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Stereogranmator

Hace unos meses, revisando el catálogo de obras de una institución patrimonial colombiana, encontré cinco imágenes que llamaron mi atención, cada una de las imágenes están compuestas por dos fotografías, aparentemente iguales, de la misma escena. Dos de estas imágenes fueron tomadas en Barranquilla a principios del siglo XX. Por supuesto la pregunta fue ¿por qué? ¿qué sentido tiene juntar dos imágenes iguales en un sólo soporte?

Revisando la Wikipedia, leí un artículo sobre la estereoscopía, una técnica inventada por Sir Charles Wheatstone en 1840. La estereoscopía consiste en recoger información visual de una manera similar a la que lo hacen los ojos, así se crear la ilusión de profundidad a partir de dos imágenes de un mismo objeto o paisaje, con una diferencias mínimas en el desplazamiento del encuadre de la imagen. Una forma de crear la ilusión de una imagen en tercera dimensión a partir de dos imágenes bidimensionales. Diez años después de la creación de esta técnica, se crearon las primeras cámaras estereoscópicas y rápidamente se convirtió en un medio de entretenimiento para las personas de mediados del siglo XIX.

Con esta información supe lo que había descubierto en ese catálogo, también que existen (pocos) artefactos análogos que permiten crear el efecto de profundidad y la ilusión de una tercera dimensión en la fotografía. Fue interesante, pero no tenía cómo hacer la prueba y experimentar.

Volviendo al siglo XXI, y navegando entre hipertextos, encontré entre los proyectos digitales de la Biblioteca Pública de Nueva York (New York Public Library) el Stereogranmator. El proyecto fue desarrollado por Joshua Heineman y se puede definir como una traslación de un entretenimiento de un siglo con herramientas de otro. Básicamente es una aplicación web para hacer GIF animados e imágenes para ver con gafas 3D.

Experimentando con el Stereogranmator:

Tomé las dos estereofotografías que encontré y con ellas generé un GIF y una imagen en 3D.

GIF:

Water Carriers and Thatched-foof Homes, Barranquilla, Colombia, in South America. Autor Ashton, D. H. de la Underwood & Underwood Company.
GIF made with the NYPL Labs Stereogranimator - view more at http://stereo.nypl.org/gallery/index
GIF made with the NYPL Labs Stereogranimator

La pieza original de esta imagen reposa en las colecciones del Museo Nacional de Colombia, aunque también la encontré en algunos catálogos de bibliotecas de Estados Unidos, desde los enlaces relacionados con el proyecto y la Biblioteca Pública de Nueva York. También se puede usar fotografías de Flickr. Acá dejo un enlace al registro que se genero en Stereogranmator. La imagen se encuentra en dominio público.

imagen en 3D:

Quaint Scene in Streets of Barranquilla, Colombia, in South America. Autor Ashton, D. H. de la Underwood & Underwood Company.
ANAGLYPH made with the NYPL Labs Stereogranimator - view more at http://stereo.nypl.org/gallery/index
ANAGLYPH made with the NYPL Labs Stereogranimator

Con la segunda imagen, también de la coelcción del Museo Nacional de Colombia, probé la otra opción del Stereogranimator. Aquí el enlace al registro. La imagen se encuentra en dominio público.

Por suerte tenía a la mano unas gafas para ver este tipo de imágenes.

Finalmente… ¿Por qué nos debería interesar este proyecto?

Además de ser un medio de entretenimiento, muy popular en estos tiempos, abre las posibilidades de explorar los recursos culturales que están disponibles para el uso de toda persona en cualquier unidad e información, sin limitaciones de uso, y explotar la creatividad de quienes las descubren. ¡Pueden ser una fuente de nuevos programas o servicios de información!

También, es un ejemplo para que instituciones que resguardan documentos de este tipo, piensen en un medio de acceso, en este caso de tipo digital, más allá del “CC BY-NC-SA” o “CC BY-ND “, que limitan sin querer, tal vez,  el acceso y nuevos usos de las obras del dominio público.

Y por supuesto, por que darle un uso diferente a las obras del dominio público, en este coso fotografías históricas, es una forma de darle visibilidad a estos materiales y por qué no, a las mismas unidades de información.

¿Saben qué obras en dominio público tienen sus bibliotecas, archivos o museros, más cercanos?

Resistencia en la Latitud 0°

Un año y algunos meses después de su publicación en el no. 36 de Ficciorama, compartimos por este medio la historia corta que se entregó como una contribución en 2013 a este persistente Fanzin bogotano, que en aquella ocasión estuvo dedicada a la novela ucrónica “El hombre en el Castillo” publicada por Philip K. Dick en 1962:

 La historia está llena de datos contradictorios, información difusa. Las narraciones de los mayores al pasar de voz a voz se distorsionan, en algunos casos simplemente no se han pronunciado. Y quiénes todavía se atreven a contar lo que pasó están aislados, desaparecidos o muertos. Pero no son más que historias y más te vale no saberlas.

