotros también seguimos ese camino. El truco es simple: si no entiendes algo, pide explicación.

Creo que el gran valor del mandato de doña Glòria es haber puesto el eje del mundo bibliotecario en Iberoamérica. De alguna forma se convirtió en nuestra heroína, en nuestra Maradona como decía antes, pero aquí entramos en el dilema de los súper heroes: un súper héroe o súper heroína es alguien casi con poderes místicos, alguien que sólo aparece una vez cada generación, alguien único que cae de los cielos. Lo que necesitamos es ser un equipo de súper héroes o que todos seamos súper héroes y bajar ese aura divino a lo más humano, a lo que hacemos día a día, porque de lo contrario siempre vamos a quedarnos esperando que una súper heroína nos venga a arreglar nuestros problemas. Doña Glòria no irá biblioteca por biblioteca a solucionar nuestros problemas, pero lo que sí podemos hacer es que cada uno se apropie de esa fuerza para cambiar las cosas en nuestras realidades locales.

El discurso de Christine Mackenzie como nueva presidenta de IFLA

De alguna forma Christine Mackenzie también ha vivido lo que implica estar lejos de Europa y Estados Unidos, compartiendo la sensación de varios de los bibliotecarios de diversos lugares del mundo. Si bien habla inglés como lengua nativa, eso no implica necesariamente que ella esté inmersa en las dinámicas propias de la periferia. ¿Por qué no apuntarle a hacer una alianza del Pacífico en su mandato? Como diría ChocQuibTown: Somos Pacifico y estamos unidos 🙂 ~Dedicada especialmente a Alejandra Vélez, bibliotecaria en Quibdó, Chocó.~

Ella mencionó el valor de trabajarle a la Gobernanza de Internet y a las diferentes lenguas, pero no hacía referencia a cómo los hispanohablantes nos involucramos con los angloparlantes, sino que le apuntaba a las lenguas indígenas. En Colombia tenemos más de 60 lenguas indígenas y curiosamente en estos espacios internacionales defendemos el español como nuestra lengua. ¡Qué ironía!

¿Dónde están las bibliotecas que promueven saberes indígenas y ancestrales en sus comunidades? ¿Dónde están las bibliotecas que promueven la tradición oral con nuevas tecnologías (ya que no es que hayamos sido propiamente de tradición escrita en nuestra región)? ¿Dónde están las editoriales independientes que trabajan con las comunidades para rescatar y documentar saberes locales? Hay muchos saberes locales que estamos dejando descuidados y de hecho me encantaría saber de esas unidades de información que sí le están trabajando a estos temas, porque seguro que las hay y qué bueno sería visibilizarlas más. Hay trabajos interesantes en Wikipedia sobre edición en lenguas indígenas, porque ya que somos profesionales de la información estaría muy bueno que creáramos entornos y tecnologías que no sólo nos llegaran de afuera, sino que las editáramos, modificáramos y ajustáramos a nuestras necesidades. En otras palabras, que las platanizaramos.

Mientras escuchaba el discurso de Christine Mackenzie me fui a la última fila del auditorio a ver qué pasaba en esos lados. Pareciera que estar en las primeras filas es una forma de estatus en este tipo de eventos. En las silla del final me he encontrado con personas que trabajaron en IFLA pero que por diversos motivos renunciaron, personas que apenas están llegando al evento y quieren enterarse de qué va esto y curiosamente personas que hacían parte de las pasadas juntas de gobierno de IFLA. Una de ellas en una recepción me dijo que una vez sales de cargos de relevancia como la junta de gobierno de IFLA, pierdes los súper poderes y todo el mundo parece olvidarte. Ella me decía «es como si sólo importara quien llega a la presidencia». Curiosamente hablando con Doña Glòria me decía que incluso las presidentas no se salvaban de ese olvido, pero recuerdo que en Kuala Lumpur tal vez el mejor evento en el que estuve fue la conversación entre varias presidentas de IFLA. Creo que son personas tremendamente sabias. Ojalá pudiera llegar a ser como ellas.

