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Sobre el libre acceso en las Bibliotecas: internet y otros demonios I

Mientras pensaba en qué escribir para esta entrada se acercó a la sala de lectura de la biblioteca una de las ingenieras de sistemas, y recordé una solicitud que le había enviado hace unos días. La solicitud consistía en desbloquear un par de computadores de la sala de consulta de la biblioteca para que las personas que necesitan buscar información en bases de datos u otros sitios en la web (pues sólo se permite consultar el catálogo) puedan hacerlo. Su respuesta fue negativa, me dijo que si quitaba los bloqueos en los computadores esto (la biblioteca) se convertiría en un café internet… Un momento, ¿qué fue eso?

Me quedé pensando en su respuesta mientras ella seguía haciendo sus cosas y salía del lugar. ¿Cuál es la diferencia fundamental entre un café Internet y una biblioteca? es una de las preguntas que han merodeado mi cabeza durante esta semana. ¿Cómo es posible eso…?

Ahora bien, ese pequeño intercambio de palabras da para repensar muchas cosas y más después de revisar los manifiestos de IFLA sobre acceso a Internet y sobre Bibliotecas públicas. Es como si el acceso a información lo cumplieran pero sólo con la información que interesa ser entregada, en este caso todo lo que se encuentra en la base de datos de la biblioteca, pero ¿la biblioteca no se estaría negando uno de sus recursos para la prestación de servicios a su comunidad? Esta situación también da la sensación de que hay un desconocimiento sobre las directrices para bibliotecas y sobre el uso de Internet en general ¿es tan peligroso dar vía libre a las personas para que consulten la información a través de herramientas como Internet?

Claro está que existen sus limitaciones y restricciones dadas a cierto tipo de contenidos que pueda vulnerar la dignidad de las personas, pero también es claro que los bibliotecarios deben enseñar a las personas pertenecientes a su comunidad el buen uso de la información que se encuentra en Internet o en cualquier otro medio de información. Entonces, si existe un desconocimiento y al parecer cierto temor sobre el uso de recursos de acceso a la información tan poderosos como Internet ¿qué estamos haciendo los profesionales de la información para que este tipo temor desaparezca o, por el contrario, se mantenga?

¡Si vemos las Bibliotecas como a un Café Internet, pues en eso lo convertiremos! ¿será que tenemos que replantear la función de la biblioteca y del biblitoecólogo en la comunidad? — SÍ — Creo que las personas involucradas en el mundo de la información, en especial los profesionales, debemos tomar una actitud más activa en cuanto a la formación de las personas en el buen uso de los nuevos recursos y herramientas que garanticen el acceso a la información, manteniendo y transmitiendo una posición crítica además de promover la participación de las personas sobre los derechos y deberes que tiene como ciudadanos en el uso de la información que a ellos concierne.

Por otro lado existe la obligación por parte del Estado de garantizar el acceso a Internet como parte del desarrollo de las personas y sus libertades, en especial la libertad de expresión, pero qué pasa entonces cuando es el Estado quien fomenta las censura, se entromete en los asuntos personales de los individuos involucrados con la libertad de expresión, la intimidad, el acceso y uso de información en Internet, entre otras cosas, como se puede ver en el post de @camilodeguzman «En contra de la Ley Lleras»

Esta situación me recuerda un poco un charla que tuve con @hiperterminal cuando se sorprendía de la poca participación de profesionales de la información en las discusiones que se han llevado en el senado sobre dicha ley, siendo que las bibliotecas también pueden ver afectadas luego de su aprobación. Tal vez es necesario un cambio de actitud, tener cierto aire temerario a la hora de implementar y proponer proyectos y políticas que nos ayuden a fortalecer e integrar los esfuerzos que cada bibliotecario realiza en su sector para bien de los demás profesionales y de sus comunidades. Por otra parte también es importante aprender a dejar el pasado en su lugar y ver más el presente y hacia el futuro creando nuevas estructuras de trabajo en nuestro quehacer profesional; dejar de controlar para empezar a compartir, formar y crear todos juntos, en comunión.