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Instituciones culturales frente al Derecho de Autor

Mientras pensaba en cómo completar un par de párrafos para tratar un tema que me ha dado algunas vueltas en la cabeza desde hace un tiempo, leí en la prensa un fragmento de texto que afirmaba que el tema de tendencia global en el momento es la “neutralidad”, a propósito de internet.org. En ese momento recordé que en esta época está bien llevar el discurso de acceso a la información y procurar que todas las personas puedan obtener variedad de servicios en la web de una manera igualitaria.  Pero de momento mi problema inició desde otro punto… de acceso. La información contenida dentro de los muros de las instituciones culturales.
Es común encontrar en este blog entradas relacionadas con el derecho de autor y las bibliotecas. Lo interesante es que, si bien existen grupos que apoyan el acceso a la información, así como las excepciones y limitaciones al derecho de autor en bibliotecas, es muy poco lo que conocemos sobre personas que intenten garantizar cierta flexibilidad al derecho de autor con obras o materiales en otro tipo de unidades de información diferentes a las bibliotecas.

Guías básicas

El derecho de autor, por ser un tema de interés general, en la actualidad cuenta con una amplia cobertura en temas de carácter formativo e informativo para distintos tipos de públicos. Algunos para sectores específicos (Abc del Derecho de autor para bibliotecarios o la Guía de derecho de autor para bibliotecas) otros para el público en general (como los que se ofrecen en la página de la Dirección Nacional de Derecho de Autor, DNDA), pero en el fondo algo general que no logra abarcar la complejidad de este tema para todos los actores involucrados de una u otra manera con el acceso y uso de la creación del intelecto humano, las obras científicas, literarias y artísticas.

En todo caso existen iniciativas interesantes, como el libro de Cultura al derecho, que tiene un sitio en la web, y que trata de abordar distintos sectores relacionados con las creaciones o adaptaciones de las obras. No obstante, este tipo de publicaciones puede quedarse en generalidades para los distintos sectores.

La desinformación en las unidades de información

El flujo masivo de información que circula actualmente por distintos medios es un motivo para abrumar a cualquier persona, aunque también es un buen recurso para quien puede tomar con firmeza el timón y navegar por la web buscando las mejores rutas para lograr encontrar los puertos con la información correcta. Y es que, a pesar de la variedad de recursos, comentarios de expertos y uno que otro caso práctico sobre  derecho de autor, por ejemplo, no es de sorprender que algunas personas no profundicen en estos temas y se queden con la información general sobre la presentación de una norma que, por lo general, tiene un tono que se puede tornar restrictiva.

Desde abogados hasta sencillos bibliotecarios pueden verse en algunos líos con las interpretaciones de las normas, excediendo, algunas veces, las libertades como también las restricciones al acceso y uso de obras. Algunos casos concretos con los que me he encontrado consisten en asumir que una obra entra en dominio público basándose en que la fecha de elaboración de la obra es anterior a 1930, o algunos más comunes, todavía, se encuentran cuando se asume que, si no se ha identificado un autor de una obra y su fecha de creación es de finales del siglo XIX o principios del XX, esa obra no tiene derechos, por lo tanto se puede usar libremente. Si les ha pasado algo así, no hay por qué preocuparse, hay casos más penosos.

¿Y en caso de que se presente algún problema?

Lo que es evidente es que el derecho de autor frente a la misión de instituciones culturales, como museos o bibliotecas, por mencionar algunas casos cercanos, choca.

Lo bueno y lo malo del asunto es que no he visto muchos casos en donde personas demanden a instituciones culturales por temas relacionados con el derecho de autor, aunque puede pasar. Los líos se centran, por lo general, en las editoriales. Puntos en contra, no existe una ley o algún ítem en ella que impida que las personas demanden, así la institución tenga las mejores intenciones.

Por supuesto, desde nuestra trayectoria, estamos más enterado de la situación de las bibliotecas, en donde en algún lugar de su misión se encuentra algo como “brindar acceso a la información y…”, lo que ayuda a enfrentar de alguna manera ciertas restricciones o ambigüedades en las normas, por supuesto, tomando riesgos. Por otra parte, en instituciones como un museo, por ejemplo, ese aspecto de su misión no es tan explícito.

