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Viandadas

Cápsula de tiempo… web

Mientras se lleva a cabo el reto de los 30 días, dentro de la plataforma seguimos de exploración. Esta vez y por error ingresé a una cuenta de wordpress que sirvió de base para establecer a Nomono. Encontré tres borradores de entrada, uno de ellos llamó mi atención, particularmente, y quise compartirlo, agregando algunos apuntes. Cómo no lo iba a hacer si se encontraba esperando desde hace ¡cuatro años!

El contenidos de este borrador es una charla de Puño, ilustrador español, en el evento MAD 2011. Traté de recordar qué fue lo que me hizo compilarlo para publicarlo en algún momento. Mi memoria no dio, así que me dispuse a ver la charla.

Durante este ejercicio no recordé puntualmente la intención de seleccionar este vídeo pero sí me trajo algunas ideas a la mente, sobre todo porque lo que se menciona en la charla puede ser aplicado a cualquier profesión, sobre todo la nuestra… y ya que está a mano, ¡hay que aprovechar el chispazo!

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Ciencia de la información

La Biblioteca como Biblioteca

Durante el 2014 pasaron varias cosas interesantes, muchas muy efímeras y otras mucho más constantes y sonantes. En este periodo de inicio de año, época en la que se puede rumiar algunas de las tendencias que marcaron un poco el año pasado que se cruzaron con la bibliotecología en el país. Por supuesto este texto se limitará a un tema: makers y hackers en la biblioteca.

El tema llamó mi atención, particularmente, luego de encontrar variedad de textos vídeos y contenidos en algunos pequeños círculos de bibliotecólogos en el país, aunque el tema se extendió, por supuesto, a muchos otros sectores y grupos, en donde el uso de estos términos era constante y sonante.

Desde el inicio de año uno de los espacios más llamativos en donde se podría tener la esperanza de experimentar una posible adaptación de una actitud hacker o maker en Bogotá fue el Laboratorio de la Biblioteca Nacional de ColombiaLABN. En él se realizaron varias charlas sobre distintos temas y de vez en vez un taller práctico. Fuera de estas actividades, el laboratorio estaba abierto al público, en donde prestaban el espacio y equipos. Pronto la preocupación, por debajo de cuerda, parecía ser que cuando no habían eventos el espacio era visto como un café internet, una idea con la que nunca he estado de acuerdo cuando se señala a las bibliotecas. Siempre me ha parecido que en un café internet se tiene más libertad de acceso a la hora de navegar en la web.

También recordé una iniciativa que me pareció interesante aunque desafortunadamente no hice parte de ella, un blog colaborativo, que lastimosamente no está habilitado en el momento, Obturisti.co, que fue una iniciativa de Mauricio Fino en donde se comentó alguna vez desde este blog, con la participación de Brigitte Baptiste. Dándole vueltas a este asunto pensé que iniciativas de este tipo son una buena alternativa a espacios colaborativos del tipo Biblogtecarios o Infotecarios pero a un nivel más local, un buen medio de registrar la producción de contenidos digitales desde un punto geográfico «más íntimo».

A esto se le suma una presentación de Alejandro Piscitelli sobre bibliotecas y cultura maker referencia da al final de este post*. Con esto, se puede ver a mediados del 2014 una tendencia fuerte, no sólo en el campo de la bibliotecología, de explorar y comentar los espacios de trabajo colectivo presentándolos bajo una etiqueta de maker o hacker. Aunque también exista cierta preocupación sobre la manera en que los profesionales de la información y bibliotecólogos puedan hacer a partir de estas tendencias. Por ejemplo lo que se menciona en el post titulado «Estimado bibliotecario, ¿a qué juegan las bibliotecas?» (ver el enlace anterior), en donde se genera una nube de preguntas al rededor del tema, el conocimiento de los profesionales sobre el asunto y, por supuesto, ¿qué hacer para dejar de hacer lo que siempre hemos hecho y dar un paso adelante?

