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Llega el No. 1 del Fanzine 098

Luego del grato recibimiento del No. 0 del Fanzine 098, abrimos la convocatoria al siguiente número. Esta vez trataremos un tema en cuestión a partir del a reflexión sobre las libertades que tienen las personas en los espacios culturales de la ciudad como Bibliotecas, Museos y lo que se le parezca.

Mientras nuestros bibliotecarios asociados realizaron una breve inspección notaron que, aunque la imagen de estos espacios, a estas alturas del paseo, trata de llevarnos al siglo XXI parece que la actitud de algunas personas del medio sigue arraigada a los estándares del siglo XII. ¿Será que esto es realmente así? ¿podrán aclararnos esta situación? ¿Qué actividades en estos espacios encuentran fuera de contexto con respecto a estos tiempos? ¿Qué es lo que siempre le hubiera gustado hacer en estos espacios y nunca lo han dejado?

Esperamos textos e imágenes para enriquecer la discusión y conocer otros puntos de vista sobre las libertades y restricciones en estos espacios.

Recuerden:

  • Para imágenes: Archivo jpg a 300dpi en escala de grises/ tamaño 21,5 de alto por 16,5 de ancho (agregar 5mm de sangrado)
  • Para textos: Archivos en documento de texto (.txt) / no mayor a 300 palabras
  • Plazo de entrega:  20 de Noviembre hasta la media noche
  • Enviar a: cero98@nomono.co

Más información sobre el fanzine aquí.

Nota: 098 es distribuido por medios impresos, bajo dominio público, lo que implica que cualquier persona puede copiar, modificar, distribuir ejemplares del fanzine siempre y cuando se reconozca la autoría de los contenidos de la publicación. Vela por mantener uno de las características propias de internet, hasta hace poco, el anonimato. Esto significa que sus contribuciones pueden realizarse a través de seudónimos y 098 deberá mantener la confidencialidad sobre sus datos (nombre real, correo electronico, etc.) directa o indirectamente en el momento de enviar los contenidos. La finalidad del fanzine se define en una sola palabra repetida constantemente por nuestros amigos The Ramones : Fun, fun, fun.

Por último,  les recordamos las sabias palabras de la lora de Pacheco que nos dicen: Mucha lectura y poca escritura no va más allá de un medio de onanismo mental.

Derecho de Autor para Bibliotecarios

Recientemente se publicó la adaptación al español a cargo de la Universidad República de Uruguay, Escuela Universitaria de Bibliotecología el libro Derecho de Autor para Bibliotecarios del original Copyright for Librarians realizado por The Berkman Center for Internet & Society, Harvard University y la Electronic Information for Libraries.

Este (re)curso se encuentra disponible al publico desde el 24 de marzo del año 2010, en su versión original. A partir de esa fecha se han realizado varias traducciones en distintos idiomas, distribuido con licencia Creative Commons: Reconocimiento 3.0 Unported (CC BY 3.0). Este documento presenta un buen punto de partida para aquellas personas interesadas el tema referente al Derecho de Autor y  su relación con el ámbito bibliotecario, que por estos días se está llevando gran parte de las publicaciones en este Blog y otros sitios web relacionados.

A buena hora llegó a nuestras pantallas por medio de las redes de la Revista EPI, y que esperamos abra el panorama en un entorno en donde todavía se percibe algunas fallas en la comprensión del tema entre nuestros profesionales de información. Esperamos que les sea de utilidad, genere dudas y anime a participar en los debates, discusiones y demás actividades al rededor de este tema, que por estos días se están realizando tanto en Bogotá y como en algunas otras ciudades del país. O por lo menos anime a comentar, actualizar, corregir, compartir y contribuir con esta iniciativa.

 

Debate abierto e informado sobre leyes de propiedad intelectual

El Trans-Pacific Partnertship

La EFF publicó este video sobre el Trans-Pacific Partnertshp (TPP). Un tratado internacional al estilo ACTA, negociado a puerta cerrada. Por ahora Colombia no se ha suscrito a este tratado.

