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Los bibliotecarios se resistieron a entregar sus registros de usuarios al FBI

Los bibliotecarios se resistieron a entregar sus registros de usuarios al FBI. Texto de Marcos Ros-Martin en El Documentalista Enredado

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¿Falta capacitación o leyes sobre derecho de autor para bibliotecas?

La mesa de trabajo del Ministerio de Comercio, las bibliotecas y los discapacitados

El pasado 31 de Julio de 2013 asistí a la mesa de trabajo del Ministerio de Comercio de Colombia para bibliotecas y discapacidad. Fue una mesa concurrida, donde la mayoría de personas tenían relación con bibliotecas o archivos y sólo participó Dean Lerner Gonzalez, ex director del INCI cuya voz fue suficiente para mostrar las grandes carencias que tiene Colombia para atender a discapacitados. En esta mesa hubieron varias cosas interesantes durante y después:

Un participante de la Universidad de los Andes en la mesa de trabajo contó que uno de sus estudiantes descargó documentos que tenían una restricción diaria. Dijo que se podían descargar únicamente 20 páginas. El estudiante descargó diariamente de a 20 páginas hasta completar un libro. La editorial se enteró, localizó al estudiante y pidió a la Universidad que se hiciera una destrucción pública del documento copiado. Además se recordó el caso del préstamo de material audiovisual en esa misma Universidad.

Las bibliotecas no tienen de qué preocuparse ¿…o si?

Un par de días después de la mesa de trabajo, conversé con Martha Senn, actualmente directora del Centro Cultural Biblioteca Luis Echevarría Villegas de la Universidad EAFIT quien me contó que recientemente dicha universidad había perdido un juicio por publicar un listado electrónico de obras pertenecientes a la colección FAES. Pregunté si la demanda consistía en publicar la obra en internet y la respuesta fue negativa: No publicaron en internet la obra, sino el listado de títulos y autores que se incluían en el fondo. «El juez falló a favor de la persona. Indemnización de daños y perjuicios por anunciar en listado digital». ¿Esto implicaría que la catalogación de las bibliotecas requiere permisos de los autores? Si no podemos usar catálogos en línea (OPACs por sus siglas en inglés) ¿Debemos volver a las fichas? me cuestionaba Martha.

Los abogados tienen una visión diferente. En la mesa de trabajo, Gustavo Palacio (abogado de casas disqueras) comentó que no conocía un sólo caso en el que se persiguieran a las bibliotecas. Además, que en el actual proyecto de ley deberíamos defender a los autores, pero las excepciones y limitaciones deberían esperar. Me pregunto ¿Esperar a qué? Cada vez que se realiza una reforma al derecho de auto es para ampliar los plazos de protección. Esto quiere decir que las obras cada vez se demoran más en entrar a dominio público. Si hay un aumento en la protección ¿No debería también existir un aumento en las garantías que tienen las personas para acceder a la información?

Gustavo Palacio tiene razón en algo: Es difícil hallar casos donde se persigan a las bibliotecas, pero esto es porque las bibliotecas respetan el derecho de autor. Lo que está sucediendo es que las bibliotecas y bibliotecarios tienen miedo a brindar acceso a colecciones o sus servicios y prefieren cerrarlos o limitarlos antes de incurrir en infracciones. No se presentarán casos de infracción, pero tampoco se presentará innovación en servicios bibliotecarios por la excesiva burocracia que representa la gestión de derechos (siempre necesaria) y la faltas de claridades que existen para las bibliotecas, por ejemplo a la hora de usar una obra cuyo autor no aparece por ninguna parte. En un comunicado sobre bibliotecas digitales y derecho de autor, Fernando Zapata López, director del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC-UNESCO) afirma que «se hace necesario que en la región se analice, cuantifique y determine el impacto de las llamadas obras huérfanas respecto de la digitalización de las bibliotecas», para referirnos a este caso específico.

¿Faltan leyes o falta aprender sobre derecho de autor?

Los abogados dicen que las bibliotecas no deben preocuparse. Otros dicen que falta capacitación al respecto y hay bastante ignorancia de parte de las bibliotecas que hasta ahora se preocupan por estas claridades y hay cosas que se piden que las bibliotecas ya tienen. Luego de conversar con el profesor Peter Jaszi algo quedó claro: «No hay que estar tranquilos en esa luna de miel [entre titulares y bibliotecas] y el “confía en nosotros”».

El profesor Jaszi comentó también que los bibliotecarios deberían preocuparse por crear leyes acordes a sus servicios y a la misión de las bibliotecas y no que sean abogados quienes las creen, debido a su falta de experiencia en los servicios que puede llegar a ofrecer una biblioteca. Lo cierto es que para crear leyes se requiere un lenguaje jurídico que los bibliotecarios no siempre dominan, pero es aquí donde el trabajo interdisciplinar se hace necesario.

