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Conversando sobre bibliotecas públicas y bibliotecas comunitarias

En Bibliotic 2013 estuveconversando con Luis Emiro Álvarez, encargado de la biblioteca de Unitrópico en Yopal, Casanare. Conversamos sobre bibliotecas públicas en Yopal, Sabanalarga y Paz de Ariporo, conocidas como «las ruinas de las bibliotecas». Irónico, porque estas bibliotecas ni siquiera fueron inauguradas.

También conversamos sobre la ley 1379, conocida como ley de bibliotecas. Las bibliotecas, la tecnología y la inequidad en acceso a la tecnología y la información.

Mencionó a Maxim Gorki y su libro Páginas de un descontento.

Si los bibliotecarios no tenemos claro qué es lo que tenemos que hacer, si [nos] podemos acabar. (…) Si los bibliotecarios no leemos literatura, si podemos desaparecer.

Recomendó los libros

  • ¿Dónde esta la franja amarilla? de William Ospina (Colombia)
  • Cartas a quien pretende enseñar de Paulo Freire
  • 1984 y Rebelión en la granja, de George Orwell

Un gusto haber conversado con Luis Emiro. A lo largo de nuestra conversación también debatimos sobre el trabajo del bibliotecario fuera de las ciudades principales de Colombia y el trabajo de las asociaciones de bibliotecólogos.

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Ética y Ciencia de la Información

Etica Informacion

Fui invitado a la clase de «Ética de la información» de la profesora Claudia Sofía Melo. La idea de esa presentación es debatir con los participantes sobre la relación entre ética y ciencia de la información.

En esta ocasión discutiremos sobre Kant, Wikileaks, Julian Assange, The Pirate Bay, la Ley Lleras, propiedad intelectual, Stuart Mill, Pepe Grillo, Pablo Escobar

Quiero darle las gracias a Yomepongopantalonesverdes por compartir sus diseños de billetes (me dió permiso vía correo de Flickr) y a Claudia Sofía por la invitación.

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Libros digitales, tablets y demás // ¿Estamos listos para los e-Readers?


Imagen tomada de Karen Horton

En la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá el Libro Digital tuvo un lugar privilegiado, lo que alberga una duda: ¿Estamos listos para lo e-Readers?

Si bien en todo el mundo los iPad están arrasando no sólo en ventas, sino que además guiando la idea de cómo debe ser un e-Reader; en Colombia estos dispositivos apenas estan dándose a conocer. Algunos «piratas» como Pablo Arrieta se aventuran a éstas aguas desconocidas a escribir con hipertextos, multimedia e incluyen interactividad con sus lectores. Su libro «Leyendo hipertextos» (http://hipertexto.gruponormadigital.com) es un documento físico con enlaces a la web mediante códigos QR, de esta forma el lector encuentra información en papel que se enriquece con videos, animaciones y todos los recursos que puede ofrecer internet.

Aunque en Colombia estos dispositivos no se han masificado aún (en el sitio oficial de Apple puede leerse «El iPad puede estar sujeto a aprobación regulatoria y aún no estar disponible para la venta en tu país» [1] y no es común encontrar usuarios de Kindle o Nook en bibliotecas o universidades a pesar de la gran variedad de estos dispositivos) la discusión sobre qué tipo de dispositivo se usará va mucho más allá de características técnicas como peso, duración de la batería y tamaño: ¿Los lectores están pensando los libros digitales como una réplica exacta de los libros físicos o quieren explorar la lectura como una experiencia que incluye multimedia, comentarios en redes sociales y todo lo que la red puede ofrecerles? Teniendo en cuenta el tipo de experiencia que los lectores quieran tener, factores como el uso de tinta electrónica (que no permite animaciones) vs. pantallas LCD y conexión a través de wi-fi con aplicaciones extras son determinantes. Igual ocurre para los autores: ¿Tendremos documentos escritos únicamente en texto o nos encontraremos con videos y canciones en medio de lecturas? De su producción también depende el aprovechamiento de estos dispositivos.

Necesitamos nuevos lentes para leer.
Además de los costos y disponibilidad de estos aparatos en ciertas regiones existen otras variables que afectan el acceso a la información. El uso de códigos QR implica que necesitamos dispositivos con cámara y software para interpretar estos códigos que nos dan información adicional, lo que quiere decir que no sólo necesitamos documentos físicos o electrónicos, sino además una serie de otros dispositivos como cámaras, parlantes, micrófonos que puede que hagan de la lectura un acto con mucha preparación. Por otra parte costumbres como compartir un libro con alguien ahora puede resultar un acto de piratería. Eso sin contar algunos escándalos como el ocurrido entre Amazon e (irónicamente) el libro 1984 de George Orwell que habla sobre el control de el Gran Hermano a la población: Los usuarios que habían adquirido este libro para leerlo en su Kindle a mediados del 2009 encontraron que Amazon lo borró de sus dispositivos debido al cambio de decisión del editor en que el documento apareciera en formato electrónico. Este tipo de hechos nos pueden hacer reconsiderar el uso de dispositivos libres, al igual que de formatos de documentos libres como DjVu, ePub, OEB en contraposición al doc (de Microsoft Word), lit (de Microsoft Reader) o mobi (del Kindle).

