El reto de 30 días, 30 bibliotecas #30dias30bibliotecas

Reto a cualquier profesional de la información, de hecho a cualquier ciudadano de cualquier lugar, a visitar una biblioteca (de cualquier tipo) o centro de documentación diariamente por 30 días y documentar su visita. No se vale repetir lugar. La idea es ser un usuario de una biblioteca y conversar con la gente, conocer el lugar y disfrutarlo.

Metodología

Para esta experiencia esto podría ayudarte:

  • Identificar las bibliotecas a visitar previamente: Su ubicación, horario de atención y si tienes requisitos para ingresar.
  • Conocer un poco de la biblioteca antes de visitarla: Su historia, sus colecciones y si hay algo particular que quieras conocer cuando estés allá.
  • Llevar algo de trabajo, para que tu visita aporte a tus quehaceres diarios. Si no, busca un documento de tu interés que puedas consultar para pasar el tiempo allí.
  • Tener muy buena onda, ya que vas a conocer y deberías mirar cada detalle como un turista. Conversar con los bibliotecarios o los usuarios puede ser chévere para conocer un poco más del lugar.
  • Dedicarle 30 minutos a documentar tu visita. Fotos, textos, videos o lo que se te ocurra. Yo espero mapear los lugares a los que iré.

¿Y si la biblioteca que quiero conocer está cerrada?

Esto puede ocurrir por dos cosas: O fuiste cuando no había servicio (por eso el primer punto de la metodología) o la biblioteca no tiene medios para prestar su servicio. En el primer caso, la idea es que vuelvas cuando la biblioteca esté abierta. El segundo caso es muy bueno que documentes igual la visita. Si se están cerrando bibliotecas, documentar esto puede ser una muy buena forma de ver cómo los ciudadanos se están quedando sin espacios de acceso a la información.

Si se están cerrando bibliotecas, documentar esto puede ser una muy buena forma de ver cómo los ciudadanos se están quedando sin espacios de acceso a la información.

El origen del reto

Este reto es una adaptación del reto de Polly Ho Yen. El mes pasado, siendo profesor de la clase de Bibliotecas públicas, los exámenes parciales consistían en visitar dichas bibliotecas y entender sus dinámicas. No creo que se aprenda sobre bibliotecas públicas sin visitarlas. Además de haber trabajado con la Red Nacional de Bibliotecas Públicas de Colombia, soy usuario frecuente de bibliotecas.

El mapa de mi visita

No tiene sentido que lance un reto que no puedo cumplir. Es como ser profesor y enseñar sobre lo que no sé. Por eso voy a tomar el reto y en este mapa documentaré mis visitas, además que haré una entrada en este blog por cada visita.

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Reto #30dias30bibliotecas

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Biblioteca del Instituto Alexander von Humboldt: 4.616591, -74.073193
Astroteca, la biblioteca del Planetario de Bogotá: 4.612089, -74.068944
Centro de Memoria, Paz y Reconciliación: 4.618878, -74.076648
Biblioteca Nacional de Colombia: 4.609704, -74.068676
Biblioteca El Parque: 4.622251, -74.063474
Biblioteca Especializada en Cine y Medios Audiovisuales de la Cinemateca BECMA: 4.608791, -74.070629
Biblioteca de la Casa de Poesía Silva: 4.598725, -74.070575
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Biblioteca del Instituto Alexander von Humboldt
Instituto Humboldt
Instituto Humboldt

Día 1: Biblioteca del Instituto Humboldt

Bogotá, Colombia
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Astroteca, la biblioteca del Planetario de Bogotá
Planetario de Bogotá
Planetario de Bogotá

Día 2: Astroteca, la biblioteca del Planetario de Bogotá #30dias30bibliotecas

Bogotá, Colombia
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Centro de Memoria, Paz y Reconciliación
Centro de documentación del Centro de Memoria, Paz y ReconciliaciónCentro de documentación del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación
Centro de documentación del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación

Centro de documentación

Bogotá, Colombia
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Biblioteca Nacional de Colombia
Biblioteca Nacional de Colombia
Biblioteca Nacional de Colombia

Biblioteca Nacional de Colombia

Bogotá, Colombia
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Biblioteca El Parque
Biblioteca El Parque
Biblioteca El Parque

Biblioteca El Parque. Fue cerrada en 2014 (aproximadamente) para convertirla en oficinas de IDARTES.

