Analizando la junta directiva de la asociación nacional de bibliotecólogos de Colombia

Diagrama Gantt de la Junta Directiva de ASCOLBI 1997-2018

El próximo 9 de marzo de 2017 a las 5:30 PM se realizará la asamblea general ordinaria de ASCOLBI, como lo anunciaron en este enlace. Recientemente se publicó en el histórico de juntas directivas nacionales que la actual junta directiva tiene los cargos de presidente y vicepresidente vacantes. Esto quiere decir que en esta asamblea se seleccionarán esos cargos. Pero ¿quién ha ocupado estos cargos en el pasado?

Para analizar quienes han integrado la junta directiva durante el periodo 1997 al 2018 usé los datos del histórico de juntas directivas, los convertí en un  set de datos y registré el año de inicio de la junta directiva y su año de fin, así como los años que una persona hizo parte de la junta directiva.

Distribución en el tiempo de las personas en la junta directiva de ASCOLBI de 1997 al 2018

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Se buscan testimonios sobre la relación derecho de autor – bibliotecas

Investigación integrada en derecho de autor para Colombia, por ASCOLBI, Fundación Conector y OpenConnection

La Fundación Conector, Open Connection y ASCOLBI están trabajando en una investigación sobre cómo incide la legislación actual colombiana sobre derecho de autor en las bibliotecas del país. La idea de esta investigación es recoger testimonios, dudas o comentarios de bibliotecarios y usuarios de bibliotecas que hayan encontrado necesidades de actualizar la legislación de derecho de autor y bibliotecas en Colombia.

¿Le gustaría participar con su testimonio?

Si usted tiene un testimonio que le gustaría compartir, puede encontrar más información de la investigación en este enlace para la investigación en Colombia. Lo que se busca es identificar hechos que muestren cómo están funcionando las bibliotecas colombianas y las peripecias que deben realizar los usuarios y bibliotecarios para no infringir las normas en derecho de autor.

Si vive fuera de Colombia y quiere compartir su testimonio sobre un país de América Latina y el Caribe, contacte a su asociación de bibliotecólogos local. Seguramente allí estarán realizando la misma investigación.

Una investigación regional

Si bien ASCOLBI, Conector y Open Connection están trabajando en la investigación para Colombia, este es un trabajo regional. En el blog de IFLA de la sección de Latinoamérica y El Caribe se publicó el llamado regional para realizar esta investigación.

Si bien el estudio de Kennetth Crews muestra las excepciones y limitaciones al derecho de autor para bibliotecas, estudio que fue actualizado en 2015 (aquí el texto de la versión actualizada); esta investigación busca recolectar la perspectiva de las personas y comunidades que visitan las bibliotecas. Crews da una visión normativa, mientras que esta investigación explorará los testimonios de la gente.

Vale la pena destacar que Colombia no presentó grandes variaciones en su legislación entre un informe y otro. Crews no registró el cambio que sufrimos con la ley 1680 de 2013. Si bien son buenas noticias, es un cambio chico, luego de haber vivido una proliferación de proyectos de ley que modificaban las normas de derecho de autor en Colombia desde el 2011.

Revisando el código de ética en la bibliotecología colombiana

Mapa del código de ética para bibliotecarios 2014

Luego de leer este libro titulado Casos de estudio en ciencia de información y bibliotecología encuentro el gran valor del código de ética de la profesión. No le había prestado mucha atención al código de ética, ya que no había visto su real importancia o la fortaleza que le da a una profesión tener un código de ética.

¿Para qué sirve un código de ética en bibliotecología?

El libro de Casos de estudio me mostró que en diversas situaciones, los bibliotecarios pueden enfrentarse a situaciones que los ponen en aprietos. Hice un trabajo donde se revisaban algunas situaciones donde el derecho de autor y las bibliotecas podrían entrar en discordia,  y probé publicando esta plataforma donde se busca documentar situaciones similares. El libro tiene una revisión de casos en diferentes temas: Derecho de autor (en el que mis trabajos se han enfocado), privacidad, libertad de expresión, multiculturalidad y ética de los profesionales. Al final de cada capítulo, hay un compendio de 25 casos y preguntas orientadoras bastante interesantes.