Pronunciamientos de asociaciones de bibliotecas sobre el TPP

Si bien el video está en inglés, creo que es bastante ilustrativo. Entre las asociaciones de bibliotecas y bibliotecólogos hay pronunciamietos sobre las preocupaciones que genera este tratado, entre ellas mencionan:

IFLA y la comunidad internacional de bibliotecas invita a los gobiernos a tomar medidas para prevenir la negociación de estándares internacionales sobre propiedad intelectual a puertas cerradas, sin un debate abierto e informado con todos los involucrados

Hay que dejar claro algo: Una cosa son los tratados internacionales, como ACTA o el TPP y otra los proyectos de ley de cada país. Al final ambos buscan regular el derecho de autor, pero unos son para varios países y otros regulan dentro de cada país. Aunque hay varios proyectos de ley en Colombia que buscan modificar el derecho de autor, el más reciente es el proyecto de ley 306 de 2013, en algunos lugares conocida como “Ley Lleras 4“.

En Colombia: El proyecto de ley 306 o las “Leyes Lleras”

Uno de los grandes problemas que han tenido las actualizaciones sobre el derecho de autor es el problema de comunicación entre quienes hablan lenguajes jurídicos y quienes se ven regulados por ellos. En una reunión pasada, conversando con los asesores del Ministro de Comercio sobre el proyecto de ley 306 de 2013 (conocidos como Ley Lleras en Colombia), los asesores manifestaban la dificultad de crear consensos entre la totalidad de los involucrados para producir leyes justas. Es cierto, es una tarea complicada pero ¿No se supone que ese es su trabajo?

Algo que debemos tener claro es que el hecho de que existan leyes no quiere decir que estas sean justas. Cada uno de los involucrados debería poder participar en las discusiones. La buena noticia es que el Ministro de Comercio, Sergio Díaz-Granados, propuso la creación de mesas de trabajo para abrir estos espacios. La mala es que hay cierta urgencia por legislar y cada uno de los involucrados debe informarse lo mejor posible sobre detalles muy específicos de lo que se está legislando.

Para un país como Colombia, donde existe una brecha digital bastante considerable, donde ni siquiera el préstamo de documentos físicos está permitido bajo una excepción para bibliotecas ¿Será que podemos crear un consenso sobre gestión digital de derechos (DRMs) y una ley justa al respecto? No lo sé, pero es la tarea que, según el Ministro de Comercio y por el bien de las bibliotecas, debemos realizar antes de que acabe este 2013 con el proyecto de ley 306. Al menos esta vez hay un grupo de bibliotecarios debatiendo al respecto.

¿Sueñan los bibliotecarios con libros eléctricos?

Desde hace un tiempo he estado compartiendo con David @hiperterminal algunos libros en formato ePub de interés común. Por lo general el lector de uso, el dispositivo para leerlos, era un iPod touch de fácil porte y uso en cualquier momento y lugar. Además de los libros en formato ePub también mantengo almacenados algunos textos en PDF pero que son un poco más difíciles de leer en una pantalla tan pequeña.

Hace un par de semanas pude acceder a un dispositivo Kindle, y gracias a un intercambio de archivos entre USBs adquirí cinco mil (5000) libros en formato ePub… El Kindle puede almacenar, por lo que he leído unos mil quinientos (1500) libros. Comprendí el malestar que este tema en cuestión generaba entre algunos colegas desde hace ya un par de años, por lo menos en esta región.

Aunque su desarrollo lleva más de tres-cuatro décadas algunas bibliotecas locales ya se han ido adaptando y buscando el modo de lograr dar acceso a libros electrónicos a sus usuarios. Sin embargo más allá del préstamo, espero, se incrementen los servicios y se implementen innovadores programas que le permitan a la comunidad lograr acceder tanto a los dispositivos como a los diversos contenidos que se están generando para este formato. Imaginen cómo se realizará un taller de lectura con algo como esto:

¿Qué nuevas habilidades necesitan adquirir los lectores? Y como dicen: se aprende haciendo, se espera que las bibliotecas puedan suministrar buenos servicios con respecto a estas tecnologías.

Y pensar que todo empezó en 1971 cuando Michael Hart transcribió la Declaración de Independencia de Estados Unidos en una máquina de teletipo como formato individual para una posterior descarga del contenido, luego de intentar fallidamente enviarla por e-mail. Este ejercicio desembocó en el Proyecto Gutenberg, que por lo que sé, hasta el año 2009 contaba con unos treinta mil títulos (30.000) del dominio público y en distintos idiomas, primcipalmente, Ingles, español, portugues y francés.

