¿No hay discusión en la ciencia de la información?

Cada vez que inicio una de mis clases, hablo sobre las reglas a cumplir en ella, los acuerdos y las reglas de juego del semestre. Por lo general recuerdo a Adela Cortina: “Los respeto mucho como personas, pero no respeto sus ideas”. Es mi forma de decir que espero que hayan debates saludables en mis clases. Tener desacuerdo no implica que hayan diferencias irreconciliables. De hecho creo que el desacuerdo es lo más saludable para una democracia.

Recientemente me he encontrado con un sentimiento que me hace pensar que no hay debates sobre temas relacionados con ciencia de la información y me preocupa que no sólo ocurra en Colombia, sino que se extienda a otras latitudes.

Algunos hechos que he notado

Hecho 1: Discusiones sobre privacidad y ciencia de la información. Hace un tiempo escribí algo sobre privacidad, en respuesta a Medejean. Algo que ya había hecho con Jaider Ochoa en Infotecarios. Medejean (Santiago Villegas) proponía la transparencia absoluta y yo estaba a favor de mantener la privacidad. La discusión se terminó luego de un par de respuestas bastante ligeras. Aprecio mucho a Santiago, pero siento bastante no contar con sus valiosos aportes a una discusión tan interesante como la que se estaba hilando.

Hecho 2: Falta de respuestas a preguntas interesantes. En Infotecarios, hubo una respuesta de Arturo a un post de Mauricio Fino sobre su entrada a aprendizaje con Lego. Le encontraba bastante razón a los argumentos que planteaba Arturo. En respuesta, luego de algo más de 3 meses, el autor de la publicación no se ha pronunciado al respecto. La única respuesta es la de Saúl Mtz. Equihua, quien invita a Arturo a escribir para Infotecarios. ¿Esto nos puede hacer pensar que estamos teniendo monólogos, pero nunca discusiones? Siento que pudo haber sido mucho más valiosa una discusión, que una posible nueva publicación.

Hechos 3, 4 y 5: Debates sobre tarjetas profesionales, códigos de ética y cargos no exclusivos para bibliotecólogos. En mis publicaciones sobre ser director de Biblored y el código de ética  lograron varios comentarios. Lastimosamente los comentarios parecen ser más monólogos o respuestas pasionales que críticas bien fundamentadas o comentarios no desarrollados a lo largo del tiempo. Parece que los profesionales en ciencia de la información reaccionan muy bien, aunque en lapsos bastante cortos de tiempo, cuando de cargos y puestos de trabajo se trata. La discusión se repite, esta vez por la no exclusividad del perfil de bibliotecólogo, pero como una amiga diría, son “mera pirotecnia”, ya que cerca de un mes después del acalorado intercambio de correos, el silencio parece haber sepultado la discusión.

El boroló en torno a la dirección de la biblioteca Alfonso Borrero Cabal, S. J.

Algunos factores que podrían incidir

Imagino que algunos factores que pueden estar creando este ambiente de poca discusión pueden ser los siguientes:

No hay espacios de encuentro o son insuficientes: Hay pocos lugares en donde se estén desarrollando debates alrededor de la ciencia de la información. La academia parece enfocarse mucho en aprender técnicas y dejan de lado su actividad principal: El aprender a pensar. Recuerdo haber participado en Relatos informacionales, donde uno de los participantes comentó que llevaba 4 semestres y nunca había visto una división en la forma de entender la carrera como en ese espacio. Esto implica que luego de dos años es la primera vez que presenciaba algo de debate.

Las redes sociales en la web propician algo de interacción, pero no una verdadera discusión: Las discusiones podrían estarse reduciendo a likes o retuits, no a comentarios y análisis en profundidad. Esto hace que se asuman cosas descontextualizadas y se piense que lo que pasa en cualquier lugar del mundo, puede ocurrir en cualquier lugar sin contexto.

Nos enfocamos en lo personal (o en las personas) y no en los argumentos: Contradecir al otro se asume como atacarlo o puede ser que no se asuma como cierto un argumento por quien lo dijo. Caemos aquí en las falacias argumentativas ad hominem. Un ejemplo es este argumento de “me parece una falta de respeto” o “me están irrespetando”. ¿Cómo puede haber un buen desarrollo discursivo si no permitimos que hayan debates bien argumentados y nos escudamos en argumentos que nada tienen que ver con el desarrollo profesional?