Si bien este es un libro en inglés, da una muy buena guía para responder a diversos casos basándose en el código de ética profesional. El libro incluye el código de ética de ALA y de Canadá entre otros, pero responder a un caso particular basándose en un código de ética te da un respaldo mucho mayor que si hablaras como un único profesional: Te estás basando en los valores que te dicta la profesión en tu país. Es un reflejo de la moral que guía a los profesionales que se forman en bibliotecología. Eso me llevó a preguntarme ¿Y cuál es la moral de los bibliotecólogos colombianos? ¿Hacia dónde queremos ir como gremio? ¿Cuáles son los valores que deberían guiarnos en nuestro quehacer diario?

Como he documentado en este blog y en otros espacios, el derecho de autor es un gran reto para los profesionales de la información y como menciona IFLA, debemos respetar a los autores pero también debemos garantizar el acceso a la información por parte de nuestros usuarios. Al encontrarnos en una situación tan tensa, una herramienta indispensable resulta ser el código de ética en bibliotecología, para respaldar decisiones complicadas con la moral que se espera que adopte un profesional, basado en lo que sugiere toda una comunidad de profesionales.

El código de ética de bibliotecología en Colombia

Revisando la Ley 11 de 1979, que nos ha servido para defender nuestra profesión con la dichosa tarjeta profesional y que tanto revuelo ha causado en ciertas ocasiones, también se menciona entre las atribuciones del Consejo Nacional de Bibliotecología, en el artículo 7:

a. Expedir su propio reglamento y un Código de Ética Profesional, que deberá ser aprobada por el Ministerio de Educación Nacional.

Revisando en sitios como el de IFLA los códigos de ética para bibliotecarios,  encuentro que entre los muchos países que tienen códigos de ética, Colombia se encuentra entre los ausentes.

Mapa de Códigos de Ética Profesionales para Bibliotecarios
Mapa de Códigos de Ética Profesionales para Bibliotecarios

Revisando un post de una colega del 2010, encontré que hubo un proyecto de ley que buscaba crear el código de ética (TÍTULO V
DEL CÓDIGO DE ÉTICA PARA EL EJERCICIO DE LA BIBLIOTECOLOGÍA)
, pero por lo visto no prosperó. Revisando un poco más encontré una presentación que tenía comentarios a esa propuesta de código de ética,  que valdría tenerlos presentes para una futura oportunidad.

Nos encontramos entonces ante una oportunidad muy interesante para avanzar en este aspecto, teniendo en cuenta la pregunta: ¿Cuál es la moral que queremos que guíe a los bibliotecólogos?

El código de ética y otros detalles de nuestro contexto

Estamos en un momento muy interesante, donde es bastante probable que la normatividad sobre derecho de autor se ajuste y el futuro de las bibliotecas, archivos, museos e instituciones de educación entre otros se vea involucrado. Tener un código de ética no sólo sería muy útil, sino necesario. Nos daría claridades para avanzar en estas discusiones sobre derecho de autor con una postura de gremio. El derecho de autor es sólo un tema, pero como se menciona en el libro antes citado, hay muchos otros temas que lo necesitan.

Recientemente se ha discutido sobre si los profesionales en ciencia de la información pueden ejercer como archivistas. ¿Valdría la pena pensar no sólo en un código de ética para bibliotecología sino también para la ciencia de la información? El mismo código de ética podría dar luces sobre cómo avanzar en este tipo de discusiones sobre la interdisciplinarioedad.