Una luz de bengala apareció en este camino luego de recordar haber visto el vídeo sobre la presentación, justamente en la Biblioteca Nacional de Colombia, sobre «Las Pata-Bibliotecas/Biblioteca» realizado el pasado mes de noviembre. En esta presentación se muestra una imagen de una biblioteca universitaria de 1610 que «de alguna manera podría representar la forma como los usuarios ven a los bibliotecólogos…» transcribiendo las palabras del ponente, pero ¡un momento! ¿es así como de alguna manera nos ven los usuarios o como de alguna manera nos vemos a nosotros mismos? En cualquier caso es un punto interesante de discusión y, que por supuesto, me llevó a una imagen de un par de siglos más adelante en donde se ve una biblioteca pero tal vez con otros ojos.

Nouvelle salle de la Bibliothèque imperiale, gravure tirée de L'Illustration du 30 mai 1868 (Bibliothèque des arts décoratifs, Paris).
Nouvelle salle de la Bibliothèque imperiale, gravure tirée de L’Illustration du 30 mai 1868 (Bibliothèque des arts décoratifs, Paris).

Del cajón de los recuerdos encontré esta imagen de un folleto que llegó de nuestro corresponsal en el congreso mundial de IFLA 2014 en Lyon, en donde se ve a las personas hablando, otras, al parecer, discutiendo y algo más de movimiento lejos de las estanterías estáticas. Una imagen muy diferente a las del siglo XV, pero también alejada de lo que parecemos representar actualmente, más allá de las etiquetas.

Entonces hasta este punto podríamos pensar en un nuevo nombre con el cual podemos llamar la transformación de las bibliotecas o podemos tomar la actitud de transformar las bibliotecas. Por supuesto se debe valorar todas estas iniciativas y tomarlas como un punto de partida, si bien ya se ha discutido (y por cierto, lo seguimos haciendo en esta entrada) por qué no pasar a la práctica, hacer un esfuerzo por dar el paso.

Tal vez uno de los mejores ejemplos venga de los lugares más inesperados y algo alejados del espacio físico que representa una biblioteca, una iniciativa que duro poco aunque se desarrolló de una manera muy intensa desde el corazón de los estudiantes de pregrado que se generó y avanzó en la  iniciativa de crear un espacio de discusión en el laboratorio de Ciencia de la información y Bibliotecología de la Pontificia universidad Javeriana, denominado Tardes en el LabCi. Algunas de las sesiones fueron documentadas en este sitio.

De esta experiencia solo quedan algunas preguntas ¿Qué más y en qué otros lugares falta documentar las experiencias de este tipo? ¿qué tan constantes son? Bueno, las respuestas seguramente aparecerán mientras transcurre el año, sin embargo ¡se los advertimos!  si estas iniciativas continúan, estamos prestos a colaborar en su desarrollo, por ahora es nuestra alternativa para dar ese «paso hacia adelante» sin la necesidad de renombrar la biblioteca, el espacio de construcción y recopilación de conocimientos y experiencias  más antiguo que tenemos y trabajarlo como es: como La Biblioteca.

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* Actualmente el enlace que se presenta no conduce a ningún lugar, pero básicamente es una versión anterior a está otra presentación  extraída de su página en Prezi en donde se refiere a la cultura maker dirigido a otro público.

 

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Ciencia de la información

Leyendo pixeles desde el Caribe // Sobre e-books, mundos virtuales y realidad aumentada



Esta es la presentación de Pablo Arrieta (@xpectro)  en Madrid, el pasado 7 de Octubre de 2009, donde habló sobre el paradigma que estamos viviendo gracias a la cultura digital (puede verse la lista en Youtube o el sitio oficial del evento). Vimos este video al finalizar la clase «Textos escolares», donde hicimos un debate entre dos grupos. El primer grupo debía defender la cultura digital y el segundo lo análogo. Por esas cosas del destino, yo que siempre ando con los ojos cuadrados de tanto leer en pantalla tuve que defender el libro en papel.