Lo que se dice tiene que ver con un plan maestro, un As que el Eje se guardó hasta el último momento . Les valió la destrucción de sus propias ciudades y la exposición desbordante a la radiación, rostizaron a su gente por ver a los Aliados caer, por ver sus ciudades desmoronarse. Comunidades humanas, en el Gran Norte de América, reducidas hasta la barbarie, la enfermedad y la mutación. No se sabe cómo pero ahora El Eje domina el globo, la historia oficial cuenta que la raza superior siempre prevalece y no hay discusión al respecto.

Europa, el gran imperio alemán, se extendió por las tierras habitables de América, el sur. Desde Argentina y Chile controlan lo que queda del continente. Algunos de los nuestros cuentan atrocidades de los campos de trabajo, y las grandes fábricas de muerte instaladas en Perú y Bolivia. De África no sabemos mucho, algunas personas son capturadas y trasladadas, nunca más volvemos a tener noticias de ellas.

Asia, el nuevo gran sol. A la caza de nuestros piratas del mar del sur, refugiados en las polinesias o en las selvas a través de los olvidados puertos de Tumaco, o las demás rutas portuarias incineradas por toda la costa. Pero la vigilancia costera es fuerte, a veces guían las embarcaciones japonesas que trasportan víveres, presos o armas hacia Valparaiso o Lima, depende lo que se transporte, pero mar adentro es distinto.

Gran parte de Brasil está invadida, una gran fuente de materia prima para el imperio, las Guyanas parecen un sitio de recreo, pero siempre muy bien custodiadas.

Somos pocos los que dejamos todo por entregarnos al conocimiento de otros tiempos, lo que hoy está prohibido, lo que para muchos no existe, ni ha existido jamás. Nos escabullimos desde las selvas, otros desde los páramos y los que pueden se entregan al mar, a la piratería. Los más experimentados se escabullen entre las ciudades y tejen redes, se infiltran pero algunos duran muy poco. Nuestras comunicaciones son limitadas, y no conocemos, con certeza, nada más allá de este continente, sólo lo que se dice en los informes oficiales, pero eso, solo confunde y segrega. No sabemos qué vía es más incierta entre la opresión del imperio, la aniquilación esporádica o la agitación periférica. Optamos por estar al margen, y mientras lo estemos esta latitud seguirá resistiendo.

Conversatorio sobre fanzines en el LabCi

El pasado 30 de abril, la Red de Egresados de Ciencia de la información junto con el Grupo Estudiantil Sinergia, Invitaron a la bibliotecóloga Lisa Gardinier a un conversatorio realizado en el Laboratorio de Ciencia de la información – Bibliotecología, en la Universidad Javeriana. En este evento, Lisa habló sobre los propósitos de su visita a la ciudad, sobre su trabajo en la biblioteca de la Universidad de Iowa y sobre cómo éste se cruza con una de sus actividades favoritas, la colección de publicaciones alternativas, o fanzines, latinoamericanas. A propósito de este tema, recordamos la publicación 098 como un pequeño aporte al mundo del fanzin desde la bibliotecología colombiana.

Durante la sesión nos acompañaron: el profesor Leonardo Melo y la profesora Lucy Espinosa, junto a un grupo de sus estudiantes.

Lisa inició la charla con una definición de las publicaciones alternativas, como los fanzines. Los fanzines son un tipo de publicación un poco difícil de definir, debido a que su modo de producción, periodicidad y temática varían según la persona o grupos de personas que los elaboran; sus motivaciones y las expresiones que usan para comunicar sus ideas, que igual, son tan variadas como ellos mismos.

Para esta sesión Lisa trajo algunas de las publicaciones de Chalupa, un fanzin muy particular debido a que éste, publicó varios de sus números con patrocinio de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Lisa nos contó que trabaja como encargada de las colecciones Latinoamericanas en la biblioteca de Iowa, y como parte de su labor, pudo enlazar esta colección con un programa de literatura latinoamericana que brinda la universidad. Así, pudo cruzar su trabajo con uno de sus actividades favoritas, coleccionar fanzines. De esta manera, Lisa ha conocido varios países latinoamericanos, como México, Argentina, Chile y Colombia, siguiéndole la pista a publicaciones que difícilmente alcanzan una distribución en el norte del continente. Por este motivo, las publicaciones como los fanzines, tienen un puesto en una sección especial de la colección. Además de tener una producción y distribución muy limitada, se puede considerar a cada número casi que único, por lo tanto deben ser bien conservados.