¿En qué espacios se discute la creación del código de ética para bibliotecólogos colombianos? Imagino que debería ser en el Consejo Nacional de Bibliotecología y en las diferentes asociaciones. Particularmente creo que ésta debería ser una de las prioridades del Consejo y si puedo participar de alguna forma en este proceso, lo haría con todo gusto. Desconozco si ya se está trabajando en el tema, pero imagino que si no se ha avanzado, también ha de ser porque no se reconoce la falta que hace. Un proceso de discusión y enseñanza también vendría bien desde la academia. De hecho, este proceso abriría un espacio para consolidar las asociaciones y agremiaciones al permitir lugares de encuentro y debate, para reconocernos y visibilizar nuestros acuerdos y diferencias.

¿Vale la pena tener un código de ética? ¿Estaría dispuesto a trabajar en su creación? ¿Qué moral vamos a apoyar como gremio? ¿Qué valores deberíamos cosechar?

Actualización: Aquí el avance del proyecto de ley de modificación en Congreso Visible. (¡Gracias Johana Jaramillo!)

Actualización 2: El Consejo Nacional de Bibliotecología publicó el código de ética. Esta publicación se hizo el 29 de febrero de 2016 en el sitio del Consejo, casi dos meses después de esta publicación. Ojalá este post haya sido un detonante para que la información sea visible y esté disponible 😉

Actualización 3: El Consejo Nacional de Bibliotecología renovó su sitio web y al parecer dejó por fuera la publicación del código de ética. En el siguiente enlace se encuentra una copia del Código de ética de la bibliotecología en Colombia. Esta actualización es gracias al comentario de Carlos.

¿Para ser director de una biblioteca se debe ser bibliotecólogo?

Respuesta a las inquietudes de los bibliotecólogos

A esta pregunta se han enfrentado muchos bibliotecólogos recientemente, debido a que la la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte modificó los requisitos en los perfiles de los cargos de la Red Capital de Bibliotecas Públicas Biblored, exigiendo como requisito en educación profesionales en diversas disciplinas como administración, o ciencias humanas [1]. Esto implicaría que para ser director de bibliotecas de una de las redes más grandes del país no se requeriría ser necesariamente bibliotecólogo.

 Reacciones del sector y respuesta de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte

Se empezó a difundir una campaña que recolectaba firmas para apoyar la propuesta Respeto a la Ley del bibliotecólogo en Biblored. Esta propuesta básicamente solicita el respeto a la ley 11 de 1979, donde se reconoce la profesión de bibliotecólogo y se sientan las bases para la expedición de la tarjeta profesional para ejercer dichos cargos [2], lo que quiere decir que se debe exigir a quien aspire a cargos directivos la tarjeta profesional de bibliotecología. En general la reacción del sector ha sido de simpatía por dicha propuesta. Se siente un aire de defensa de la profesión y parecería ininteligible que un bibliotecólogo se opusiera a la propuesta, sobre todo por que la respaldan instituciones como la Escuela Interamericana de Bibliotecología y según este post, ASCOLBI (Colegio Colombiano de Bibliotecólogos) [3].

Por su parte, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte publicó una respuesta en su sitio web que actualmente tiene un mensaje de “Acceso Denegado“. En Nomono realizamos una copia de la publicación que duró apenas dos días publicada y puede leerse en este sitio [4]. En esta publicación la Secretaría argumentaba que la Ley 1379 de 2010, que organiza la Red Nacional de Bibliotecas Públicas sólo aplicaba para Red Nacional de Bibliotecas Públicas del Ministerio de Cultura, dejando por fuera otras redes de bibliotecas, como la Red Capital de Bibliotecas Públicas Biblored. Además hacía referencia a que el cargo de director de la Biblioteca Nacional de Colombia no necesariamente se ejerce por una bibliotecóloga (actualmente la directora de la Biblioteca Nacional es filosofa y literata).