Las discusiones no se documentan ni se llevan frente a las instituciones que las podrían responder: La discusión podría llevarse en medios escritos, como revistas académicas u otros medios digitales, pero no escribimos. Es más ¡ni siquiera leemos! Nos quejamos en los espacios de la academia sobre asuntos laborales y los asuntos laborales no los discutimos en las asociaciones o agremiaciones. Es triste que en una de mis clases se haya llegado a la conclusión de que la lectura y la escritura parecen ser un acto de resistencia, porque la moral, en la ciencia de la información, parece ser no leer o escribir.

Le tenemos miedo al disenso: Pareciera que estamos buscando siempre llegar a consensos, como si mantener disensos fuera malo. Creo que no dejar que prosperen los disensos puede hacer que tengamos que avanzar todos siempre juntos hacia el mismo lado como profesión. Lograr algo así se podría hacer, pero va a tomar más tiempo si se puede convivir con el disenso.

Una propuesta

Para buscar una salida a este tipo de encrucijadas, propongo lo siguiente:

Hacer (y participar en) eventos sobre ciencia de la información: En mis clases converso sobre las actividades de evaluación. Una muy interesante resultó ser un conversatorio sobre interculturalidad. Participo en lugares de discusión como la Red de Egresados en Ciencia de la Información y  eventos que puedan surgir.

Noté que personas muy talentosas no participaron en Relatos Informacionales. ¿Presas de la pena? Es como ir a una fiesta donde nadie baila o conversa. Creo que deberíamos tenernos más confianza y empezar a aparecer en estos espacios. Ser espectador puede ser una buena forma de comenzar, pero ojalá no se quede ahí. Mire lo que le gusta de quienes se presentan y también fíjese en lo que no le gusta para que no lo vaya a hacer. ¿Qué es lo peor que puede pasar?

Arme su propio evento: No tiene que ser algo muy formal. Una salida a tomar un café o un almuerzo puede ser un buen espacio para compartir sobre temas que le estén dando vueltas en la cabeza. No tiene que ser algo masivo, con que un par de conocidos asista, estará bien. Lo importante no es la cantidad de participantes, sino la calidad de la discusión.

Participe en foros de discusión, en eventos académicos y sociales sobre la profesión. Responda a los comentarios en los que no está de acuerdo con un buen argumento y felicite los argumentos que apoya.

Lo mejor de lo digital es cuando nos encontramos personalmente: Discutir cosas en la web puede ser interesante, pero conocer a la gente en espacios físicos puede fortalecer de una forma diferente las relaciones que tiene con sus colegas.

No se fije en las personas, sino en los argumentos: Trate de separar muy bien “quien lo dice” de “lo que dice”. Busque buenos argumentos, soportados en cifras y no se deje llevar por el momento. Deje reposar las ideas pero no las olvide y no haga comentarios que luego no pueda sostener. Tal vez el comentario en el que más me demoré para responder tardé dos años sobre tarjetas profesionales en la China. Ojalá Mauricio esté dejando reposar su comentario sobre el uso de Lego en el aprendizaje y no que sea un olvido intencionado, porque sería una lástima dejar de perder una oportunidad como esa.

Escriba y lea bastante: Una muy buena forma de ir comprometiéndose con sus palabras es que las escriba. Si se equivoca, pues pida disculpas. ¡A cualquiera le puede pasar! Si sus argumentos sólo se quedan en su cabeza, va a ser muy difícil construir opiniones, porque habrán tan pocos puntos de vista, que parecerá que todos pensamos lo mismo. Por eso aplaudo a quienes se animan a decir lo que piensan.

Lea mucho. Lea para que sus palabras estén alimentadas de muchas fuentes. Lea lo que dicen en su país, lo que dicen afuera y si le es posible, lea lo que dicen en lugares donde hablan otros idiomas. Si lo que escribe no tiene muchos comentarios o no tiene repercusiones inmediatas, no se preocupe. A veces puede pasar que no note quién le está prestando atención. Además, usted gana al ir formando su opinión frente a un tema específico.

Permítase disentir y que otros disientan de usted: ¿Y si no todos pensamos igual qué pasa? Piense que pueden haber corrientes de pensamiento y no todos están inscritos en la misma.

¿Será que así vamos construyendo una profesión más desarrollada? ¿Qué otra cosa cree que podría hacerse?

Leer y escribir para recordar: Mi relato informacional

El 30 y 31 de marzo de 2016 se realizará el encuentro Relatos informacionales. Es un espacio para reunirnos, con el ánimo de narrar historias, académicas o no, que giran en torno a la información.