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En esta conversación, la profesora Lucy Espinosa, hizo algunas preguntas muy interesantes con respecto al ingreso y descripción de este tipo de materiales a una colección de una biblioteca. Lisa presentó algunos ejemplos, desde el catálogo en línea de su biblioteca,  en donde existen algunos materiales que ya han sido catalogados, sin embargo se concluyó que no hay una norma estandarizada para su descripción, debido a que tampoco existe una manera estandarizada para la producción de estos materiales.

Uno de los puntos más llamativos de la sesión, fue la mención que hizo Lisa, sobre los motivos del ingreso de estas publicaciones a sus colecciones: al contar con un programa en literatura latinoamericana, los fanzines no son solo una muestra de los contenidos culturales que circulan en el underground de las ciudades, sino que también son una motivación para quienes ingresen al programa, ellos serán a futuro unos posibles escritores, y   fanzines pueden conocer, además de una variedad de elementos narrativos,  mecanismos de auto edición y auto publicación de sus obras.

Entonces ¿por qué no intentar hacer este ejercicio de creación y distribución de nuestros propios contenidos?

Volver a la nota en la Red de Egresados en Ciencia de la información.

Piezas, Recuerdos y Memorias

Hace un mes, aproximadamente, por cuestiones de trabajo resulté haciendo visita en la casa de la sobrina-nieta de un fotógrafo colombiano, contemporáneo; un fotoreportero de la talla de  Ignacio Gaitán, Sady González, Carlos Caicedo o Leo Matiz, para que se hagan una idea.

Mi visita se debió a que necesitaba obtener una autorización de uso de algunas de sus obras. Luego de obtener esta autorización, por escrito, tuvimos una breve conversación. Ella me preguntó un poco sobre mi trabajo y algunos detalles sobre el proyecto en el que me encontraba trabajando. Le expliqué de la mejor manera posible, tratando de ser muy claro y de expresar, en esa explicación, gratitud por permitir que la obra de este fotógrafo sea usada para ilustrar a un público un fragmento dentro de una narración que, de alguna manera, lo identifica.

Luego de escucharme atentamente, mencionó que se sentía contenta de poder contribuir con este proyecto y de brindar a otros la obra de uno de sus parientes. Y entonces dijo.

¿Para qué son [las obras] sino es para que el público las conozca?

Le dije que ojalá todos pensaran igual, claro, siempre hay dificultades e intereses sobre las obras heredadas y no siempre es tan fácil conseguir una autorización de uso, sea por que no se conocen a los herederos o creadores, o porque las tarifas que se le imponen exceden el presupuesto de algunos proyecto sin ánimo de lucro. Me dio la razón y me dijo:

Algunos otros buenos materiales están resguardados en bibliotecas y otros sitios, pero ahí están… guardados…

La conversación no se extendió mucho. Luego, en la calle, esa última palabra me quedó dando vueltas en la cabeza ¿De cuánta información, registros de nuestra propia historia, nos estaremos perdiendo?

Instituciones culturales frente al Derecho de Autor

Mientras pensaba en cómo completar un par de párrafos para tratar un tema que me ha dado algunas vueltas en la cabeza desde hace un tiempo, leí en la prensa un fragmento de texto que afirmaba que el tema de tendencia global en el momento es la “neutralidad”, a propósito de internet.org. En ese momento recordé que en esta época está bien llevar el discurso de acceso a la información y procurar que todas las personas puedan obtener variedad de servicios en la web de una manera igualitaria.  Pero de momento mi problema inició desde otro punto… de acceso. La información contenida dentro de los muros de las instituciones culturales.
Es común encontrar en este blog entradas relacionadas con el derecho de autor y las bibliotecas. Lo interesante es que, si bien existen grupos que apoyan el acceso a la información, así como las excepciones y limitaciones al derecho de autor en bibliotecas, es muy poco lo que conocemos sobre personas que intenten garantizar cierta flexibilidad al derecho de autor con obras o materiales en otro tipo de unidades de información diferentes a las bibliotecas.

Guías básicas

El derecho de autor, por ser un tema de interés general, en la actualidad cuenta con una amplia cobertura en temas de carácter formativo e informativo para distintos tipos de públicos. Algunos para sectores específicos (Abc del Derecho de autor para bibliotecarios o la Guía de derecho de autor para bibliotecas) otros para el público en general (como los que se ofrecen en la página de la Dirección Nacional de Derecho de Autor, DNDA), pero en el fondo algo general que no logra abarcar la complejidad de este tema para todos los actores involucrados de una u otra manera con el acceso y uso de la creación del intelecto humano, las obras científicas, literarias y artísticas.