Lo que se está genstando y lo que vendrá, ojalá, llegue por intervención y buen gestionamiento de profesionales que trabajan la información.

Sección de Objetos perdidos II

Hace unas horas leí un artículo sobre las modalidades que tiene Facebook para saltar las barreras de protección de la información personal suministrada por los usuarios, de golpe llegó a mi mente lo que había hecho con la libreta de apuntes que encontré en la biblioteca y de la cual ya había comentado en días anteriores. Volví a revisar esos apuntes y fue inevitable volver a referirme a los relatos que allí encontré. Lo que me sorprende es que todavía no he encontrado una datación exacta de estos escritos y al ser una obra inédita, si así se le puede llamar, no podría hacer lo que leerá a continuación:

“En el infierno cabemos todos”

Algunos caminos aun están destapados y los campesinos o quien se encuentre en estas rutas esperan a un lado. El medio de transporte son unas camionetas capaces de soportar las travesías por las rutas rocosas y serpenteantes, avanzan rápido a pesar de todo y siempre se las ve dejando un rastro espeso de polvo en su andar.

En esta ocasión la camioneta en la que me encontraba estaba llena, era un día caluroso. Entre el zarandeo provocado por el estado de la ruta y las caras poco expresivas de los demás pasajeros me dejé ir por el rastro de polvo en el aire que dejaba a su paso el vehículo. Cuando  aminoró el paso, escuché a un nuevo pasajero hablando con el conductor.

- Buenos días, ¿sí hay campito?

-Pues mire a ver

Fue lo que dijeron, se escuchaban los pasos del tipo entre las piedras mientras caminaba a un lado de la camioneta hasta llegar a la parte de atrás en donde nos encontrábamos la mayoría de los pasajeros. Algunos llevaban maletas, otros bultos de algún alimento y algunos hasta gallinas o pollos cargaban en el viaje. Luego el tipo sólo dijo:

-¡Ah! pues si todos vamos a caber en el infierno, por qué yo no voy a caber acá…

Me pareció que el tipo tenía claro hacia donde iba.

La pregunta que me surge es ¿si dejara este texto en paz qué memoria estaría dejando perder entre el polvo y el olvido de una biblioteca pequeña? ¿Será posible encontrar más documentos de este tipo? y si las hay ¿Es posible recuperar o revivirlas por medio de la difusión y adaptación a otros formatos?

 

Objetos perdidos: Sección olvidada en algunas bibliotecas

Desde la última entrada en el blog he pensado en las posibilidades de las bibliotecas frente a las tendencias que se manifiestan en estos tiempo con la llegada de internet y en cómo las personas se han apropiado de este medio. Esperaba complementar un poco las publicaciones anteriores pero creo que en esta ocasión no podré hacerlo debido a unos documentos que encontré en la biblioteca en donde trabajo mientras realizábamos algunos cambios en la biblioteca, agregamos estanterías y movimos cajas con material por procesar y documentos de poca consulta. Encontré, en cuestión, una libreta que se ve algo gastada, está escrita a mano y le faltan algunas hojas, no me importó demasiado en el momento pero cuando la leí me pareció extraño lo que encontré.

Se trata de una libreta de viajes, algo así como una bitácora, está un poco manchada y en algunas hojas las letras están corridas o borrosas. hasta el momento he curioseado las primeras páginas, abriendo la libreta al azar me topé con el fragmento que transcribo a continuación:

Trató de enseñarlo un poco mejor, con más clama, como al respirar. Tal vez estuve algo nervioso al principio, luego sólo pasó. de entrada en la maloca estaba Lucho arreglando sus cosas, nos saludó y siguió en lo suyo. Le eché un vistazo al lugar, había algunas maletas y algunas cosas amontonadas aquí y allá. Sobre unas tablas se encontraba una guitarra, Simón me la pasó y nos sentamos a esperar, al parecer no eramos los únicos en ese plan.