Bogotá, Colombia
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Biblioteca Especializada en Cine y Medios Audiovisuales de la Cinemateca BECMA
Biblioteca Especializada en Cine y Medios Audiovisuales de la Cinemateca BECMA
Biblioteca Especializada en Cine y Medios Audiovisuales de la Cinemateca BECMA

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Bogotá, Colombia
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Biblioteca de la Casa de Poesía Silva

Biblioteca de la Casa de Poesía Silva

Bogotá, Colombia

¿Te animas a tomar el reto?

Tómalo como un reto personal. No es una competencia, sino una forma de divertirte, conocer y apropiarte de los espacios que ofrece tu ciudad. Replica este reto y documenta. Usa el hashtag #30dias30bibliotecas.

Creo que es un reto que todos los profesionales en ciencia de la información, de cualquier lugar del mundo deberían tomar. ¿Te animas? Si es así deja un comentario y cuéntanos sobre tu experiencia.

¿No hay discusión en la ciencia de la información?

Cada vez que inicio una de mis clases, hablo sobre las reglas a cumplir en ella, los acuerdos y las reglas de juego del semestre. Por lo general recuerdo a Adela Cortina: “Los respeto mucho como personas, pero no respeto sus ideas”. Es mi forma de decir que espero que hayan debates saludables en mis clases. Tener desacuerdo no implica que hayan diferencias irreconciliables. De hecho creo que el desacuerdo es lo más saludable para una democracia.

Recientemente me he encontrado con un sentimiento que me hace pensar que no hay debates sobre temas relacionados con ciencia de la información y me preocupa que no sólo ocurra en Colombia, sino que se extienda a otras latitudes.

Algunos hechos que he notado

Hecho 1: Discusiones sobre privacidad y ciencia de la información. Hace un tiempo escribí algo sobre privacidad, en respuesta a Medejean. Algo que ya había hecho con Jaider Ochoa en Infotecarios. Medejean (Santiago Villegas) proponía la transparencia absoluta y yo estaba a favor de mantener la privacidad. La discusión se terminó luego de un par de respuestas bastante ligeras. Aprecio mucho a Santiago, pero siento bastante no contar con sus valiosos aportes a una discusión tan interesante como la que se estaba hilando.

Hecho 2: Falta de respuestas a preguntas interesantes. En Infotecarios, hubo una respuesta de Arturo a un post de Mauricio Fino sobre su entrada a aprendizaje con Lego. Le encontraba bastante razón a los argumentos que planteaba Arturo. En respuesta, luego de algo más de 3 meses, el autor de la publicación no se ha pronunciado al respecto. La única respuesta es la de Saúl Mtz. Equihua, quien invita a Arturo a escribir para Infotecarios. ¿Esto nos puede hacer pensar que estamos teniendo monólogos, pero nunca discusiones? Siento que pudo haber sido mucho más valiosa una discusión, que una posible nueva publicación.

Hechos 3, 4 y 5: Debates sobre tarjetas profesionales, códigos de ética y cargos no exclusivos para bibliotecólogos. En mis publicaciones sobre ser director de Biblored y el código de ética  lograron varios comentarios. Lastimosamente los comentarios parecen ser más monólogos o respuestas pasionales que críticas bien fundamentadas o comentarios no desarrollados a lo largo del tiempo. Parece que los profesionales en ciencia de la información reaccionan muy bien, aunque en lapsos bastante cortos de tiempo, cuando de cargos y puestos de trabajo se trata. La discusión se repite, esta vez por la no exclusividad del perfil de bibliotecólogo, pero como una amiga diría, son “mera pirotecnia”, ya que cerca de un mes después del acalorado intercambio de correos, el silencio parece haber sepultado la discusión.

