Carta abierta de una bibliotecaria argentina en la actualización al derecho de autor en Colombia

Recibí esta carta en medio de días caóticos, donde muchos bibliotecarios en Colombia estamos trasnochando y trabajando para unirnos y hacer que la actualización al derecho de autor en Colombia sea una ley justa e incluyente y sobre todo garantice que instituciones como las bibliotecas, puedan ejercer su labor misional de brindar acceso a la información, por supuesto respetando a los autores y titulares. Una tarea difícil, pero posible, como escribiría Silvia Castrillón.


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Analizando la junta directiva de la asociación nacional de bibliotecólogos de Colombia

Diagrama Gantt de la Junta Directiva de ASCOLBI 1997-2018

El próximo 9 de marzo de 2017 a las 5:30 PM se realizará la asamblea general ordinaria de ASCOLBI, como lo anunciaron en este enlace. Recientemente se publicó en el histórico de juntas directivas nacionales que la actual junta directiva tiene los cargos de presidente y vicepresidente vacantes. Esto quiere decir que en esta asamblea se seleccionarán esos cargos. Pero ¿quién ha ocupado estos cargos en el pasado?

Para analizar quienes han integrado la junta directiva durante el periodo 1997 al 2018 usé los datos del histórico de juntas directivas, los convertí en un  set de datos y registré el año de inicio de la junta directiva y su año de fin, así como los años que una persona hizo parte de la junta directiva.

Distribución en el tiempo de las personas en la junta directiva de ASCOLBI de 1997 al 2018

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Se buscan testimonios sobre la relación derecho de autor – bibliotecas

Investigación integrada en derecho de autor para Colombia, por ASCOLBI, Fundación Conector y OpenConnection

La Fundación Conector, Open Connection y ASCOLBI están trabajando en una investigación sobre cómo incide la legislación actual colombiana sobre derecho de autor en las bibliotecas del país. La idea de esta investigación es recoger testimonios, dudas o comentarios de bibliotecarios y usuarios de bibliotecas que hayan encontrado necesidades de actualizar la legislación de derecho de autor y bibliotecas en Colombia.

¿Le gustaría participar con su testimonio?

Si usted tiene un testimonio que le gustaría compartir, puede encontrar más información de la investigación en este enlace para la investigación en Colombia. Lo que se busca es identificar hechos que muestren cómo están funcionando las bibliotecas colombianas y las peripecias que deben realizar los usuarios y bibliotecarios para no infringir las normas en derecho de autor.

Si vive fuera de Colombia y quiere compartir su testimonio sobre un país de América Latina y el Caribe, contacte a su asociación de bibliotecólogos local. Seguramente allí estarán realizando la misma investigación.

Una investigación regional

Si bien ASCOLBI, Conector y Open Connection están trabajando en la investigación para Colombia, este es un trabajo regional. En el blog de IFLA de la sección de Latinoamérica y El Caribe se publicó el llamado regional para realizar esta investigación.

Si bien el estudio de Kennetth Crews muestra las excepciones y limitaciones al derecho de autor para bibliotecas, estudio que fue actualizado en 2015 (aquí el texto de la versión actualizada); esta investigación busca recolectar la perspectiva de las personas y comunidades que visitan las bibliotecas. Crews da una visión normativa, mientras que esta investigación explorará los testimonios de la gente.

Vale la pena destacar que Colombia no presentó grandes variaciones en su legislación entre un informe y otro. Crews no registró el cambio que sufrimos con la ley 1680 de 2013. Si bien son buenas noticias, es un cambio chico, luego de haber vivido una proliferación de proyectos de ley que modificaban las normas de derecho de autor en Colombia desde el 2011.

Revisando el código de ética en la bibliotecología colombiana

Mapa del código de ética para bibliotecarios 2014

Luego de leer este libro titulado Casos de estudio en ciencia de información y bibliotecología encuentro el gran valor del código de ética de la profesión. No le había prestado mucha atención al código de ética, ya que no había visto su real importancia o la fortaleza que le da a una profesión tener un código de ética.

¿Para qué sirve un código de ética en bibliotecología?

El libro de Casos de estudio me mostró que en diversas situaciones, los bibliotecarios pueden enfrentarse a situaciones que los ponen en aprietos. Hice un trabajo donde se revisaban algunas situaciones donde el derecho de autor y las bibliotecas podrían entrar en discordia,  y probé publicando esta plataforma donde se busca documentar situaciones similares. El libro tiene una revisión de casos en diferentes temas: Derecho de autor (en el que mis trabajos se han enfocado), privacidad, libertad de expresión, multiculturalidad y ética de los profesionales. Al final de cada capítulo, hay un compendio de 25 casos y preguntas orientadoras bastante interesantes.