Referencias
[1] Apple. (n.d.). iPad – Mira la Web, el correo electrónico y las fotos como nunca antes. Sitio oficial de Apple. Recuperado Agosto 25, 2010, de http://www.apple.com/la/ipad.

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Leyendo pixeles desde el Caribe // Sobre e-books, mundos virtuales y realidad aumentada



Esta es la presentación de Pablo Arrieta (@xpectro)  en Madrid, el pasado 7 de Octubre de 2009, donde habló sobre el paradigma que estamos viviendo gracias a la cultura digital (puede verse la lista en Youtube o el sitio oficial del evento). Vimos este video al finalizar la clase «Textos escolares», donde hicimos un debate entre dos grupos. El primer grupo debía defender la cultura digital y el segundo lo análogo. Por esas cosas del destino, yo que siempre ando con los ojos cuadrados de tanto leer en pantalla tuve que defender el libro en papel.

Los argumentos que sobresalieron con mis compañeros de grupo hablaban sobre el control que pueden obtener las empresas de lo que leemos (mencionamos a Amazon y -paradójicamente- el caso de 1984 y Kindle), la falta de acceso a la tecnología (y las soluciones viables en estos casos como el biblioburro), la falta de alfabetización digital, las modificaciones del lenguaje (tema del que escribí en un post anterior) y la falta de acceso a la información. Entre las ventajas se habló de la inmediatez de acceso a recursos, el enriquecimiento de la experiencia de la lectura (al poder usar imagenes, video, sonido, etc.), la especificidad de la información y la profundidad que pueden permitir los hiperenlaces (con un solo click puedes llegar a un libro completo) y las ventajas de reusar contenido.

Una de las conclusiones es que inevitablemente nos estamos moviendo hacia estas tendencias y que antes que huír a ellas debemos adoptarlas lo mejor que podamos. Como concluye Pablo en el video, estas herramientas no son mutuamente excluyentes, pueden brindarnos una realidad aumentada.

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Dislocando ideas, reconstruyendo conceptos

«Lo que no te mata te hace más fuerte»

"Quítate de la vía perico"

«Quítate de la vía perico». El libro que me gané por este escrito que refleja mi manera de ver la lectura.

¿Alguna vez has tenido la sensación de haber descubierto algo que estuvo frente a ti todo el tiempo? A veces sentimos cambios en la manera de percibir el mundo, son cambios pequeños, mutaciones leves en nuestras ideas que cambian nuestro punto de vista.

¿Alguna vez leíste un libro que te hiciera temblar, sentir repudio, asco, incertidumbre y hasta modificar tu forma de actuar? He tenido esos documentos en mis manos y algo que me quedó claro es que los libros que perturban tus estructuras mentales siempre tienen algo en común: Presentan espacios, ideas o conceptos que nos son familiares y además ofrecen respuestas a nuestros problemas.

¿Pero cómo un universo tan bizarro como el de Kafka puede solucionar problemas? ¿Acaso en las noches temes que puedas convertirte en un escarabajo gigante como ocurrió con Gregorio Samsa en “La Metamorfosis”?

Estanislao Zuleta en su “Conferencia sobre la lectura” [Zuleta 1978, p.24] plantea que cada escritor genera su propio código y para entenderlo debemos habitar esos espacios bajo las reglas de cada escrito. De lo contrario las invenciones, fantasías y vicisitudes similares de los escritos de ciencia ficción no tendrían cabida en el mundo. Recuerdo haber disfrutado lecturas en el colegio como «El Túnel» de Ernesto Sábato porque sentía afinidad con su protagonista pero al ver que dicho sujeto cometía asesinato lo apartó de mi contexto por el simple hecho de que para mí no era plausible que yo cometiera acto semejante. A pesar de eso sentía afinidad por los sentimientos y eso evitó que de dejara de lado la lectura.

Leí “100 años de soledad” de Gabriel García Márquez que no me dejó más que un molesto sinsabor. ¿Por qué creo que ocurrió esto? Porque en la historia no hay nada que solucionara mis dudas existenciales de aquella época. La sentí como una bella historia de una familia que nada tenía que ver conmigo.