Christine Mackenzie en el cierre del Congreso Mundial de IFLA #WLIC2019
Christine Mackenzie en el cierre del Congreso Mundial de IFLA #WLIC2019

Honores y premios

En los honores y premios me entusiasmó bastante ver que se reconocía la labor de Deborah Jacobs y que ella dedicaba ese reconocimiento a su esposa, un gran espaldarazo a la diversidad, me parece a mi y qué bueno que si las bibliotecas son espacios de diversidad, todas las comunidades se encuentren en estos espacios. El año pasado el Congreso de IFLA fue en Kuala Lumpur donde hay penas severas para parejas del mismo sexo o donde como colombiano obtuve una visa con un vistoso color rojo que decía «el tráfico de drogas es pena de muerte». Me alegra que acercar a las comunidades tan radicales a otras un poco más diversas les ayude a pensar en sus formas de relacionarse con otros.

Barbara Schleihagen (Alemania) fue reconocida en los premios y recuerdo muchísimo una conversación que tuve con ella en Nueva York. Me estuvo enseñando sobre la asociación bibliotecaria alemana y cómo tienen autonomía en sus diferentes secciones. También cómo le gustaría ver que el Congreso de IFLA evoluciona a un evento mucho más participativo, donde en vez de tener a un «experto» hablando de un tema y miles de espectadores escuchando (ya que el Congreso puede albergar entre 4 y 5 mil bibliotecarios), el Congreso se pensara para que cada persona pudiera aportar y así hacer un trabajo más distribuido y que aproveche todas y cada una de las ideas de los asistentes, de dondequiera que ellos vengan.

IFLA WLIC 2019 Closing Session
Gerald Leitner (Secretario General de IFLA) haciendo entrega a Barbara Schleihagen (Alemania) de la medalla de IFLA.

Barbara no fue presidenta de IFLA, pero luego de esa conversación entiendo por qué recibió éste honor. Y así hay muchas personas que tienen ideas brillantes que seguramente pueden aportar mucho al sector bibliotecario alrededor del mundo, pero necesitamos mecanismos de participación distribuida, donde pequeñas acciones locales puedan ser guiadas por lineamientos internacionales y sean modulares o puedan interconectarse entre ellas, que tengan abierto su «código fuente» como en el software libre, para darle a más bibliotecarios el poder de edición e implementación local.

Mi conclusión

Ojalá dejemos de creernos ese «otro» como el Calibán de Shakespeare en estos eventos y empecemos a creernos el cuento de que lo que hacemos incide en un escenario más grande, en el escenario global. Me gustaría que en vez de creernos Calibán nos creyeramos más Kalimán en cuanto a que es exótico de tierras lejanas para algunos, pero no por eso tiene menos habilidades o es ese «otro» extraño y lejano. O que por lo menos nos concentráramos en volvernos unos tumbamurallas, como dice el Systema Solar desde el Caribe colombiano. Por eso creo que vale levantar la mano y decir sin pena que somos bibliotecarios tumbamurallas. Ojalá en la práctica funcione, pero eso dependerá de cada uno de nosotras.

Tumbamurallas del Systema Solar

Que no dejemos pasar el momentum que nos dio el mandato de doña Glòria, sino que le hagamos el más grande homenaje y agradecimiento: seguir trabajando ahora con doña Christine Mackenzie y no de cualquier manera, sino como su campaña reza: vamos a trabajar juntos. Nos volvimos motores para el cambio, pero ahora que ese cambio se sume a una red de bibliotecarios, la red más grande de bibliotecarios del mundo mundial planetario, porque al fin y al cabo nosotros somos esa red. Ponle querendura y buena vibra a la vaina y verás que con lo que sabes, vas a ser más que bienvenido en una red que apoya y se nutre de la diversidad.

IFLA WLIC 2019 - Session 273 Engage and Connect
Imagen tomada del Flickr de IFLA de la Sesión 273: Engage and Connect al mejor estilo Caribe de tumbamurallas 😉

La vida es maravillosa si no se le tiene miedo

Charles Chaplin

Otros videos y documentos

Entre los encargos que me hicieron recuerdo especialmente el de Martha Muñoz, que me encargó los temas relacionados sobre descripción, catalogación y datos abiertos enlazados. Si bien no pude asistir se puede consultar el Repositorio de IFLA donde se encuentran todas las diapositivas de la sección correspondiente. Aparecen la de todos los años, pero se puede explorar para ver qué se está debatiendo.

Publicado por David Ramírez-Ordóñez

Hola. Soy David. Docente, bloguero y bibliotecario digital. Desarrollo proyectos digitales desde el 2005. Más de mi en este enlace.

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