Pasados algunos minutos empezaron a llegar más personas, no me imaginé que fueran tantos. Al final fue un grupo pequeño pero aún así eran más personas de las que yo esperaba. Primero vi a aquella familia que se ubico justo en frente de nosotros y cargaban con aquella extranjera, que total nunca supe de dónde venía, diagonal a nosotros estaba esa pareja que mantenían tejiendo, lo hicieron hasta ya entrada la noche. El tipo se dedicaba a hacer nudos, como si hiciera alguna manilla o collar, su compañera tejía con aguja, parecía estar haciendo una faja o algo parecido. Me pareció  que se traían una posé muy hippie, luego no le dí más importancia. Luego llegaron dos tipos, se ubicaron al lado izquierdo del lugar en donde nos encontrábamos, uno de ellos de tanto en tanto sacaba un cuaderno y anotaba cosas, el otro se apoderó de una hamaca y ahí pasó el resto de la jornada. finalmente llegó una pareja de pastusos, profesores decían que eran y un momento después llegaron otro par de tipos uno mayor que otro, tenían algún grado de parentesco, tío y sobrino, estaban bien locos pero eran agradables. Justo cuando llegó ese último par lucho les dijo: “llegaron a buen momento, ya vamos a despegar” y soltó una leve risa.

Empezó con unos rezos, nos explicó lo que íbamos a hacer, el día era soleado y agradable, muy propicio. Continuó.

(…) Luego de tomar ese líquido espeso y con un sabor amargo, pero no demasiado, me senté. Esperé un poco y un hormigueo me recorrió todo el cuerpo. Levanté la mirada, me fijé en el techo de la maloca y la vista me palpitaba en sincronía con el sonido de unos tambores que tocaba Lucho, cerré los ojos, esperé un momento y me levanté. Me sentí pesado y dudaba al dar los pasos, parecía que no eran muy firmes y salí de la maloca, al sol, a la brisa, me sentía un poco mareado…

Me llamó la atención este fragmento por las descripciones que tiene, es un poco general. También carece de una continuación. El texto que le sigue es una cita textual de un libro de Eric Arthur Blair seguido de una descripción de una situación muy diferente a lo narrado anteriormente.

Por el momento dejaré el texto quieto, todavía no sé nada de su procedencia y tiene relatos inconclusos y poco entendibles. Más adelante tal vez transcriba algún otro fragmento que me llame la atención, por ahora solamente quería compartir este hecho que me desvió de mis actividades destinadas a la ciencia de la información y la bibliotecología pero, en todo caso, es algo que seguramente no ocurre todos los días mientras llevas a cabo tu labor en una biblioteca.

Bajar internet al mundo físico

Al ver cómo han cambiado las cosas por lo menos en esta década con internet recordé las palabras que encabezan este post, lo que se refiere a bajarse internet, descargarlo al mundo análogo, a lo físico. Esa idea la escuché de un grupo de personas muy atentas a las actividades colaborativas, el acceso abierto y todas estas cosas, la gente de Platoniq.

Esa idea me quedó sonando y la verdad creo que es una buena alternativa, pero ¿qué implica hacerlo? o ¿para qué, si hay un montón de cosas por las cuales amamos a internet tal como va? Pues bueno, si lo pensamos hemos trasladado muchas de nuestras actitudes cotidianas al entorno digital y las hemos dejado desarrollar allí. La socialización, en algunos casos, la solución adecuada a un problema (o muchos) lo que implica trabajo en equipo, búsqueda de información, la selección adecuada de la información y la creación y transferencia de nuevos conocimientos. ¡Ya está! pero ¿cuál es el problema? El problema lo percibo como la idea general de que lo que se maneja en un entorno digital y lo que ocurre en uno análogo son dos mundos totalmente diferentes que no se relacionan entre sí;  lo que se me ocurre es que esa diferencia es de este tipo, por ejemplo: si lo llevamos a campos cercanos, en la educación. Si se enseña algo para la vida pero en un entorno totalmente aislado del mundo real ¿qué se está enseñando? Si los ciudadanos de ahora y del futuro necesitan aprender a resolver sus problemas en comunidad, en sociedad, pero los educan para ser individualistas y competitivos ¿qué ciudadanos tendremos? Si tenemos en cuenta que después de clase (o durante) los estudiantes se relacionan entre sí, comparten información y se ayudan entre sí para resolver problemas, tareas o trabajos académicos.