Un punto de vista crítico a la propuesta de los bibliotecólogos

Tomando un poco de distancia de la acalorada discusión y analizando los puntos de ambas partes con objetividad y sin influencias de los aires de defensa desmedidos de la profesión, puede llegarse a una conclusión que parece ininteligible saliendo de un bibliotecólogo, pero que espero sea más sensata y coherente con mi trabajo profesional: No firmaré la propuesta difundida en la campaña, porque no tiene sentido, aunque mi título sea de bibliotecólogo. A continuación mis argumentos.

La Secretaría tiene derecho a contratar un publicista para que le practique una cirugía

Si tenemos una urgencia médica y necesitamos una cirugía para salvar nuestras vidas o la de un ser querido, lo más probable es que acudamos a un médico cirujano con experiencia en cirugías. Tenemos todo el derecho a pedirle a un amigo publicista que realice la cirugía, argumentando que es más capacitado, es un amigo cercano y confiamos en él o nos cobra más barato, pero las probabilidades que se realice correctamente dicho procedimiento disminuyen dramáticamente. Exactamente lo mismo está haciendo la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte al delegar las labores de los profesionales en ciencia de la información o bibliotecología a perfiles diferentes a éstos.

Puede ser un acto de torpeza infinito, pero aunque las posibilidades de que un publicista realice una cirugía correctamente son muy bajas, pero no son nulas. Igual también hay médicos a quienes se le mueren los pacientes y bibliotecólogos que dejan morir sus bibliotecas (o redes de bibliotecas, en este caso). Es la Secretaría quien se arriesga, abre una gran posibilidad a recibir fuertes críticas y aumenta la probabilidad de no realizar un trabajo de la calidad que se espera.

Los bibliotecólogos no demuestran de lo que son capaces

Es triste ver a  bibliotecólogos ofendidos porque no se reconoce su profesión, por no ser populares y no estar en el imaginario de quienes toman las decisiones, pero más triste me parece no ser capaces de desarrollar proyectos donde la gente admire esta profesión por sus logros. Como bibliotecólogo ¿qué puedes mostrar que no deje lugar a duda a que eres la persona indicada para solucionar los problemas de información de alguien?

Analicemos la campaña y algunas acciones relacionadas:

  1. La campaña de recolección de firmas tiene información incompleta. Cierra con un “Anexamos las respuestas de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte a las observaciones que hemos hecho al proceso licitatorio”, anexos que no aparecen en ningún lado.
  2. No hay claridad sobre la autoría de la campaña. Al revisar el perfil del autor de la campaña, se encuentra un mensaje de “Este usuario solo comparte la información sobre su actividad con gente que conoce“.  Un buen bibliotecólogo sabe que la autoría es un punto importante para definir si un documento es confiable o no. Particularmente no me parece confiable el desconocido autor, por muy loable que sea su causa.
  3. No hay diálogo en las redes sociales desde cuentas oficiales de las entidades más afectadas. La primera vez que leí algo sobre este debate fue en este tuit de ASCOLBI. Respondí para conocer más sobre su postura y luego de 18 días no ha habido respuesta (sin contar con el impase de su sitio caído [3]). El sitio web del Consejo Nacional de Bibliotecología está diseñado para ser un “sitio muerto”, con información estática en tiempos donde la inmediatez reina. De hecho me atrevería a afirmar que los mismos propósitos del Consejo Nacional de Bibliotecología son propósitos muertos, al dedicarse a expedir tarjetas profesionales. Explicaré esto más adelante en detalle.
  4. No hay iniciativas incluyentes. En la publicación que encontré que comparte las diferentes campañas encuentro que hay discusiones en el grupo de Facebook de ASCOLBI, el grupo en Facebook del Colectivo #Yo_Bibliotecólog@ y una guía en Google Drive. Al revisar en detalle los términos y condiciones de Facebook, como buen profesional en ciencia de la información lo más consecuente que pude hacer fue cerrar mi cuenta. Esto me dejó a mi y a todos los que no usan Facebook por fuera de la discusión. Admito que me siento más cercano a los puntos del Colectivo #YoBibliotecólog@ sobre informarse y debatir, aunque parten de un supuesto erróneo y es admitir que defiendo la ley 11 del 79.  Se salva esta propuesta en cuanto a inclusión, pero me lleva a:
  5. Hay hashtags mal hechos. Al buscar un hashtag en twitter debes tener cuidado con el uso de caracteres especiales. Escogieron el hash #RespetoLey11/79. El slash ente el 11 y el 79 corta la palabra, haciendo que Twitter apenas identifique los primeros caracteres.
  6. Los textos están mal escritos y carecen de estructura. Para un profesional que se mueve entre libros, lectura y bibliotecas, un error ortográfico o de redacción es imperdonable. Entiendo que puede pasar, pero los textos que he revisado carecen de estructura, lo que evidencia problemas de fondo. Hay textos muy apasionados, pero carentes de propuestas claras, argumentos defendibles o posiciones convincentes.