Si bien este es un libro en inglés, da una muy buena guía para responder a diversos casos basándose en el código de ética profesional. El libro incluye el código de ética de ALA y de Canadá entre otros, pero responder a un caso particular basándose en un código de ética te da un respaldo mucho mayor que si hablaras como un único profesional: Te estás basando en los valores que te dicta la profesión en tu país. Es un reflejo de la moral que guía a los profesionales que se forman en bibliotecología. Eso me llevó a preguntarme ¿Y cuál es la moral de los bibliotecólogos colombianos? ¿Hacia dónde queremos ir como gremio? ¿Cuáles son los valores que deberían guiarnos en nuestro quehacer diario?

Como he documentado en este blog y en otros espacios, el derecho de autor es un gran reto para los profesionales de la información y como menciona IFLA, debemos respetar a los autores pero también debemos garantizar el acceso a la información por parte de nuestros usuarios. Al encontrarnos en una situación tan tensa, una herramienta indispensable resulta ser el código de ética en bibliotecología, para respaldar decisiones complicadas con la moral que se espera que adopte un profesional, basado en lo que sugiere toda una comunidad de profesionales.

El código de ética de bibliotecología en Colombia

Revisando la Ley 11 de 1979, que nos ha servido para defender nuestra profesión con la dichosa tarjeta profesional y que tanto revuelo ha causado en ciertas ocasiones, también se menciona entre las atribuciones del Consejo Nacional de Bibliotecología, en el artículo 7:

a. Expedir su propio reglamento y un Código de Ética Profesional, que deberá ser aprobada por el Ministerio de Educación Nacional.

Revisando en sitios como el de IFLA los códigos de ética para bibliotecarios,  encuentro que entre los muchos países que tienen códigos de ética, Colombia se encuentra entre los ausentes.

Mapa de Códigos de Ética Profesionales para Bibliotecarios
Mapa de Códigos de Ética Profesionales para Bibliotecarios

Revisando un post de una colega del 2010, encontré que hubo un proyecto de ley que buscaba crear el código de ética (TÍTULO V
DEL CÓDIGO DE ÉTICA PARA EL EJERCICIO DE LA BIBLIOTECOLOGÍA)
, pero por lo visto no prosperó. Revisando un poco más encontré una presentación que tenía comentarios a esa propuesta de código de ética,  que valdría tenerlos presentes para una futura oportunidad.

Nos encontramos entonces ante una oportunidad muy interesante para avanzar en este aspecto, teniendo en cuenta la pregunta: ¿Cuál es la moral que queremos que guíe a los bibliotecólogos?

El código de ética y otros detalles de nuestro contexto

Estamos en un momento muy interesante, donde es bastante probable que la normatividad sobre derecho de autor se ajuste y el futuro de las bibliotecas, archivos, museos e instituciones de educación entre otros se vea involucrado. Tener un código de ética no sólo sería muy útil, sino necesario. Nos daría claridades para avanzar en estas discusiones sobre derecho de autor con una postura de gremio. El derecho de autor es sólo un tema, pero como se menciona en el libro antes citado, hay muchos otros temas que lo necesitan.

Recientemente se ha discutido sobre si los profesionales en ciencia de la información pueden ejercer como archivistas. ¿Valdría la pena pensar no sólo en un código de ética para bibliotecología sino también para la ciencia de la información? El mismo código de ética podría dar luces sobre cómo avanzar en este tipo de discusiones sobre la interdisciplinarioedad.

¿En qué espacios se discute la creación del código de ética para bibliotecólogos colombianos? Imagino que debería ser en el Consejo Nacional de Bibliotecología y en las diferentes asociaciones. Particularmente creo que ésta debería ser una de las prioridades del Consejo y si puedo participar de alguna forma en este proceso, lo haría con todo gusto. Desconozco si ya se está trabajando en el tema, pero imagino que si no se ha avanzado, también ha de ser porque no se reconoce la falta que hace. Un proceso de discusión y enseñanza también vendría bien desde la academia. De hecho, este proceso abriría un espacio para consolidar las asociaciones y agremiaciones al permitir lugares de encuentro y debate, para reconocernos y visibilizar nuestros acuerdos y diferencias.