Lectura y escritura desde la ciencia de la información

Participaré con un relato titulado “Leer y escribir para no olvidar”. Sugirieron cambiar el título por “Un bibliotecario escritor” pero considero, por principio, que es un título redundante: Todos los bibliotecarios deberían ser escritores. Todos son documentalistas. Documentar no debería entenderse como una excepción, sino como la norma en esta profesión. Espero estar equivocado con la modificación del título, pero bueno, veremos. En mi clase de modelación, algunas personas comentarios que leer y escribir no es lo que más nos caracteriza y resulta ser un acto de resistencia. Eso resulta preocupante, ya que no debería ser la resistencia, sino el estatus quo.

La presentación

Espero realizar una presentación con imágenes muy atractivas. Como siempre, son imágenes en dominio público, por lo que si bien todas no las hice yo, ya se encueran en dominio público. Aquí puedes encontrar la programación del Encuentro Relatos Informacionales 2016 #RI2016. Cada imagen tiene una historia particular. Espero relatar algunas de estas historias en el evento.

Aquí puede descargarse la presentación en ODP o en PDF. Luego del evento publicaré el texto que leeré allí. A propósito ¿Sabías que Rafael Uribe Uribe fue censurado por la iglesia católica?

El objeto de estudio de la Bibliotecología no es la biblioteca

En esta conferencia Miguel Ángel Rendón Rojas muestra que el objeto de estudio de la Bibliotecología no es la biblioteca, así como el objeto de estudio de la medicina no es el hospital.

Visita el canal del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de Información (IIBI) en Youtube para ver más videos de sus eventos.

¿Estudié una carrera para ser pirata?

Presenté esta charla titulada “¿Estudié una carrera para ser pirata? El derecho de autor y las infracciones en bibliotecas y archivos” en la Universidad de Antioquia, específicamente en la Escuela Interamericana de Bibliotecología, en la clase del profesor Jaime Bornacelly a quien agradezco enormemente la oportunidad. De un lado me encuentro yo dictando la charla en Bogotá y del otro el profesor Jaime y sus estudiantes, en Medellín.

Puedes descargar aquí la presentación en ODP para modificarla o en PDF.

Tardes en el LabCI: No. 1

El pasado 8 de mayo el grupo de estudiantes de Ciencia de la información – Bibliotecología de la Pontificia Universidad Javeriana, Sinergia, me invitó a hablar en el laboratorio en un espacio creado por ellos denominado #TardesEnElLabCI.

Tardes en el LabCi
Tardes en el LabCi

Para el evento retomé una propuesta realizada anteriormente para iniciar actividades de este tipo en el laboratorio. La propuesta inicial se titulaba Descripciones y usos de licencias abiertas,  para el marco de un evento de trueque que se esperaba realizar en ese lugar, desafortunadamente no se pudo concretar en ese momento.  En esta ocasión tomé algunas bases de esa propuesta y la enriquecí con temas de interés del momento: P2P, trabajo con información abierta y otras dinámicas de intercambio de contenidos para la investigación.

Con siete asistentes itinerantes durante toda la sesión inicié con un ejemplo de la inclusión de nuevas tecnologías en la comunidad indígena Yir Yorot, del norte de Australia,  que había visto hace un par de años en el libro Código fuente: la remezcla. Esto dio paso para hablar sobre los problemas y posibles soluciones sobre el uso de las tecnologías en el mundo de hoy, por supuesto, desde nuestra profesión.  A este ejemplo se le sumaron algunos apuntes de la reciente charla de Michel Bauwens en Bogotá, el proyecto Folk Society que se está desarrollando en ecuador y algunos apuntes sobre licencias abiertas presentados en publicaciones anteriores en este blog.

Nota: Desde nomono reconocemos el valor de estos espacios y estaremos al tanto de nuevas invitaciones y medios para apoyar y difundir este tipo de proyectos.

Las Tardes en el LabCI son un esfuerzo por fomentar espacios de apropiación de un espacio de creación, experimentación y difusión del conocimiento, el laboratorio, para el intercambio de ideas y una que otra experiencia en torno a temas de interés de estudiantes y profesionales de la información. Más información en este o este sitio. Y un Bous track, como parte del apoyo inédito 😉 y, todavía, sin comentarios de los integrantes del grupo. Pero ahí está.