El boroló en torno a la dirección de la biblioteca Alfonso Borrero Cabal, S. J.

Algunos factores que podrían incidir

Imagino que algunos factores que pueden estar creando este ambiente de poca discusión pueden ser los siguientes:

No hay espacios de encuentro o son insuficientes: Hay pocos lugares en donde se estén desarrollando debates alrededor de la ciencia de la información. La academia parece enfocarse mucho en aprender técnicas y dejan de lado su actividad principal: El aprender a pensar. Recuerdo haber participado en Relatos informacionales, donde uno de los participantes comentó que llevaba 4 semestres y nunca había visto una división en la forma de entender la carrera como en ese espacio. Esto implica que luego de dos años es la primera vez que presenciaba algo de debate.

Las redes sociales en la web propician algo de interacción, pero no una verdadera discusión: Las discusiones podrían estarse reduciendo a likes o retuits, no a comentarios y análisis en profundidad. Esto hace que se asuman cosas descontextualizadas y se piense que lo que pasa en cualquier lugar del mundo, puede ocurrir en cualquier lugar sin contexto.

Nos enfocamos en lo personal (o en las personas) y no en los argumentos: Contradecir al otro se asume como atacarlo o puede ser que no se asuma como cierto un argumento por quien lo dijo. Caemos aquí en las falacias argumentativas ad hominem. Un ejemplo es este argumento de “me parece una falta de respeto” o “me están irrespetando”. ¿Cómo puede haber un buen desarrollo discursivo si no permitimos que hayan debates bien argumentados y nos escudamos en argumentos que nada tienen que ver con el desarrollo profesional?

Las discusiones no se documentan ni se llevan frente a las instituciones que las podrían responder: La discusión podría llevarse en medios escritos, como revistas académicas u otros medios digitales, pero no escribimos. Es más ¡ni siquiera leemos! Nos quejamos en los espacios de la academia sobre asuntos laborales y los asuntos laborales no los discutimos en las asociaciones o agremiaciones. Es triste que en una de mis clases se haya llegado a la conclusión de que la lectura y la escritura parecen ser un acto de resistencia, porque la moral, en la ciencia de la información, parece ser no leer o escribir.

Le tenemos miedo al disenso: Pareciera que estamos buscando siempre llegar a consensos, como si mantener disensos fuera malo. Creo que no dejar que prosperen los disensos puede hacer que tengamos que avanzar todos siempre juntos hacia el mismo lado como profesión. Lograr algo así se podría hacer, pero va a tomar más tiempo si se puede convivir con el disenso.

Una propuesta

Para buscar una salida a este tipo de encrucijadas, propongo lo siguiente:

Hacer (y participar en) eventos sobre ciencia de la información: En mis clases converso sobre las actividades de evaluación. Una muy interesante resultó ser un conversatorio sobre interculturalidad. Participo en lugares de discusión como la Red de Egresados en Ciencia de la Información y  eventos que puedan surgir.

Noté que personas muy talentosas no participaron en Relatos Informacionales. ¿Presas de la pena? Es como ir a una fiesta donde nadie baila o conversa. Creo que deberíamos tenernos más confianza y empezar a aparecer en estos espacios. Ser espectador puede ser una buena forma de comenzar, pero ojalá no se quede ahí. Mire lo que le gusta de quienes se presentan y también fíjese en lo que no le gusta para que no lo vaya a hacer. ¿Qué es lo peor que puede pasar?

Arme su propio evento: No tiene que ser algo muy formal. Una salida a tomar un café o un almuerzo puede ser un buen espacio para compartir sobre temas que le estén dando vueltas en la cabeza. No tiene que ser algo masivo, con que un par de conocidos asista, estará bien. Lo importante no es la cantidad de participantes, sino la calidad de la discusión.

Participe en foros de discusión, en eventos académicos y sociales sobre la profesión. Responda a los comentarios en los que no está de acuerdo con un buen argumento y felicite los argumentos que apoya.