¿Vale la pena tener un código de ética? ¿Estaría dispuesto a trabajar en su creación? ¿Qué moral vamos a apoyar como gremio? ¿Qué valores deberíamos cosechar?

Actualización: Aquí el avance del proyecto de ley de modificación en Congreso Visible. (¡Gracias Johana Jaramillo!)

Actualización 2: El Consejo Nacional de Bibliotecología publicó el código de ética. Esta publicación se hizo el 29 de febrero de 2016 en el sitio del Consejo, casi dos meses después de esta publicación. Ojalá este post haya sido un detonante para que la información sea visible y esté disponible 😉

Actualización 3: El Consejo Nacional de Bibliotecología renovó su sitio web y al parecer dejó por fuera la publicación del código de ética. En el siguiente enlace se encuentra una copia del Código de ética de la bibliotecología en Colombia. Esta actualización es gracias al comentario de Carlos.

¿Para ser director de una biblioteca se debe ser bibliotecólogo?

Respuesta a las inquietudes de los bibliotecólogos

A esta pregunta se han enfrentado muchos bibliotecólogos recientemente, debido a que la la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte modificó los requisitos en los perfiles de los cargos de la Red Capital de Bibliotecas Públicas Biblored, exigiendo como requisito en educación profesionales en diversas disciplinas como administración, o ciencias humanas [1]. Esto implicaría que para ser director de bibliotecas de una de las redes más grandes del país no se requeriría ser necesariamente bibliotecólogo.

 Reacciones del sector y respuesta de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte

Se empezó a difundir una campaña que recolectaba firmas para apoyar la propuesta Respeto a la Ley del bibliotecólogo en Biblored. Esta propuesta básicamente solicita el respeto a la ley 11 de 1979, donde se reconoce la profesión de bibliotecólogo y se sientan las bases para la expedición de la tarjeta profesional para ejercer dichos cargos [2], lo que quiere decir que se debe exigir a quien aspire a cargos directivos la tarjeta profesional de bibliotecología. En general la reacción del sector ha sido de simpatía por dicha propuesta. Se siente un aire de defensa de la profesión y parecería ininteligible que un bibliotecólogo se opusiera a la propuesta, sobre todo por que la respaldan instituciones como la Escuela Interamericana de Bibliotecología y según este post, ASCOLBI (Colegio Colombiano de Bibliotecólogos) [3].

Por su parte, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte publicó una respuesta en su sitio web que actualmente tiene un mensaje de “Acceso Denegado“. En Nomono realizamos una copia de la publicación que duró apenas dos días publicada y puede leerse en este sitio [4]. En esta publicación la Secretaría argumentaba que la Ley 1379 de 2010, que organiza la Red Nacional de Bibliotecas Públicas sólo aplicaba para Red Nacional de Bibliotecas Públicas del Ministerio de Cultura, dejando por fuera otras redes de bibliotecas, como la Red Capital de Bibliotecas Públicas Biblored. Además hacía referencia a que el cargo de director de la Biblioteca Nacional de Colombia no necesariamente se ejerce por una bibliotecóloga (actualmente la directora de la Biblioteca Nacional es filosofa y literata).

Un punto de vista crítico a la propuesta de los bibliotecólogos

Tomando un poco de distancia de la acalorada discusión y analizando los puntos de ambas partes con objetividad y sin influencias de los aires de defensa desmedidos de la profesión, puede llegarse a una conclusión que parece ininteligible saliendo de un bibliotecólogo, pero que espero sea más sensata y coherente con mi trabajo profesional: No firmaré la propuesta difundida en la campaña, porque no tiene sentido, aunque mi título sea de bibliotecólogo. A continuación mis argumentos.

La Secretaría tiene derecho a contratar un publicista para que le practique una cirugía

Si tenemos una urgencia médica y necesitamos una cirugía para salvar nuestras vidas o la de un ser querido, lo más probable es que acudamos a un médico cirujano con experiencia en cirugías. Tenemos todo el derecho a pedirle a un amigo publicista que realice la cirugía, argumentando que es más capacitado, es un amigo cercano y confiamos en él o nos cobra más barato, pero las probabilidades que se realice correctamente dicho procedimiento disminuyen dramáticamente. Exactamente lo mismo está haciendo la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte al delegar las labores de los profesionales en ciencia de la información o bibliotecología a perfiles diferentes a éstos.

