Archivos de la categoría Viandadas

Contenidos locales, experimentos globales

Zona de confort

Zona de confort

Tomándonos el tiempo para preparar una reunión del equipo de Nomono, decidimos dejar la Biblioteca general de la Universidad Javeriana en Bogotá, en donde decidimos trabajar inicialmente, para continuar la labor en un cafetín aledaño, sobre la calle 41, buscando algo más cómodo y acorde con nuestros propósitos. En el lugar se dio una discusión sobre las nuevas formas de trabajo y sus pros y contras. Como resultado de una de las conversaciones surgió la idea de esta entrada.

Desde que inicié mi vida laboral nunca he tenido un contrato que me dé todas las prestaciones para una vida digna y cierta… estabilidad, seguro, como a muchos, me imagino, actualmente. Veo gente quejándose de esta situación pero continuando con su rutina, otros ven con tristeza el futuro diciendo cosas como “ya olvídese de la pensión”  o “si a nosotros que ya estamos mayores la vemos difícil, ustedes…”, personas, jóvenes, y no tanto, que sueñan con la estabilidad y confort que, según se dice y cantaban los bardos,  se tenía en el pasado.

Desde hace poco más de un año entré en una dinámica laboral en donde debo ser responsable por todos los aspectos relacionados a mi trabajo, administras de la mejor manera todas mis actividades y no menos importante mi propio tiempo. El denominado mundo de “El frilo”.  Con todo lo que se ha presentado y con algunos de los recuerdos que perduran de esta pequeña discusión recordé uno de los vídeos que pasan de red en red, perfil en perfil y luego se opaca lentamente, quedando como un registro más de esta memoria colectiva, Internet.

Luego de todo esto sólo puedo decir que: nada permanece, nada es estable. Mi zona de confort es mi cama a las nueve o diez de la mañana cualquier día de la semana.

Ya vemos que llegaste a la más avanzada edad a que puede llegar un hombre; pesan sobre ti cien años o más. Pues bien, saca las cuentas de tu existencia; cuenta qué parte de ese tiempo se ha llevado el acreedor, cuál la amiga, cuál el rey, cuál el cliente; cuánto tiempo perdiste peleándote con tu mujer, corrigiendo a tus esclavos, yendo de visita por la ciudad; añade a ello las enfermedades que tú mismo provocaste y el tiempo perdido inútilmente: verás que tienes menos años de los que cuentas

Séneca

Dichosa la persona que sabe que su tiempo le pertenece

Inch’ Allah

Inch’ Allah: Entre Israel y Palestina

Al final de la película hay una parca dedicatoria: “A mis hijos”. Resulta mucho más dura está dedicatoria conociendo la realidad de la gente que vive una vida tan dura. Una doctora es testigo de primera mano del dolor de una familia palestina, que tienen la amargura (nacional) de ser expulsados de sus propias tierras.

Este tipo de películas te hacen olvidar la esperanza. Ver cómo puede llevarse la burocracia al extremo y olvidar que el otro es un ser humano, a pesar de las diferencias que pueden existir es algo muy común y que fácilmente puede hacerte pensar en la salida fácil: la violencia. Es una película que atrapa, que te desajusta, pero te hace pensar en la situación de miles de palestinos e israelíes.

Diego Maquieira: sobre El Annapurna

La lectura al final… es solitaria. Salvo que suceda con un par de amigos que tú quieras discutir un fragmento de Virgilio o de Oracio, o con tu novia… que le estés leyendo algunos poemas de Ruben Darío o Neruda, etcétera. Pero en el fondo es íntimo, es el libro ¿qué es el libro? [...] ¿Por qué nadie lee? Porque nadie quiere estar solo.

Diego Maquieira. 2014, entrevista D21 Proyectos de Arte.

¡La Big Rabia!

Escuchando algunas listas de reproducción en línea e cruzaba de vez en cuando con uno que otro tema estridente que por alguna razón me recordaba a la agrupación Perrosky, sólo que con un sonido más bajo y tosco.

Decidido a explorar un poco más en esos sonidos que me llevaban a lo mejor de algunas de mis bandas preferidas, di con La Big Rabia. Un proyecto del baterista chileno Iván Molina, conocido por ser integrante de bandas locales como Emociones Clandestinas; Santos Dumont, Matorral y algunos proyectos más recientes junto con otros músicos de la escena “ander” chilena como Trancemission y Wipala, por mencionar algunas. Uno de los músicos que ha atravesado por la escena rockera de su país desde la década de los 80′s hasta la actualidad. En esta ocasión, junto con Sebastián Orellana, ex integrante de la agrupación Philipina Bitch conforman este dúo que le hace total honor a su nombre.

Definida en los medio especializados locales como:

Una explosiva cruza entre punk, rockabilly, boleros, performances teatrales y letras de desamor son las que han afianzado a La BIG Rabia como una de las propuestas más llamativas de la escena capitalina independiente de inicios de esta década. Con una activa presencia en vivo, el grupo es, también, el encuentro entre dos generaciones de músicos unidos por las ganas de explorar las raíces rocanroleras y su gusto por la canción popular en español.