Lo mejor de lo digital es cuando nos encontramos personalmente: Discutir cosas en la web puede ser interesante, pero conocer a la gente en espacios físicos puede fortalecer de una forma diferente las relaciones que tiene con sus colegas.

No se fije en las personas, sino en los argumentos: Trate de separar muy bien “quien lo dice” de “lo que dice”. Busque buenos argumentos, soportados en cifras y no se deje llevar por el momento. Deje reposar las ideas pero no las olvide y no haga comentarios que luego no pueda sostener. Tal vez el comentario en el que más me demoré para responder tardé dos años sobre tarjetas profesionales en la China. Ojalá Mauricio esté dejando reposar su comentario sobre el uso de Lego en el aprendizaje y no que sea un olvido intencionado, porque sería una lástima dejar de perder una oportunidad como esa.

Escriba y lea bastante: Una muy buena forma de ir comprometiéndose con sus palabras es que las escriba. Si se equivoca, pues pida disculpas. ¡A cualquiera le puede pasar! Si sus argumentos sólo se quedan en su cabeza, va a ser muy difícil construir opiniones, porque habrán tan pocos puntos de vista, que parecerá que todos pensamos lo mismo. Por eso aplaudo a quienes se animan a decir lo que piensan.

Lea mucho. Lea para que sus palabras estén alimentadas de muchas fuentes. Lea lo que dicen en su país, lo que dicen afuera y si le es posible, lea lo que dicen en lugares donde hablan otros idiomas. Si lo que escribe no tiene muchos comentarios o no tiene repercusiones inmediatas, no se preocupe. A veces puede pasar que no note quién le está prestando atención. Además, usted gana al ir formando su opinión frente a un tema específico.

Permítase disentir y que otros disientan de usted: ¿Y si no todos pensamos igual qué pasa? Piense que pueden haber corrientes de pensamiento y no todos están inscritos en la misma.

¿Será que así vamos construyendo una profesión más desarrollada? ¿Qué otra cosa cree que podría hacerse?

Sobre el patrimoio digital en contexto multicultural

Luego de la conferencia Patrimonio Digital en un Contexto Multicultural que fue impartida por Jhonny Antonio Pabón Cadavid; el pasado 14 de abril, en la Pontificia Universidad Javeriana, recordé un pequeño ejercicio que hice en un MOOC sobre Educación y Museos de la Universidad de Murcia.

Este ejercicio consistía en ubicar el marco legislativo que protege el patrimonio, material o inmaterial local. Seleccionar un elemento patrimonial y mostrar qué se está haciendo para su preservación y divulgación. Continuar leyendo “Sobre el patrimoio digital en contexto multicultural”

Revisando el código de ética en la bibliotecología colombiana

Luego de leer este libro titulado Casos de estudio en ciencia de información y bibliotecología encuentro el gran valor del código de ética de la profesión. No le había prestado mucha atención al código de ética, ya que no había visto su real importancia o la fortaleza que le da a una profesión tener un código de ética.

¿Para qué sirve un código de ética en bibliotecología?

El libro de Casos de estudio me mostró que en diversas situaciones, los bibliotecarios pueden enfrentarse a situaciones que los ponen en aprietos. Hice un trabajo donde se revisaban algunas situaciones donde el derecho de autor y las bibliotecas podrían entrar en discordia,  y probé publicando esta plataforma donde se busca documentar situaciones similares. El libro tiene una revisión de casos en diferentes temas: Derecho de autor (en el que mis trabajos se han enfocado), privacidad, libertad de expresión, multiculturalidad y ética de los profesionales. Al final de cada capítulo, hay un compendio de 25 casos y preguntas orientadoras bastante interesantes.

Si bien este es un libro en inglés, da una muy buena guía para responder a diversos casos basándose en el código de ética profesional. El libro incluye el código de ética de ALA y de Canadá entre otros, pero responder a un caso particular basándose en un código de ética te da un respaldo mucho mayor que si hablaras como un único profesional: Te estás basando en los valores que te dicta la profesión en tu país. Es un reflejo de la moral que guía a los profesionales que se forman en bibliotecología. Eso me llevó a preguntarme ¿Y cuál es la moral de los bibliotecólogos colombianos? ¿Hacia dónde queremos ir como gremio? ¿Cuáles son los valores que deberían guiarnos en nuestro quehacer diario?