Puede ser un acto de torpeza infinito, pero aunque las posibilidades de que un publicista realice una cirugía correctamente son muy bajas, pero no son nulas. Igual también hay médicos a quienes se le mueren los pacientes y bibliotecólogos que dejan morir sus bibliotecas (o redes de bibliotecas, en este caso). Es la Secretaría quien se arriesga, abre una gran posibilidad a recibir fuertes críticas y aumenta la probabilidad de no realizar un trabajo de la calidad que se espera.

Los bibliotecólogos no demuestran de lo que son capaces

Es triste ver a  bibliotecólogos ofendidos porque no se reconoce su profesión, por no ser populares y no estar en el imaginario de quienes toman las decisiones, pero más triste me parece no ser capaces de desarrollar proyectos donde la gente admire esta profesión por sus logros. Como bibliotecólogo ¿qué puedes mostrar que no deje lugar a duda a que eres la persona indicada para solucionar los problemas de información de alguien?

Analicemos la campaña y algunas acciones relacionadas:

  1. La campaña de recolección de firmas tiene información incompleta. Cierra con un “Anexamos las respuestas de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte a las observaciones que hemos hecho al proceso licitatorio”, anexos que no aparecen en ningún lado.
  2. No hay claridad sobre la autoría de la campaña. Al revisar el perfil del autor de la campaña, se encuentra un mensaje de “Este usuario solo comparte la información sobre su actividad con gente que conoce“.  Un buen bibliotecólogo sabe que la autoría es un punto importante para definir si un documento es confiable o no. Particularmente no me parece confiable el desconocido autor, por muy loable que sea su causa.
  3. No hay diálogo en las redes sociales desde cuentas oficiales de las entidades más afectadas. La primera vez que leí algo sobre este debate fue en este tuit de ASCOLBI. Respondí para conocer más sobre su postura y luego de 18 días no ha habido respuesta (sin contar con el impase de su sitio caído [3]). El sitio web del Consejo Nacional de Bibliotecología está diseñado para ser un “sitio muerto”, con información estática en tiempos donde la inmediatez reina. De hecho me atrevería a afirmar que los mismos propósitos del Consejo Nacional de Bibliotecología son propósitos muertos, al dedicarse a expedir tarjetas profesionales. Explicaré esto más adelante en detalle.
  4. No hay iniciativas incluyentes. En la publicación que encontré que comparte las diferentes campañas encuentro que hay discusiones en el grupo de Facebook de ASCOLBI, el grupo en Facebook del Colectivo #Yo_Bibliotecólog@ y una guía en Google Drive. Al revisar en detalle los términos y condiciones de Facebook, como buen profesional en ciencia de la información lo más consecuente que pude hacer fue cerrar mi cuenta. Esto me dejó a mi y a todos los que no usan Facebook por fuera de la discusión. Admito que me siento más cercano a los puntos del Colectivo #YoBibliotecólog@ sobre informarse y debatir, aunque parten de un supuesto erróneo y es admitir que defiendo la ley 11 del 79.  Se salva esta propuesta en cuanto a inclusión, pero me lleva a:
  5. Hay hashtags mal hechos. Al buscar un hashtag en twitter debes tener cuidado con el uso de caracteres especiales. Escogieron el hash #RespetoLey11/79. El slash ente el 11 y el 79 corta la palabra, haciendo que Twitter apenas identifique los primeros caracteres.
  6. Los textos están mal escritos y carecen de estructura. Para un profesional que se mueve entre libros, lectura y bibliotecas, un error ortográfico o de redacción es imperdonable. Entiendo que puede pasar, pero los textos que he revisado carecen de estructura, lo que evidencia problemas de fondo. Hay textos muy apasionados, pero carentes de propuestas claras, argumentos defendibles o posiciones convincentes.

Luego de ver esta campaña ¿consideras que se evidencia su experticia en manejar información? Hay textos que mencionan “la construcción de un Estado democrático”, “crear conciencia colectiva” , “un Estado que garantice los derechos y deberes” pero esto no me parece muy democrático para otros profesionales capaces de desempeñar estos cargos.