Luego de ver esta campaña ¿consideras que se evidencia su experticia en manejar información? Hay textos que mencionan “la construcción de un Estado democrático”, “crear conciencia colectiva” , “un Estado que garantice los derechos y deberes” pero esto no me parece muy democrático para otros profesionales capaces de desempeñar estos cargos.

No se puede defender con leyes lo que no se sostiene por su propio peso

Uno de los aprendizajes que me ha quedado luego de trabajar en derecho de autor y acceso a la información es que no puedes defender dinámicas obsoletas con leyes que traten de mantener un status quo. Manuel Castells habla sobre la sociedad informacional (¡Gracias Wilsoso!), que le apunta a una sociedad que se enriquece con la interdisciplinariedad. Me parece un gran desatino el buscar la endogamia laboral en un mundo hiperconectado. Al contrario lo que más nos beneficiaría es cruzarnos con múltiples saberes y perspectivas de mundo.

Como manifesté en una clase que impartí hace un tiempo: No voy a apoyar a ninguna asociación o iniciativa que promueva las tarjetas profesionales para garantizar su estabilidad. Anteriormente también fui crítico con la labor del Consejo Nacional de Bibliotecología y esta acción no me permite más que reafirmarme en mi postura. No he escuchado ningún argumento de peso que permita re evaluar mi postura sobre el uso de tarjetas profesionales.

Por otro lado empieza a haber una enorme incoherencia entre los profesionales colegas míos quienes hace unos pocos meses desdeñaban la tarjeta profesional de archivista. Se creó una polémica porque los bibliotecólogos no pueden ejercer como archivistas, pero ahora esos mismos profesionales piden a gritos la tarjeta profesional de bibliotecólogos. Pelear por una u otra tarjeta profesional me parece que es tener una visión muy corta del mundo. Eso quiere decir que estamos peleando por puestos dentro de una biblioteca o dentro de un archivo, pero no somos capaces de ver que somos profesionales de la información y nuestro trabajo es allí donde exista la información: En cualquier lugar del mundo. Algo a lo que le temo muchísimo es a ser pusilánime y aquí lo estamos siendo en su máxima expresión.

Por otra parte, para que una ley sea justa debe haber una armonía entre ética, poder y derecho (Según Gregorio Peces-Barba) o en palabras de Antanas Mockus debe haber una armonía entre la ley, la moral y la cultura. Este equilibro entre tres fuerzas garantiza que las normas se cumplan y se entiendan como un bien público, como explicaba en este post. El análisis de este equilibrio fue la base de mi trabajo de grado de maestría. Allí pueden encontrarse ejemplos y más bibliografía que muestra cómo acercarse a este equilibrio. Veo que se busca defender con leyes algo que por otras dos fuerzas no puede sostenerse y se requiere la máxima armonía entre estas tres fuerzas.