Como he documentado en este blog y en otros espacios, el derecho de autor es un gran reto para los profesionales de la información y como menciona IFLA, debemos respetar a los autores pero también debemos garantizar el acceso a la información por parte de nuestros usuarios. Al encontrarnos en una situación tan tensa, una herramienta indispensable resulta ser el código de ética en bibliotecología, para respaldar decisiones complicadas con la moral que se espera que adopte un profesional, basado en lo que sugiere toda una comunidad de profesionales.

El código de ética de bibliotecología en Colombia

Revisando la Ley 11 de 1979, que nos ha servido para defender nuestra profesión con la dichosa tarjeta profesional y que tanto revuelo ha causado en ciertas ocasiones, también se menciona entre las atribuciones del Consejo Nacional de Bibliotecología, en el artículo 7:

a. Expedir su propio reglamento y un Código de Ética Profesional, que deberá ser aprobada por el Ministerio de Educación Nacional.

Revisando en sitios como el de IFLA los códigos de ética para bibliotecarios,  encuentro que entre los muchos países que tienen códigos de ética, Colombia se encuentra entre los ausentes.

Mapa de Códigos de Ética Profesionales para Bibliotecarios
Mapa de Códigos de Ética Profesionales para Bibliotecarios

Revisando un post de una colega del 2010, encontré que hubo un proyecto de ley que buscaba crear el código de ética (TÍTULO V
DEL CÓDIGO DE ÉTICA PARA EL EJERCICIO DE LA BIBLIOTECOLOGÍA)
, pero por lo visto no prosperó. Revisando un poco más encontré una presentación que tenía comentarios a esa propuesta de código de ética,  que valdría tenerlos presentes para una futura oportunidad.

Nos encontramos entonces ante una oportunidad muy interesante para avanzar en este aspecto, teniendo en cuenta la pregunta: ¿Cuál es la moral que queremos que guíe a los bibliotecólogos?

El código de ética y otros detalles de nuestro contexto

Estamos en un momento muy interesante, donde es bastante probable que la normatividad sobre derecho de autor se ajuste y el futuro de las bibliotecas, archivos, museos e instituciones de educación entre otros se vea involucrado. Tener un código de ética no sólo sería muy útil, sino necesario. Nos daría claridades para avanzar en estas discusiones sobre derecho de autor con una postura de gremio. El derecho de autor es sólo un tema, pero como se menciona en el libro antes citado, hay muchos otros temas que lo necesitan.

Recientemente se ha discutido sobre si los profesionales en ciencia de la información pueden ejercer como archivistas. ¿Valdría la pena pensar no sólo en un código de ética para bibliotecología sino también para la ciencia de la información? El mismo código de ética podría dar luces sobre cómo avanzar en este tipo de discusiones sobre la interdisciplinarioedad.

¿En qué espacios se discute la creación del código de ética para bibliotecólogos colombianos? Imagino que debería ser en el Consejo Nacional de Bibliotecología y en las diferentes asociaciones. Particularmente creo que ésta debería ser una de las prioridades del Consejo y si puedo participar de alguna forma en este proceso, lo haría con todo gusto. Desconozco si ya se está trabajando en el tema, pero imagino que si no se ha avanzado, también ha de ser porque no se reconoce la falta que hace. Un proceso de discusión y enseñanza también vendría bien desde la academia. De hecho, este proceso abriría un espacio para consolidar las asociaciones y agremiaciones al permitir lugares de encuentro y debate, para reconocernos y visibilizar nuestros acuerdos y diferencias.

¿Vale la pena tener un código de ética? ¿Estaría dispuesto a trabajar en su creación? ¿Qué moral vamos a apoyar como gremio? ¿Qué valores deberíamos cosechar?

Actualización: Aquí el avance del proyecto de ley de modificación en Congreso Visible. (¡Gracias Johana Jaramillo!)