El primer libro que me sacudió y llegó a modificar mis estructuras mentales fue “Érase una vez el amor… pero tuve que matarlo” de Efraím Medina Reyes. Fue tan fuerte porque pensaba que todas las personas siempre actúan de buena fé, además de creer que la selección natural era cosa de animales. Este libro se sitúa en un contexto fácilmente reconocible, donde un grupo de amigos salen de juerga cada vez que pueden, son marginados porque escuchan punk en tierra de vallenato y usan las palabras “mierda”, “puta” y otro tanto de improperios tan frecuentemente como mis amigos y yo en un día cualquiera. El libro tenía una altísima similitud con mi entorno y a pesar de disentir y hasta repudiar varias de las ideas allí planteadas, tuvo los argumentos necesarios para que yo cediera y modificara mi posición, además de solucionar mis dudas existenciales.

Otro libro que generó el sentimiento de encontrar lugares comunes en mi fue “1984” de George Orwell, donde un gobierno totalitario manipula la información a su antojo para controlar y hasta obnubilar los pensamientos de toda una nación. Lo curioso de éste documento es que no solucionó ninguno de mis problemas, sino que por el contrario los agravó; pero ese es precisamente su encanto. Orwell se valió de lugares comunes, altamente vigilados, lo que me hizo alzar la mirada en más de una ocasión en búsqueda de cámaras de seguridad para lograr ampliar la visión del mundo con un simple cuestionamiento: ¿Qué tal si Orwell no está tan lejos de la realidad y yo estoy siendo manipulado? Es allí donde las palabras de Zaratustra retumban en mis oídos, palabras como “A vosotros los audaces, buscadores, y a quien quisiera que alguna vez se haya lanzado con astutas velas a mares terribles” [Nietzsche, P.60] y encuentro el sentido a Estanislao Zuleta quien aboga por una actitud diáfana hacía la lectura.

Empieza aquí un acercamiento mucho mayor a la lectura debido a que esas nuevas preguntas que van surgiendo amplían tus sensaciones y al disponer de un campo sensorial mucho mayor puedes encontrar espacios comunes en mas lugares, además de disponer de un criterio más amplio para discernir entre diferentes gamas de un mismo concepto.

La cromatización de la que habla Miguel de Zubiría en su “Teoría de las seis lecturas” [Zubiría, P.183] toma un papel importante ya que la profundidad que pueden tomar los conceptos que usamos se alimenta por diferentes vertientes y notamos cada vez más pequeñas diferencias que antes pudieran pasar desapercibidas. Nuestra vida deja de guiarse por la lógica Aristotélica para darle cabida a la lógica difusa. Ya no vemos las cosas blancas o negras, buenas o malas [como ocurre con la lógica Aristotélica] sino que encontramos “sabores” intermedios que son validos.

Encontramos nuevamente puntos comunes, esta vez en las historias, y vemos como Medina Reyes, Charles Bukowski, John Fante y Henry Miller pueden hablar de lo mismo pero cada uno adaptando su escrito a particularidades muy propias de su estilo. Todos ellos hablan de sobrevivir a mujeres y relaciones difíciles, pasando longevos periodos de hambruna pero usan cromatizaciones para hacer atractiva su historia frente a otras.

Tan rica y diversa es la lectura que encuentras soluciones a tus dudas y puntos comunes en formatos diferentes como el cine, la música, el teatro y otras expresiones artísticas. Reconoces historias vividas mediante lecturas y revives sentimientos que van de hojas de papel a la gran pantalla. Ves películas y puedes remitirte a libro original y encontrar cromatizadores que un director pudo pasar por alto, pero que un escritor sabe que puede tocar fibras internas en sus lectores. Me ocurrió con “El club de la pelea” dirigida por David Fincher y escrita por Chuck Palahniuk, una cinta que puede ser muy irreal y poco susceptible a ocurrir, pero contextualizada y con los argumentos que presenta el autor puede no parecerte tan descabellada. Lees otras obras como “Asfixia” (Palahniuk) y llegas a sensaciones que reconoces de la misma lectura del autor en un formato diferente. De cada quién depende qué formato de lectura prefiere, lo cierto es que las historias que nos atraen son las que tienen ambientes comunes y no necesariamente son lugares, pueden ser conceptos sentimientos o situaciones que atrapan a los lectores y los involucran en mundos diferentes, generados por un escritor.

Nunca voy a olvidar el terror sentido en el preludio de la muerte de uno de los protagonistas de “A sangre fría” de Truman Capote, sensación que paradójicamente reviviré el día de mi muerte.