Si revisamos la institución que se encarga de apoyar la consolidación y el desarrollo del sector museístico del país, encontramos que su misión es “Salvaguardar el patrimonio cultural… y narrar la historia de los procesos culturales del país…”.  En el primer caso, un medio de salvaguardar el patrimonio del país, por ejemplo, es la digitalización de la obra que implica realizar una obra derivada del original. Si el original es una obra Huérfana (anónima o sin autor identificado) se podría hacer una excepción a la ley siempre y cuando la obra no se divulgue. Algo así como lo que pasa con el fondo de Nina S. de Friedemann, por tomar un ejemplo. Este fondo se encuentra en la Biblioteca Luis Ángel Aarango y… está ahí, se puede consultar pero ya, si consigues a las personas herederas de la señora Friedemann te pueden dar una autorización que solamente aplica para el material que es de autoría de Nina, aunque esta familia donó gran parte del material que reposa en el fondo a finales del siglo pasado; sino debes ir detrás de cada colaborador de sus investigaciones para lograr una autorización de uso. Todo lo que una persona puede hacer con ese material sucede dentro de las paredes de la Biblioteca. ¿ Y cuantos fondos y archivos existen en esta y todas las demás bibliotecas del país? y si a eso le sumamos otras instituciones culturales ¿Qué tan amplio es es acceso y uso de los materiales que reposan en éstas?

Volviendo a la misión del Museo, la narración de la historia de los procesos culturales del país implica una difusión pública, dar acceso a las personas a una información, a las obras, objetos, documentos que representan la historia del país y su gente. Y si, suponiendo un escenario ficticio y totalmente alejado de la realidad, varias de estas obras no tiene información de procedencia y mucho menos de un autor o derechohabientes que se pueda identificar (retomando el caso de obras huérfanas) ¿esta institución no estaría comentiendo una infracción en caso de usar obras con esas características?

¿Cómo termina esta historia?

Todavía no lo sabemos. Por ahora dejaremos este abrebocas mientras recopilamos más información sobre otras instituciones. Esperamos que algún lector o lectora que vea cercano un o varios casos como los que presentamos en esta entrada pueda compartirlo con nosotros.

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Lanzamiento del Curso del ABC en derecho de autor para bibliotecarios de América Latina

El miércoles 4 de Junio de 2014 es el lanzamiento de un curso en línea, gratuito y libre que se realizará a través de Internet Activa. Para tomar el curso no es necesario pagar o registrarse (aunque si quieres registrarte aquí el formulario). Sólo debes ir al sitio de Internet Activa para acceder a los materiales o verificar cuándo van a haber sesiones guiadas.

Los contenidos del curso

Este curso se divide en los siguientes módulos:

  1. Introducción a la teoría del derecho de autor
  2. El derecho de autor y el dominio público
  3. El alcance del derecho de autor
  4. El marco teórico internacional
  5. Derechos, excepciones y limitaciones
  6. Gestión de derechos
  7. Licenciamiento Creative Commons y el movimiento del Acceso Abierto
  8. Aplicación de las normas

La nota de prensa

A continuación transcribo la nota de prensa del curso, por si quieres más detalles:

¿Por qué una sociedad moderna necesita defender las bibliotecas?

Debates mundiales están definiendo condiciones mínimas que afectarán el derecho al acceso al conocimiento y a la cultura, por cuenta de la protección desequilibrada al derecho de autor. Usuarios de bibliotecas, bibliotecas y bibliotecarios, deben capacitarse para defenderlas. La biblioteca pública busca ofrecer igualdad de oportunidades en el acceso a la información, conocimiento, recreación, cultura, educación, lectura y escritura para sus ciudadanos. Sin embargo, actualmente no existen las garantías mínimas que permitan a las bibliotecas y a los archivos realizar las actividades propias de su labor como prestar libros o cambiar de formato una película (de VHS a digital, por ejemplo) para conservarla  en sus colecciones.

Por décadas se ha incrementado la protección a  favor de los autores y/o titulares, mientras que las garantías al acceso y la inclusión de equilibrios en el derecho de autor quedan a merced de la voluntad política. Esta desproporción se presenta especialmente en los países en vías de desarrollo, pues los desarrollados ya han generado, en su mayoría, normas que buscan equilibrar mejor el derecho de autor.

Frente a esta realidad la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) está discutiendo la necesidad de implementar garantías para que bibliotecas y archivos puedan  cumplir legalmente con su misión de brindar acceso al conocimiento, a la cultura, a la educación y a la ciencia, además de preservar el patrimonio cultural. A pesar de la evidente necesidad, las discusiones son complejas: por un lado, países como Brasil, Ecuador y Uruguay del Grupo de América Latina y el Caribe (GRULAC) evidencian ese desequilibrio en sus propuestas, mientras los países de la Unión Europea, por ejemplo, intentan bloquear mecanismos efectivos para comprometer a otros países con una solución obligatoria para las bibliotecas.