Lo mismo pasa con las tecnologías y el uso de información; si hablamos de encontrar buenas fuentes, de usar adecuadamente la información, de explorar e investigar con estos poderosos recursos a los que podemos acceder desde la web, pero  se restringe el acceso a la información o a ciertas páginas en instituciones educativas y algunas bibliotecas… ¿Cómo podemos apoyar o fortalecer el desarrollo de las habilidades que han crecido en internet y que son tímidas en lo análogo? — Esto me lleva a pensar en una extensión de actividades que se realizan entre visitantes frecuentes de bibliotecas y bibliotecarios (o Bibliotecólogos, como se prefiera) y en cómo se relacionan, en como se puede generar aprendizaje accidental o conocimiento por azar, en cualquier momento y lugar. También el miedo que parece existir ante la avalancha digital y el posible olvido de las bibliotecas, que es un factor a tener en cuenta y que existen personas que lo tienen presente, aunque sabemos que es difícil que suceda.

Creo que ese miedo se superaría si se piensa en el espacio físico, en el lugar en donde se puede crear comunidad, sentido de pertenencia. En donde se pueda compartir intereses en común con otras personas y en donde se pueden arrastrar aspectos de lo digital que nos ayuden con nuestras actividades análogas, ver nuestro entorno como un laboratorio que crece y se expande, así suena mejor ¿no?

Ya que está la intención lo que queda es transformarla en acciones.

NOTA:

El sonido que introduce esta publicación es el generado por las conexiones Dial Up, o como lo suelen llamar, el antiguo sonido para conectarse a internet. Antaño, para poder conectarse se necesitaba de un módem que realizaba una llamada telefónica a otros ordenadores conectados a un número específico en la red telefónica. Los sonidos que se producían se generaban debido a que las líneas telefónicas eran análogas, por lo tanto el módem emitía y recibía señales en distinta frecuencia que eran moduladas y convertidas en datos digitales. Como lo recuerdo, no siempre se lograba una conexión exitosa y por lo que ahora sé se debe a que estas señales debían verificar (según lo encontré acá):

  • Señal de línea disponible
  • Tonos de llamada al número de destino
  • Grupos de señales de las distintas velocidades a las que puede comunicarse el módem, para elegir más rápida y óptima
  • Intercambio de datos sobre el modo de llamada (SYN-ACK)
  • Comprobación de velocidad
  • Modo Duplex (comunicación simultánea en ambos sentidos)
  • Conexión aceptada
  • Y datos

Con este último ya se contaba con acceso a internet y todo un nuevo universo.

 

El protagonismo de las bibliotecas a través de los ojos de un despistado

Mientras revisaba un documento relacionado a la llamada alfabetización informacional y el rol de las bibliotecas frente al uso de las TICs por alguna razón empecé a recordar mi relación con las bibliotecas en distintos momentos de mi vida, desde muy chico hasta este momento en el que me encontré a media noche leyendo sobre el tema estando a un paso de ser profesional en esta área…

Las letras que se plasmarán a continuación serán parte de una reflexión temprana y sobre la marcha del texto. ¿Cuál ha sido el papel de las bibliotecas en estos 22 años de descubrimiento y aprendizaje?

El primer recuerdo que cargo de una biblioteca llega a una escuela rural situada en una vereda la cual su nombre he olvidado a las afueras de Fusagasugá, Cundinamarca. Lo primero que pregunté fue ¿qué es este lugar? mientras acompañaba a mi mamá a sacar unos cuantos textos escolares de un cuarto pequeño, húmedo, con un par de estanterías y un montón de cajas apiladas. El cuarto permanecía bajo llave, también guardaba un computador que no tengo claro si lo vi alguna vez en funcionamiento o sólo  como un chechere más de la habitación, seguro producto de alguna ONG.

Más adelante, cuando inicié mis estudios en la escuela primaria escuchaba a los más grandes hablar de reunirse en la biblioteca, me parecía un lugar más bien extraño en dónde sólo podías entrar cuando se fuera más grande y se estuviera en un grado académico más alto. En esos años teníamos un estante en el salón en donde se dejaban los libros y demás útiles de trabajo para el grado que se cursaba(se incluían colores, tijeras, temperas, el tarro de los punzones, pinceles, pegamento y un delantal). Al finalizar el año cargábamos con todos esos útiles sobrantes y los libros a casa, trabajo pesado aquel.