Respondiendo a la pregunta, a manera de conclusión

Para responder a la pregunta inicial de “¿Para ser director de una biblioteca se debe ser bibliotecólogo?” responderé: Un grupo de bibliotecólogos está buscando defender estos cargos con la ley del bibliotecólogo, pero esa ley debe revisarse si no queremos condenar a nuestro país al atraso.

La baja del comunicado de la Secretaría muestra que por ahora esta ley nos va a servir pero ¿Por cuánto tiempo resiste una ley si no somos capaces de demostrar que somos los más idóneos para desempeñar estos cargos?

Respeto mucho a mis colegas que firmaron la petición. Sin embargo tomo las palabras de Adela Cortina: Los respeto como personas, pero no respeto sus argumentos.  Estoy abierto a debatir y estos son mis argumentos. ¿Cuáles son los tuyos?

Notas

[1] En su numeral 8.1. titulado “NIVEL Gerencial”, donde como requisitos de educación para el cargo “Gerente operativo” puede leerse “Título profesional con título de posgrado en Administración o áreas afines” y para el cargo “Director Operativo de Biblioteca” los requisitos en educación son “Profesional en Administración de Empresas, Administración Pública, áreas relacionadas con las Ciencias Humanas, Sociales, áreas artísticas, Literatura, Bibliotecología Ciencias de la Información, o profesiones afines” Ver Anexo Técnico 17 Equipo humano, página 16 y siguientes.

[2] ARTICULO 4°: Para acreditar la profesión de bibliotecólogo se requiere el registro del título expedido de acuerdo al artículo 2° en la respectiva Secretaría de Educación y además la matrícula profesional, expedida por el Consejo Nacional de Bibliotecología. Ley 11 de 1979, página 2.

[3] Intenté acceder al sitio de ASCOLBI durante el 26 y 27 de marzo de 2015 para encontrar información de primera mano, pero estaba caído.

Sitio web de ASCOLBI
Sitio web de ASCOLBI, entre el 26 y 27 de marzo de 2015.

[4] Leí el artículo la mañana que lo eliminaron. No lo alcancé a copiar, pero usé mis conocimientos en Ciencia de la Información para recuperar la información perdida. Es lo que hace un experto en información.

 

Percepciones del taller sobre fortalecimiento de asociaciones en Colombia

Taller BSLA Colombia, IFLA-ASCOLBI

Del 4 al 6 de Octubre del 2014 se realizó el taller de fortalecimiento de asociaciones, en el marco del programa Fortalecimiento de Asociaciones de Bibliotecarios (BSLA por sus siglas en inglés) de IFLA. Fui invitado por mi trabajo realizado en la Fundación Conector. En este texto analizo el objetivo del evento y las asociaciones bibliotecarias colombianas. Cierro con una propuesta, para no quedarme en una crítica al evento y pensar en su desarrollo. De antemano agradezco a los organizadores del evento por su invitación y por abrir un espacio para conocer tantas iniciativas y personas interesantes. En general mi percepción del evento es que tuvo más cosas buenas, pero siento mencionar también las malas en este texto. Espero que sirva para la reflexión y por supuesto son bienvenidas las críticas, precisiones o ajustes que se quieran hacer.

El objetivo del evento

A decir verdad no me quedó muy claro cual era el objetivo del evento. En la documentación que recibí puede leerse “El programa BSLA (sic) es una metodología general que ofrece abordaje estratégico para el desarrollo de capacidades y la sostenibilidad de las asociaciones de bibliotecarios. El programa beneficia a las asociaciones, bibliotecas y sus comunidades”. ¿El objetivo era fortalecer las asociaciones existentes o crear una nueva asociación sostenible con todos los participantes?

¿Asociaciones o agremiaciones?