En todo caso existen iniciativas interesantes, como el libro de Cultura al derecho, que tiene un sitio en la web, y que trata de abordar distintos sectores relacionados con las creaciones o adaptaciones de las obras. No obstante, este tipo de publicaciones puede quedarse en generalidades para los distintos sectores.

La desinformación en las unidades de información

El flujo masivo de información que circula actualmente por distintos medios es un motivo para abrumar a cualquier persona, aunque también es un buen recurso para quien puede tomar con firmeza el timón y navegar por la web buscando las mejores rutas para lograr encontrar los puertos con la información correcta. Y es que, a pesar de la variedad de recursos, comentarios de expertos y uno que otro caso práctico sobre  derecho de autor, por ejemplo, no es de sorprender que algunas personas no profundicen en estos temas y se queden con la información general sobre la presentación de una norma que, por lo general, tiene un tono que se puede tornar restrictiva.

Desde abogados hasta sencillos bibliotecarios pueden verse en algunos líos con las interpretaciones de las normas, excediendo, algunas veces, las libertades como también las restricciones al acceso y uso de obras. Algunos casos concretos con los que me he encontrado consisten en asumir que una obra entra en dominio público basándose en que la fecha de elaboración de la obra es anterior a 1930, o algunos más comunes, todavía, se encuentran cuando se asume que, si no se ha identificado un autor de una obra y su fecha de creación es de finales del siglo XIX o principios del XX, esa obra no tiene derechos, por lo tanto se puede usar libremente. Si les ha pasado algo así, no hay por qué preocuparse, hay casos más penosos.

¿Y en caso de que se presente algún problema?

Lo que es evidente es que el derecho de autor frente a la misión de instituciones culturales, como museos o bibliotecas, por mencionar algunas casos cercanos, choca.

Lo bueno y lo malo del asunto es que no he visto muchos casos en donde personas demanden a instituciones culturales por temas relacionados con el derecho de autor, aunque puede pasar. Los líos se centran, por lo general, en las editoriales. Puntos en contra, no existe una ley o algún ítem en ella que impida que las personas demanden, así la institución tenga las mejores intenciones.

Por supuesto, desde nuestra trayectoria, estamos más enterado de la situación de las bibliotecas, en donde en algún lugar de su misión se encuentra algo como “brindar acceso a la información y…”, lo que ayuda a enfrentar de alguna manera ciertas restricciones o ambigüedades en las normas, por supuesto, tomando riesgos. Por otra parte, en instituciones como un museo, por ejemplo, ese aspecto de su misión no es tan explícito.

Si revisamos la institución que se encarga de apoyar la consolidación y el desarrollo del sector museístico del país, encontramos que su misión es “Salvaguardar el patrimonio cultural… y narrar la historia de los procesos culturales del país…”.  En el primer caso, un medio de salvaguardar el patrimonio del país, por ejemplo, es la digitalización de la obra que implica realizar una obra derivada del original. Si el original es una obra Huérfana (anónima o sin autor identificado) se podría hacer una excepción a la ley siempre y cuando la obra no se divulgue. Algo así como lo que pasa con el fondo de Nina S. de Friedemann, por tomar un ejemplo. Este fondo se encuentra en la Biblioteca Luis Ángel Aarango y… está ahí, se puede consultar pero ya, si consigues a las personas herederas de la señora Friedemann te pueden dar una autorización que solamente aplica para el material que es de autoría de Nina, aunque esta familia donó gran parte del material que reposa en el fondo a finales del siglo pasado; sino debes ir detrás de cada colaborador de sus investigaciones para lograr una autorización de uso. Todo lo que una persona puede hacer con ese material sucede dentro de las paredes de la Biblioteca. ¿ Y cuantos fondos y archivos existen en esta y todas las demás bibliotecas del país? y si a eso le sumamos otras instituciones culturales ¿Qué tan amplio es es acceso y uso de los materiales que reposan en éstas?

Volviendo a la misión del Museo, la narración de la historia de los procesos culturales del país implica una difusión pública, dar acceso a las personas a una información, a las obras, objetos, documentos que representan la historia del país y su gente. Y si, suponiendo un escenario ficticio y totalmente alejado de la realidad, varias de estas obras no tiene información de procedencia y mucho menos de un autor o derechohabientes que se pueda identificar (retomando el caso de obras huérfanas) ¿esta institución no estaría comentiendo una infracción en caso de usar obras con esas características?

¿Cómo termina esta historia?

Todavía no lo sabemos. Por ahora dejaremos este abrebocas mientras recopilamos más información sobre otras instituciones. Esperamos que algún lector o lectora que vea cercano un o varios casos como los que presentamos en esta entrada pueda compartirlo con nosotros.