Los argumentos que sobresalieron con mis compañeros de grupo hablaban sobre el control que pueden obtener las empresas de lo que leemos (mencionamos a Amazon y -paradójicamente- el caso de 1984 y Kindle), la falta de acceso a la tecnología (y las soluciones viables en estos casos como el biblioburro), la falta de alfabetización digital, las modificaciones del lenguaje (tema del que escribí en un post anterior) y la falta de acceso a la información. Entre las ventajas se habló de la inmediatez de acceso a recursos, el enriquecimiento de la experiencia de la lectura (al poder usar imagenes, video, sonido, etc.), la especificidad de la información y la profundidad que pueden permitir los hiperenlaces (con un solo click puedes llegar a un libro completo) y las ventajas de reusar contenido.

Una de las conclusiones es que inevitablemente nos estamos moviendo hacia estas tendencias y que antes que huír a ellas debemos adoptarlas lo mejor que podamos. Como concluye Pablo en el video, estas herramientas no son mutuamente excluyentes, pueden brindarnos una realidad aumentada.

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Ciencia de la información

Twitter y comunicación de la ciencia // Sintáxis del microblogging

Este canal de comunicación que ha sido un furor con un crecimiento descomunal de 1448% el último año, me ha impactado por el problema que supone para las entidades, instituciones y demás figuras  corporativas,el crear un espacio en una red que cada vez es menos jerárquica y más distribuida que adopta muchas veces lenguajes propios, expresiones y modismos muy particulares que pueden no estar presentes en otros canales de comunicación.

¿Deben tomar posturas informales? Es evidente que humanizar instituciones puede acercarlos a la comunidad (como lo demuestra este twit vía @carobotero) aunque pueden exponerse a roces y cruces de palabras fuertes de parte de trolls, como le ocurrió a Trent Reznor quien declaró que convertiría su twitter en un canal de una vía, luego de una discusión por este medio.

Someterse a estos canales de comunicación te obliga a hablar un nuevo lenguaje, lleno de emoticones, contracciones y sintáxis propias de una plataforma que facilita la comunicación por dispositivos móviles al permitirte usar únicamente 140 caracteres y te puedes llegar a acostumbrar a reemplazar palabras como «bien» por «bn», «qué» por «q», «por» se simplifica con «x» y en casos más especializados se contraen palabras como «Retweet» por «RT», que significa decir algo que fue dicho anteriormente por otra persona, es decir «Re-trinar»; «Mensajes Directos» por «DM» (como pregunta ell político colombiano @rafaelpardo en sus primeros tuits); usar una arroba (@) para dirigirse a alguien; o se usan hashtags (como #thecolombian) para recuperar mensajes con dicha etiqueta; estos hashtags pueden no tener un significado fácilmente percibible para aquellos familiarizados con estas prácticas comunicativas.

Si hablamos de web social nos referimos a la oportunidad de intercambiar opinión, discutir, responder y argumentar. Me pregunto cómo funcionarán estas estratégias de comunicación para la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos (@librarycongress) que hoy 26 de Julio de 2009 tiene 11.166 followers (seguidores) y no sigue a nadie. ¿Sería inmanejable  para una institución tan grande como la LC seguir a sus usuarios o es acaso que las bibliotecas están usando tecnologías sociales con arquitecturas de información no sociales?


El microblog de LC
un día después de la muerte de Michael Jackson

¿Cuál debe ser la actitud de una institución frente a sus usuarios? Personalmente me agrada pensar que detras de cada pantalla hay una persona, con todos los problemas que esto conlleva. Además creo que un canal de comunicación paralelo debe tener métodos de comunicación diferentes y presentar información diferente en el sitio web, en su microblog, en su canal de video, etc. De lo contrario sería como leí en este post: «Eso es como decirle a alguien que ponga el televisor, la radio, el reproductor DVD portátil, el iPod , todos al mismo tiempo para ver la misma película.»