Antes de profundizar más en el tema, creo que deberíamos aclarar los conceptos. Para mi la pregunta inicial debería ser: ¿Estamos hablando de asociaciones o de agremiaciones? Según el Diccionario de la Real Academia Española, en su definición de asociación puede leerse: “Conjunto de los asociados para un mismo fin y, en su caso, persona jurídica por ellos formada”. Por su parte, un gremio se define como “Conjunto de personas que tienen un mismo ejercicio, profesión o estado social”. En el evento se usó indistintamente el término agremiación y asociación, como si fueran sinónimos, cuando no lo son. Si vamos a hablar de agremiaciones, discusiones muy álgidas como el uso de tarjetas profesionales serían un buen punto de partida. Si vamos a hablar de asociaciones, la interdisciplinariedad es la clave, por lo que perfiles como una de los participantes, con estudios en ética y filosofía (aunque no en bibliotecología) resultaban muy valiosos. Fue una lástima que estos perfiles no llegaran más allá del primer día, en mi concepto por la falta de claridad en temas básicos como el aquí mencionado. También me pareció muy triste que algunas entidades se presentaran como los “encargados de expedir tarjetas profesionales”. ¿Tan minúsculo es el impacto que esperan generar en Colombia?

¿Participaron quienes debían participar?

Estoy estudiando las comunidades de práctica, como espacio de aprendizaje informal en mi maestría en educación. Etienne Wenger, en su libro “Comunidades de práctica: Aprendizaje, significado e identidad” menciona que las comunidades de práctica tienen dos cosas que les dan valor: Participar y cosificar.  El participar es sencillo de comprender, por la definición del diccionario y el significado que podemos darle por sentido común, sin embargo el cosificar es algo más complejo. Particularmente lo interpreto como la materialización de las prácticas en documentos o infraestructuras. Algo que me gustó bastante, fue que entre los asistentes generamos este mapa de participantes del evento, de esta forma creamos un producto o como diría Wenger “cosificamos”. Al ver el mapa, las asociaciones realmente son menos que el total de los participantes, puede notarse al comparar la capa de asociaciones contra la capa de asistentes. ¿Realmente participaron quienes debían participar? ¿Cuál era el objetivo de invitar a muchos más grupos, personas o instituciones? Si el objetivo era invitar a los participantes del panorama bibliotecario, hacen falta instituciones y personas que están haciendo cosas interesantes, por ejemplo en otras ciudades además de Bogotá y Medellín.

Las asociaciones colombianas

Siento que las asociaciones colombianas son un grupo reducido, cerrado y sin un norte claro. En una mesa de trabajo de 7 personas agrupadas al azar en el que estuve en el evento, 5 no pertenecían a ninguna asociación y las dos que si pertenecían a alguna, eran sus presidentes o máximas autoridades. Al preguntar por qué no pertenecía ninguno de los 5 a alguna asociación, se manifestó que las asociaciones existentes representan una carga extra de trabajo y ningún beneficio. En esas condiciones es muy difícil que una asociación se mantenga y mucho menos que crezca.

Las tarjetas profesionales de bibliotecólogos y archivistas en Colombia

Resultó curiosos que los dos participantes que si pertenecían a asociaciones, estuvieran a favor del uso de tarjetas profesionales para que personas que no tengan formación en sus disciplinas se vean impedidas a ejercer la profesión. ¿A qué se debe la necesidad o esa enorme ansiedad a que el ejercicio deba tener tal requisito? ¿No es suficiente con el título profesional? O no será que somos tan malos en lo que hacemos que necesitamos recurrir a normas y leyes para que no nos quiten nuestros cargos. Particularmente me parece crítico este tema si estudio una carrera que tiene dos tarjetas profesionales. ¿No deberíamos hacer una revisión de fondo a la dichosa tarjeta profesional? Algo allí huele muy mal.

En todo caso en ese escenario, estamos hablando de agremiaciones y no de asociaciones. El evento sigue quedando sin dar muchas luces al respecto.