En mi pregrado realicé un curso básico sobre propiedad intelectual como asignatura electiva. Esto quiere decir que no todos mis compañeros de clase tuvieron que cursarla para graduarse. Algunos colegas profesores incluyen el tema en sus clases pero ¿Es suficiente? Por su parte la Dirección Nacional de Derecho de Autor ofrece capacitaciones con cierta regularidad pero ¿Tienen ellos en mente la misión de las bibliotecas o únicamente la protección a los autores?

A la hora de crear leyes ¿sólamente se está protegiendo a los autores o se está pensando en la totalidad de involucrados? Cory Doctorow en una entrevista con Steve Paikin afirma: «No hay lobby por el dominio público». Cory Doctorow tiene razón: nadie hace lobby por el dominio público porque a nadie le interesa, pero a las bibliotecas, el dominio público les debería interesar porque de aquí pueden surgir colecciones que pueden fluir libremente, incluso por terrenos digitales. En algunas de mis presentaciones para bibliotecarios pregunto ¿Sabe usted cuántas obras en dominio público se encuentran en sus colecciones? y por lo general la respuesta se da con un movimiento de hombros.

Lo cierto es que las bibliotecas y archivos colombianos despertaron y algunos afirman cosas como «la primavera bibliotecaria«, que desde hace años ha venido avanzando en este tema desde el acceso abierto y los repositorios institucionales. La tarea que tenemos pendiente es identificar los servicios que prestan las unidades de información y los posibles problemas de derecho de autor que podrían existir; teniendo identificadas estas necesidades, es más fácil que un abogado pueda traducir esto en lenguaje jurídico (técnica legislativa según les escuché). Luego, encontrar a las personas que estarían dispuestas a hacer lobby por el dominio público y el acceso a la información, siempre teniendo en cuenta el respeto por el derecho de autor, pero moviéndonos hacia puntos de equilibrio o acuerdos.

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Mapeando los destinatarios del boletín de correo

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Luego de abrir el boletín sobre derecho de autor, bibliotecas y archivos, contamos con destinatarios de diversos lugares del país. En este mapa se encuentran las ciudades de algunas personas inscritas para recibir el boletín.

Por el momento sabemos que se encuentran en 12 ciudades diferentes. Para crear este mapa usamos la información del boletín de personas que identificamos en diferentes ciudades. Puede haber una única persona en una ciudad que recibe el boletín. No se puede saber por el momento si dicha persona lee el boletín, pero al menos el envío está garantizado.

Esta visualización de datos es un primer acercamiento a las potenciales personas interesadas en derecho de autor, bibliotecas y archivos. Sería interesante mapear más adelante los lugares donde se presenten comentarios a los proyectos de ley que se avecinan en Colombia. Por otra parte puede servir también para identificar las necesidades de información en lugares fuera de Bogotá, donde se ha desarrollado más ampliamente un debate sobre el tema por ser la ciudad capital.

Para inscribirse en el boletín acceda a http://boletin.nomono.co/

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Sección de Objetos perdidos II

Hace unas horas leí un artículo sobre las modalidades que tiene Facebook para saltar las barreras de protección de la información personal suministrada por los usuarios, de golpe llegó a mi mente lo que había hecho con la libreta de apuntes que encontré en la biblioteca y de la cual ya había comentado en días anteriores. Volví a revisar esos apuntes y fue inevitable volver a referirme a los relatos que allí encontré. Lo que me sorprende es que todavía no he encontrado una datación exacta de estos escritos y al ser una obra inédita, si así se le puede llamar, no podría hacer lo que leerá a continuación:

«En el infierno cabemos todos»

Algunos caminos aun están destapados y los campesinos o quien se encuentre en estas rutas esperan a un lado. El medio de transporte son unas camionetas capaces de soportar las travesías por las rutas rocosas y serpenteantes, avanzan rápido a pesar de todo y siempre se las ve dejando un rastro espeso de polvo en su andar.

En esta ocasión la camioneta en la que me encontraba estaba llena, era un día caluroso. Entre el zarandeo provocado por el estado de la ruta y las caras poco expresivas de los demás pasajeros me dejé ir por el rastro de polvo en el aire que dejaba a su paso el vehículo. Cuando  aminoró el paso, escuché a un nuevo pasajero hablando con el conductor.

– Buenos días, ¿sí hay campito?

-Pues mire a ver

Fue lo que dijeron, se escuchaban los pasos del tipo entre las piedras mientras caminaba a un lado de la camioneta hasta llegar a la parte de atrás en donde nos encontrábamos la mayoría de los pasajeros. Algunos llevaban maletas, otros bultos de algún alimento y algunos hasta gallinas o pollos cargaban en el viaje. Luego el tipo sólo dijo:

-¡Ah! pues si todos vamos a caber en el infierno, por qué yo no voy a caber acá…

Me pareció que el tipo tenía claro hacia donde iba.

