Carta abierta al Consejo Nacional de Bibliotecología sobre derecho de autor y bibliotecas

Carta abierta al Consejo Nacional de Bibliotecología sobre derecho de autor y bibliotecas

Escribo esta carta con el ánimo de evidenciar una necesidad del sector bibliotecario colombiano y buscar que se tomen acciones para fortalecer a las bibliotecas y bibliotecarios de Colombia, en un tema que de forma recurrente se mantiene en el panorama: el derecho de autor.


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Las implicaciones de la declaración de inexequibilidad del proyecto de ley que buscaba actualizar la ley del bibliotecólogo

Sitio web del Consejo Nacional de Bibliotecología de Colombia, Plan estratégico 2016 - 2019

El pasado 27 de abril de 2016, la Corte Constitucional de Colombia declaró inexequible el proyecto de ley que adoptaba el código de ética de la profesión de bibliotecología y modificaba la ley 11 de 1979. Aquí el comunicado de la Corte Constitucional. ¿De qué se trataba el proyecto de ley? ¿Qué implicaciones tiene esta declaración? ¿Qué viene ahora?

Hago una revisión respetuosa de las opciones que tiene el Consejo Nacional de Bibliotecología y formulo unas preguntas, como un profesional en el área que quiere implicarse en el proceso y de ser posible aportar en lo que se necesite.

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¿Para ser director de una biblioteca se debe ser bibliotecólogo?

Respuesta a las inquietudes de los bibliotecólogos

A esta pregunta se han enfrentado muchos bibliotecólogos recientemente, debido a que la la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte modificó los requisitos en los perfiles de los cargos de la Red Capital de Bibliotecas Públicas Biblored, exigiendo como requisito en educación profesionales en diversas disciplinas como administración, o ciencias humanas [1]. Esto implicaría que para ser director de bibliotecas de una de las redes más grandes del país no se requeriría ser necesariamente bibliotecólogo.

 Reacciones del sector y respuesta de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte

Se empezó a difundir una campaña que recolectaba firmas para apoyar la propuesta Respeto a la Ley del bibliotecólogo en Biblored. Esta propuesta básicamente solicita el respeto a la ley 11 de 1979, donde se reconoce la profesión de bibliotecólogo y se sientan las bases para la expedición de la tarjeta profesional para ejercer dichos cargos [2], lo que quiere decir que se debe exigir a quien aspire a cargos directivos la tarjeta profesional de bibliotecología. En general la reacción del sector ha sido de simpatía por dicha propuesta. Se siente un aire de defensa de la profesión y parecería ininteligible que un bibliotecólogo se opusiera a la propuesta, sobre todo por que la respaldan instituciones como la Escuela Interamericana de Bibliotecología y según este post, ASCOLBI (Colegio Colombiano de Bibliotecólogos) [3].

Por su parte, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte publicó una respuesta en su sitio web que actualmente tiene un mensaje de “Acceso Denegado“. En Nomono realizamos una copia de la publicación que duró apenas dos días publicada y puede leerse en este sitio [4]. En esta publicación la Secretaría argumentaba que la Ley 1379 de 2010, que organiza la Red Nacional de Bibliotecas Públicas sólo aplicaba para Red Nacional de Bibliotecas Públicas del Ministerio de Cultura, dejando por fuera otras redes de bibliotecas, como la Red Capital de Bibliotecas Públicas Biblored. Además hacía referencia a que el cargo de director de la Biblioteca Nacional de Colombia no necesariamente se ejerce por una bibliotecóloga (actualmente la directora de la Biblioteca Nacional es filosofa y literata).

Un punto de vista crítico a la propuesta de los bibliotecólogos

Tomando un poco de distancia de la acalorada discusión y analizando los puntos de ambas partes con objetividad y sin influencias de los aires de defensa desmedidos de la profesión, puede llegarse a una conclusión que parece ininteligible saliendo de un bibliotecólogo, pero que espero sea más sensata y coherente con mi trabajo profesional: No firmaré la propuesta difundida en la campaña, porque no tiene sentido, aunque mi título sea de bibliotecólogo. A continuación mis argumentos.

La Secretaría tiene derecho a contratar un publicista para que le practique una cirugía

Si tenemos una urgencia médica y necesitamos una cirugía para salvar nuestras vidas o la de un ser querido, lo más probable es que acudamos a un médico cirujano con experiencia en cirugías. Tenemos todo el derecho a pedirle a un amigo publicista que realice la cirugía, argumentando que es más capacitado, es un amigo cercano y confiamos en él o nos cobra más barato, pero las probabilidades que se realice correctamente dicho procedimiento disminuyen dramáticamente. Exactamente lo mismo está haciendo la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte al delegar las labores de los profesionales en ciencia de la información o bibliotecología a perfiles diferentes a éstos.