Amalia Toledo, investigadora de la Fundación Karisma y quien ha asistido a las dos últimas sesiones en Ginebra, manifestó que “la participación de la sociedad civil es una labor de veeduría en torno a las discusiones y decisiones que se desarrollan a nivel internacional, en cuanto afectan directamente el ejercicio de los derechos fundamentales de todas y todos” La discusión internacional hace evidente que tanto los bibliotecarios como los usuarios y las directivas de las bibliotecas y archivos deben fortalecer sus conocimientos sobre derecho de autor y sobre los retos que supone la circulación de contenidos bibliográficos en el siglo XXI.

Pensando en esto, la Fundación Karisma, junto con los capítulos nacionales de Creative Commons en Colombia, El Salvador y Uruguay, se unieron para trabajar en un material dirigido a la comunidad de bibliotecas de la región. Se trata del curso en línea, abierto y gratuito “ABC del derecho de autor para bibliotecarios de América Latina”, una herramienta para fortalecer la comprensión de los conceptos básicos del derecho de autor, mediante ejemplos, análisis y modelos de lo abierto, con base en casos y legislaciones de países de América Latina. El material está disponible en Internet a través del proyecto School of Open para quien quiera realizarlo en forma auto-guiada, o aprovechar las tutorías que se brindarán entre junio y agosto, a través de la plataforma internetactiva.net, en donde se hará su lanzamiento oficial.

¿Quiénes pueden participar en el curso tutoriado?

Bibliotecarios, investigadores universitarios, profesores, creadores de contenidos educativos, estudiantes de ciencias de la información, bibliotecología, archivistas, museólogos, interesados en proyectos de preservación cultural y, en general, interesados en bibliotecas y derechos de autor.

¿En dónde se llevará a cabo?

ABC del derecho de autor para bibliotecarios de América Latina” hace parte de la plataforma mundial School of Open que lideran Creative Commons y P2PU y estará en línea desde el 4 de junio de 2014. El lanzamiento oficial será a través de la plataforma internetactiva.net  a las 5pm (hora de Bogotá – utc-5). Para participar en el evento de lanzamiento, deben diligenciar este formulario.

Sin embargo, tenga presente que el curso NO requiere inscripción pues cada persona podrá acceder al material y realizar el curso de acuerdo a la metodología auto-guiada que se proponga.

Contacto: info@internetactiva.net 

En redes sociales #ABCDerAutor.

*Este proyecto fue ganador de los Escalamientos de Frida en 2013, de las CC Grant de Creative Commons 2013 y cuenta con el apoyo de la Shuttleworth Foundation gracias a la beca que fue
otorgada a Carolina Botero

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Los bibliotecarios y archivistas latinoamericanos frente a la próxima reunión de la OMPI

La Fundación Karisma presentó sus impresiones sobre la anterior reunión de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Estas reuniones se conocen por las siglas SCCR que traducen Comité Permanente de Derecho de Autor y Derechos Conexos (del inglés Standing Committee on Copyright and Related Rights). En el pasado SCCR27 realizado entre abril y mayo de 2014, la Unión Europea llevó al colapso dicho encuentro, según IFLA (Acá la versión en español del mismo texto). En este blog ya habíamos publicado una explicación sobre lo que el SCCR 26 significaba para las bibliotecas y archivos colombianos.

Aquí el video con la explicación de lo sucedido en el SCCR27:

¿Qué podemos hacer para aportar en este debate?

Podemos documentar las situaciones en donde por ejercer el oficio de bibliotecarios, archivistas o similares, recurramos en una infracción al derecho de autor. Deja como comentario a esta entrada o envía un correo a david@nomono.co. La idea es documentar los casos para publicarlos en este sitio, donde estamos compilando información sobre derecho de autor y bibliotecas.
Además, desde Internet Activa se realizará el curso “ABC del derecho de autor para bibliotecarios de América Latina”, que según mencionó Carolina Botero en el video, se lanzará el 5 de Junio de 2014.
Aquí más documentación de la OMPI sobre los SCCR.

Además, en este documento se encuentran algunas citas a los comentarios de bibliotecólogos y archivistas que asistieron al evento.