La descontextualización del problema

Las presentaciones de expertos suelen ser interesantes, pero de nada sirven si no se contextualizan. Creo que los mejores momentos del evento fue cuando se dejó de lado la teoría para hablar de problemas reales del contexto colombiano. Espero que este texto apoye a la identificación del problema y a su identificación. Algo que me sigue preocupando es que se tomen las identificaciones de problemas como asuntos personales. Quiero ser claro en eso: No pretendo señalar a nadie, ni juzgar su trabajo, pero si que reflexionemos sobre lo que estamos haciendo. Si no podemos contextualizar los problemas porque sus involucrados se sienten ofendidos, creo que no vamos a poder avanzar.

¿Le recomendaría afiliarse a alguna asociación colombiana de bibliotecólogos o archivistas?

Antes de afiliarse a una asociación colombiana, le recomendaría que les preguntara qué le ofrecen a cambio. Particularmente a las asociaciones a las que yo podría afiliarme, todas con base en Bogotá, no hay ninguna que me ofrezca algún beneficio que valga la pena por la inversión en tiempo, dinero y trabajo que estoy dispuesto a dar. El enfoque de una de las presentaciones hizo énfasis en el voluntariado o trabajo ad honorem de sus afiliados más recientes. Perdón, pero me parece que el trabajo y tiempo de las personas debe remunerarse. No puedo dejar de pensar en la respuesta ejemplar de un joven a una práctica sin remunerar. Si no hay remuneración en otros asuntos como reconocimiento, representatividad o al menos pasar un buen rato, creo que las asociaciones si deben meterse la mano al bolsillo si quieren que alguien sirva el café en sus encuentros, que fue el ejemplo que usaron.

Una propuesta

Algo que el evento hizo fue abrir espacios de encuentro y participación, lo cual aplaudo y agradezco a sus organizadores.  Sin embargo les propongo que las asociaciones revisen el objetivo de asociarse y sobre todo que escuchen a sus potenciales socios. Una participante mencionó que le interesa asociarse para compartir tiempo con sus colegas en espacios menos académicos o que no se discuta lo laboral. Creo que las asociaciones no deben enfocarse únicamente en temas sagrados, sino que pueden servir para pasarla bien y ya. El que una asociación no sea académica o profesional no implica que sea una mala asociación.

Revisen si la tarjeta profesional es el objetivo de su asociación, sobre todo en un mundo que le está apuntando a la interdisciplinariedad. Un presidente de estas asociaciones, cuando le pregunté por sus mecanismos para atraer a nuevos integrantes me comentó que deberían pensar en “incluir videojuegos y cosas por el estilo”. Por favor, dejen de tratar a sus potenciales socios como si no tuvieran cerebro. Una cosa son los intereses en temas digitales y otra los sistemas de remuneración no monetario para los asociados. Si lo que interesa es que más personas hagan parte de sus asociaciones, podrían empezar por dejar de entenderse como una agremiación. Si son una agremiación, piensen en la interdisciplinariedad que se da por la sociedad red de la que habla Castells, la sociedad de la información y las sociedades del conocimiento que menciona UNESCO o cualquier otra cosa que les haga ver más allá de los muros de su institución.

Por otro lado, si hacen un evento, no solo participen, sino que cosifiquen. Ojalá que al final de cada reunión o evento que se haga, haya un producto. Revisar el objetivo de la reunión puede ayudar a afinar el producto que debería tenerse o construirse. Ojalá se publique y pueda compartirse, para que sirva en beneficio de los participantes u otros actores involucrados en los escenarios de los profesionales de la información.

Trabajemos en red. Si la idea del evento es involucrar a otros grupos, pensemos en que podemos hacer trabajo en red y distribuido. El mapa que construimos como producto del evento muestra el gran centralismo que tenemos. ¿No valdría la pena diseñar una comunidad de práctica nacional sobre el trabajo en bibliotecas, archivos, museos, centros de documentación y todo lo relacionado con profesionales de la información?

¿Que opinan? ¿Tiene sentido algo de lo que escribí aquí?