La pregunta que me surge es ¿si dejara este texto en paz qué memoria estaría dejando perder entre el polvo y el olvido de una biblioteca pequeña? ¿Será posible encontrar más documentos de este tipo? y si las hay ¿Es posible recuperar o revivirlas por medio de la difusión y adaptación a otros formatos?

 

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Objetos perdidos: Sección olvidada en algunas bibliotecas

Desde la última entrada en el blog he pensado en las posibilidades de las bibliotecas frente a las tendencias que se manifiestan en estos tiempo con la llegada de internet y en cómo las personas se han apropiado de este medio. Esperaba complementar un poco las publicaciones anteriores pero creo que en esta ocasión no podré hacerlo debido a unos documentos que encontré en la biblioteca en donde trabajo mientras realizábamos algunos cambios en la biblioteca, agregamos estanterías y movimos cajas con material por procesar y documentos de poca consulta. Encontré, en cuestión, una libreta que se ve algo gastada, está escrita a mano y le faltan algunas hojas, no me importó demasiado en el momento pero cuando la leí me pareció extraño lo que encontré.

Se trata de una libreta de viajes, algo así como una bitácora, está un poco manchada y en algunas hojas las letras están corridas o borrosas. hasta el momento he curioseado las primeras páginas, abriendo la libreta al azar me topé con el fragmento que transcribo a continuación:

Trató de enseñarlo un poco mejor, con más clama, como al respirar. Tal vez estuve algo nervioso al principio, luego sólo pasó. de entrada en la maloca estaba Lucho arreglando sus cosas, nos saludó y siguió en lo suyo. Le eché un vistazo al lugar, había algunas maletas y algunas cosas amontonadas aquí y allá. Sobre unas tablas se encontraba una guitarra, Simón me la pasó y nos sentamos a esperar, al parecer no eramos los únicos en ese plan.

Pasados algunos minutos empezaron a llegar más personas, no me imaginé que fueran tantos. Al final fue un grupo pequeño pero aún así eran más personas de las que yo esperaba. Primero vi a aquella familia que se ubico justo en frente de nosotros y cargaban con aquella extranjera, que total nunca supe de dónde venía, diagonal a nosotros estaba esa pareja que mantenían tejiendo, lo hicieron hasta ya entrada la noche. El tipo se dedicaba a hacer nudos, como si hiciera alguna manilla o collar, su compañera tejía con aguja, parecía estar haciendo una faja o algo parecido. Me pareció  que se traían una posé muy hippie, luego no le dí más importancia. Luego llegaron dos tipos, se ubicaron al lado izquierdo del lugar en donde nos encontrábamos, uno de ellos de tanto en tanto sacaba un cuaderno y anotaba cosas, el otro se apoderó de una hamaca y ahí pasó el resto de la jornada. finalmente llegó una pareja de pastusos, profesores decían que eran y un momento después llegaron otro par de tipos uno mayor que otro, tenían algún grado de parentesco, tío y sobrino, estaban bien locos pero eran agradables. Justo cuando llegó ese último par lucho les dijo: «llegaron a buen momento, ya vamos a despegar» y soltó una leve risa.

Empezó con unos rezos, nos explicó lo que íbamos a hacer, el día era soleado y agradable, muy propicio. Continuó.

(…) Luego de tomar ese líquido espeso y con un sabor amargo, pero no demasiado, me senté. Esperé un poco y un hormigueo me recorrió todo el cuerpo. Levanté la mirada, me fijé en el techo de la maloca y la vista me palpitaba en sincronía con el sonido de unos tambores que tocaba Lucho, cerré los ojos, esperé un momento y me levanté. Me sentí pesado y dudaba al dar los pasos, parecía que no eran muy firmes y salí de la maloca, al sol, a la brisa, me sentía un poco mareado…

Me llamó la atención este fragmento por las descripciones que tiene, es un poco general. También carece de una continuación. El texto que le sigue es una cita textual de un libro de Eric Arthur Blair seguido de una descripción de una situación muy diferente a lo narrado anteriormente.

Por el momento dejaré el texto quieto, todavía no sé nada de su procedencia y tiene relatos inconclusos y poco entendibles. Más adelante tal vez transcriba algún otro fragmento que me llame la atención, por ahora solamente quería compartir este hecho que me desvió de mis actividades destinadas a la ciencia de la información y la bibliotecología pero, en todo caso, es algo que seguramente no ocurre todos los días mientras llevas a cabo tu labor en una biblioteca.