No se puede defender con leyes lo que no se sostiene por su propio peso

Uno de los aprendizajes que me ha quedado luego de trabajar en derecho de autor y acceso a la información es que no puedes defender dinámicas obsoletas con leyes que traten de mantener un status quo. Manuel Castells habla sobre la sociedad informacional (¡Gracias Wilsofo!), que le apunta a una sociedad que se enriquece con la interdisciplinariedad. Me parece un gran desatino el buscar la endogamia laboral en un mundo hiperconectado. Al contrario lo que más nos beneficiaría es cruzarnos con múltiples saberes y perspectivas de mundo.

Como manifesté en una clase que impartí hace un tiempo: No voy a apoyar a ninguna asociación o iniciativa que promueva las tarjetas profesionales para garantizar su estabilidad. Anteriormente también fui crítico con la labor del Consejo Nacional de Bibliotecología y esta acción no me permite más que reafirmarme en mi postura. No he escuchado ningún argumento de peso que permita re evaluar mi postura sobre el uso de tarjetas profesionales.

Por otro lado empieza a haber una enorme incoherencia entre los profesionales colegas míos quienes hace unos pocos meses desdeñaban la tarjeta profesional de archivista. Se creó una polémica porque los bibliotecólogos no pueden ejercer como archivistas, pero ahora esos mismos profesionales piden a gritos la tarjeta profesional de bibliotecólogos. Pelear por una u otra tarjeta profesional me parece que es tener una visión muy corta del mundo. Eso quiere decir que estamos peleando por puestos dentro de una biblioteca o dentro de un archivo, pero no somos capaces de ver que somos profesionales de la información y nuestro trabajo es allí donde exista la información: En cualquier lugar del mundo. Algo a lo que le temo muchísimo es a ser pusilánime y aquí lo estamos siendo en su máxima expresión.

Por otra parte, para que una ley sea justa debe haber una armonía entre ética, poder y derecho (Según Gregorio Peces-Barba) o en palabras de Antanas Mockus debe haber una armonía entre la ley, la moral y la cultura. Este equilibro entre tres fuerzas garantiza que las normas se cumplan y se entiendan como un bien público, como explicaba en este post. El análisis de este equilibrio fue la base de mi trabajo de grado de maestría. Allí pueden encontrarse ejemplos y más bibliografía que muestra cómo acercarse a este equilibrio. Veo que se busca defender con leyes algo que por otras dos fuerzas no puede sostenerse y se requiere la máxima armonía entre estas tres fuerzas.

Respondiendo a la pregunta, a manera de conclusión

Para responder a la pregunta inicial de “¿Para ser director de una biblioteca se debe ser bibliotecólogo?” responderé: Un grupo de bibliotecólogos está buscando defender estos cargos con la ley del bibliotecólogo, pero esa ley debe revisarse si no queremos condenar a nuestro país al atraso.

La baja del comunicado de la Secretaría muestra que por ahora esta ley nos va a servir pero ¿Por cuánto tiempo resiste una ley si no somos capaces de demostrar que somos los más idóneos para desempeñar estos cargos?

Respeto mucho a mis colegas que firmaron la petición. Sin embargo tomo las palabras de Adela Cortina: Los respeto como personas, pero no respeto sus argumentos.  Estoy abierto a debatir y estos son mis argumentos. ¿Cuáles son los tuyos?

Notas

[1] En su numeral 8.1. titulado “NIVEL Gerencial”, donde como requisitos de educación para el cargo “Gerente operativo” puede leerse “Título profesional con título de posgrado en Administración o áreas afines” y para el cargo “Director Operativo de Biblioteca” los requisitos en educación son “Profesional en Administración de Empresas, Administración Pública, áreas relacionadas con las Ciencias Humanas, Sociales, áreas artísticas, Literatura, Bibliotecología Ciencias de la Información, o profesiones afines” Ver Anexo Técnico 17 Equipo humano, página 16 y siguientes.

[2] ARTICULO 4°: Para acreditar la profesión de bibliotecólogo se requiere el registro del título expedido de acuerdo al artículo 2° en la respectiva Secretaría de Educación y además la matrícula profesional, expedida por el Consejo Nacional de Bibliotecología. Ley 11 de 1979, página 2.

[3] Intenté acceder al sitio de ASCOLBI durante el 26 y 27 de marzo de 2015 para encontrar información de primera mano, pero estaba caído.

Sitio web de ASCOLBI
Sitio web de ASCOLBI, entre el 26 y 27 de marzo de 2015.

[4] Leí el artículo la mañana que lo eliminaron. No lo alcancé a copiar, pero usé mis conocimientos en Ciencia de la Información para recuperar la información perdida. Es lo que hace un experto en información.