Mi lugar de castigo, de adelantar (o copiar) trabajos y de no poder reír o molestar con mis amigos llegó en los años del bachillerato. Era el lugar menos llamativo del colegio. El bibliotecario media más de 1.80cm y tenía un rostro duro, una espalda ancha y un humor de los mil diablos; fuera de los gritos de silencio y reclamo a los estudiantes no le escuche una palabra en un tono moderado o en una conversación. La biblioteca hacía parte de una sola sala. Gran parte de ella estaba ocupada por mesas unidas en forma de “U” y sillas, uno que otro pupitre; una parte pequeña estaba ocupada por estantes y el escritorio del bibliotecario. Los estantes se encontraban bajo llave, la única vez que pedí libros fue para llevarlos a clase, me los entregó luego de ver la nota de la profesora que los solicitaba. Textos básicos sobre ciencias sociales, ciencias naturales, matemáticas y atlas geográficos.

La primera vez que visité la biblioteca pública del pueblo fue en ese mismo periodo, para hacer algún trabajo. Me gustaba ir a ese sitio porque quedaba en un parque algo oculto que unía la sede del SENA y la casa de la cultura en donde se veían siempre personas tocando algún instrumento musical o dibujando o haciendo piruetas en la hierba. Bueno, entrando a la biblioteca ya las cosas cambiaban, era como en el colegio pero algo diferente; la bibliotecaria era más amable se veían estanterías móviles lejos del público y unos estantes fijos con libros de referencia. Fueron pocas las visitas que le siguieron a esa biblioteca de mi parte. Luego llegó Encarta y una filtración de una clave para acceder a internet, en el colegio eramos muy pocos los que nos entreteníamos hablando sobre el ruido que hacía el equipo al tratar de conectarse y la información que encontrábamos, principalmente sobre temas de anime, animaciones en flash, juegos e información sobre grupos musicales y páginas con información para resolver los trabajos académicos.

De bibliotecas nada, se mejoró la conexión a internet llego la banda ancha y ya el ruido en el teléfono para acceder a la red fue desapareciendo, ya era más rápido. Youtube me molestaba por la poca cantidad de vídeos que tenía, la mayoría en ingles y poco entendía. Soulseek  fue la luz, compartir información a cambio de información de tu interés. Música, Comics y charlas con gente de muchos lugares con gustos distintos o afines y muy variados puntos de vista, era lo de todos mis días. Se aprendió mucho pero lo dejé cuando entré a la universidad, curiosamente a estudiar Ciencia de la información bibliotecología. Accidentes, todos los tienen pero cada cuál ve cómo arreglárselas.

Durante los años como estudiante de Ciencia de la información — Bibliotecología se vió y se pasó por todo. Buenos y no tan buenos docentes, brechas de conocimiento, cambios en los modos de hacer con o sin tecnología. Pasar de la prohibición en el uso de Wikipedia a citarla en los trabajos de último semestre… En fin. Entre estos cambios el que más recuerdo es el paso que dio la biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J. de restringir las redes sociales (desde 2007-8 o antes, que recuerde) a hacer convocatorias y promociones a través de las mismas del 2010-11 para acá… En realidad es muy poco tiempo; me preguntaba ¿sería una moda? si ahora todo se mueve por redes sociales, ¿por qué tardarían tanto? Lo curioso es que no fue la única, todavía hay bibliotecas que ni siquiera le brindan acceso a internet a una comunidad ¡por considerarlo un riesgo!

Poco a poco las bibliotecas han ido adaptándose a los cambios que las tecnologías han traído, y aunque fue tardía mi amor hacia estos recintos, ya llegando al final de este capítulo quiero ocuparme más de la interacción entre las personas y la información y el fortalecimiento a estos espacios comunes y disponibles para toda persona curiosa y ávido de información y conocimiento. Las bibliotecas todavía tienen sus retos por superar y es necesario que toda la comunidad involucrada en ellas, desde los profesionales de la información hasta el más joven lector, piensen, interactúen y transformen estos espacios de encuentro e intercambio de saberes comunes. Y como se diría a trabajar y si es el caso ¡luchar por lo nuestro!

 

El porvenir de las bibliotecas colombianas

Hace un tiempo departía con un colega y amigo sobre este instante como un momento en el que todo puede pasar en el medio de las bibliotecas colombianas. Cambios y llegadas de leyes que pueden o no afectar su labor, el papel de las tecnologías que permean las actividades cotidianas de las personas y cómo esto se ve (o no) en el qué hacer bibliotecario.

Los temas nunca sobran y sería muy interesante poder discutirlos todos con muchas más personas, generando más ideas y nuevas discusiones. Esta vez me interesa hablar sobre los que puede pasar son la poca amparada legislación para bibliotecas en los temas sobre derechos de autor, el préstamo de materiales y el acceso a internet.

En el primer caso, los derechos de autor, son un tema que ha rondado frecuentemente por este espacio pero que afuera son muy pocos los profesionales conocedores (entre los que me incluyo) y muy pocos los interesados en investigar y debatir este tema para lograr equilibrios entre la ley y la actividad bibliotecaria. Esto nos lleva a pensar sobre lo que pasa con los servicios de información que brindan las bibliotecas y lo que se comento anteriormente con el caso de la Biblioteca de la Universidad de los Andes y la ligereza con que se aborda el tema legal en otra biblioteca universitaria importante de la región.

Se ha visto que los servicios de información pueden ser limitados por medio de acciones o notificaciones legales que los acusen de ser actos de piratería, así podría recordarse también la publicación que realizó Orlando Melo en su pagina web sobre el préstamo de material bibliográfico y la escandalosa nota de todos los derechos reservados en una de las recientes obras del afamado Gabo. No son problemas de hoy pero si no hacemos algo ¿qué será del mañana de las bibliotecas?

Con respecto al impacto de la tecnología en el medio y los truenos y ecos de las leyes sobre internet. Para las bibliotecas los temas que pueden verse afectados y se creería deberían discutirse son todavía muchos. Qué será entonces del acceso libre a la información por parte de cada ciudadano, el deposito legal digital, la investigación y uno de mis favoritos, la formación de y para la comunidad, de ese aprendizaje que se adquiere fuera de la escuela y que muchas veces la biblioteca es un buen lugar para lograr buenos resultados; si se cuenta con el espacio, la información, la tecnología y los expertos que van y vienen con sus muchos y variados temas, como un usuario más.

Bueno, para no extenderme tanto sabrán que hay mucha tela por cortar y también sería bueno pensar ¿qué puede ser cortado de esta voz del pasado si en algún momento todo lo que conocemos y usamos hoy se ve limitado y restringido en un mañana?

 

La Biblioteca: En construcción… constante

Recientemente me he topado en la web con artículos que hablan sobre la muerte y el renacer de las bibliotecas, en estos tiempos con la llegada de los libros electrónicos y todos los demás cambios vistos en la era de lo digital. Se habla de brazos robóticos que suministran el material a los usuarios, sistemas de geoposicionamiento para libros y usuarios y descargas constantes de información a través de dispositivos móviles, un receso de lo físico y poca letra impresa… ¿y los bibliotecarios a un lado? Por supuesto que no.

Lo que realmente me atrae son los títulos que llevan estos artículos: ‘They’ll be reborn’ What does the future hold for libraries? y el segundo In the future libraries may die, but they will be reborn. En ellos se menciona los posibles cambios que se le avecinan a las bibliotecas y como el rol del bibliotecario no desaparecerá, sólo cambiará de nombre pero su actividad seguirá, ahora más que nunca siendo apremiada. Evaluar y presentar la información pertinente y relevante para el desarrollo de las actividades de una persona o comunidad.

Sinceramente no creo que las bibliotecas estén muriendo, me parece más que se debe (o debería) estar preparando para un cambio, una nueva etapa, cómo la imprenta lo fue alguna vez. Las tecnologías seguirán llegando como nuevas herramientas de construcción, las bibliotecas y bibliotecarios deberán estar atentos a aprovechar esas herramientas no como un fin sino como un medio para continuar con su labor, crear y mantener comunidad.