Puede ser un acto de torpeza infinito, pero aunque las posibilidades de que un publicista realice una cirugía correctamente son muy bajas, pero no son nulas. Igual también hay médicos a quienes se le mueren los pacientes y bibliotecólogos que dejan morir sus bibliotecas (o redes de bibliotecas, en este caso). Es la Secretaría quien se arriesga, abre una gran posibilidad a recibir fuertes críticas y aumenta la probabilidad de no realizar un trabajo de la calidad que se espera.

Los bibliotecólogos no demuestran de lo que son capaces

Es triste ver a  bibliotecólogos ofendidos porque no se reconoce su profesión, por no ser populares y no estar en el imaginario de quienes toman las decisiones, pero más triste me parece no ser capaces de desarrollar proyectos donde la gente admire esta profesión por sus logros. Como bibliotecólogo ¿qué puedes mostrar que no deje lugar a duda a que eres la persona indicada para solucionar los problemas de información de alguien?

Analicemos la campaña y algunas acciones relacionadas:

  1. La campaña de recolección de firmas tiene información incompleta. Cierra con un “Anexamos las respuestas de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte a las observaciones que hemos hecho al proceso licitatorio”, anexos que no aparecen en ningún lado.
  2. No hay claridad sobre la autoría de la campaña. Al revisar el perfil del autor de la campaña, se encuentra un mensaje de “Este usuario solo comparte la información sobre su actividad con gente que conoce“.  Un buen bibliotecólogo sabe que la autoría es un punto importante para definir si un documento es confiable o no. Particularmente no me parece confiable el desconocido autor, por muy loable que sea su causa.
  3. No hay diálogo en las redes sociales desde cuentas oficiales de las entidades más afectadas. La primera vez que leí algo sobre este debate fue en este tuit de ASCOLBI. Respondí para conocer más sobre su postura y luego de 18 días no ha habido respuesta (sin contar con el impase de su sitio caído [3]). El sitio web del Consejo Nacional de Bibliotecología está diseñado para ser un “sitio muerto”, con información estática en tiempos donde la inmediatez reina. De hecho me atrevería a afirmar que los mismos propósitos del Consejo Nacional de Bibliotecología son propósitos muertos, al dedicarse a expedir tarjetas profesionales. Explicaré esto más adelante en detalle.
  4. No hay iniciativas incluyentes. En la publicación que encontré que comparte las diferentes campañas encuentro que hay discusiones en el grupo de Facebook de ASCOLBI, el grupo en Facebook del Colectivo #Yo_Bibliotecólog@ y una guía en Google Drive. Al revisar en detalle los términos y condiciones de Facebook, como buen profesional en ciencia de la información lo más consecuente que pude hacer fue cerrar mi cuenta. Esto me dejó a mi y a todos los que no usan Facebook por fuera de la discusión. Admito que me siento más cercano a los puntos del Colectivo #YoBibliotecólog@ sobre informarse y debatir, aunque parten de un supuesto erróneo y es admitir que defiendo la ley 11 del 79.  Se salva esta propuesta en cuanto a inclusión, pero me lleva a:
  5. Hay hashtags mal hechos. Al buscar un hashtag en twitter debes tener cuidado con el uso de caracteres especiales. Escogieron el hash #RespetoLey11/79. El slash ente el 11 y el 79 corta la palabra, haciendo que Twitter apenas identifique los primeros caracteres.
  6. Los textos están mal escritos y carecen de estructura. Para un profesional que se mueve entre libros, lectura y bibliotecas, un error ortográfico o de redacción es imperdonable. Entiendo que puede pasar, pero los textos que he revisado carecen de estructura, lo que evidencia problemas de fondo. Hay textos muy apasionados, pero carentes de propuestas claras, argumentos defendibles o posiciones convincentes.

Luego de ver esta campaña ¿consideras que se evidencia su experticia en manejar información? Hay textos que mencionan “la construcción de un Estado democrático”, “crear conciencia colectiva” , “un Estado que garantice los derechos y deberes” pero esto no me parece muy democrático para otros profesionales capaces de desempeñar estos cargos.

No se puede defender con leyes lo que no se sostiene por su propio peso

Uno de los aprendizajes que me ha quedado luego de trabajar en derecho de autor y acceso a la información es que no puedes defender dinámicas obsoletas con leyes que traten de mantener un status quo. Manuel Castells habla sobre la sociedad informacional (¡Gracias Wilsofo!), que le apunta a una sociedad que se enriquece con la interdisciplinariedad. Me parece un gran desatino el buscar la endogamia laboral en un mundo hiperconectado. Al contrario lo que más nos beneficiaría es cruzarnos con múltiples saberes y perspectivas de mundo.

Como manifesté en una clase que impartí hace un tiempo: No voy a apoyar a ninguna asociación o iniciativa que promueva las tarjetas profesionales para garantizar su estabilidad. Anteriormente también fui crítico con la labor del Consejo Nacional de Bibliotecología y esta acción no me permite más que reafirmarme en mi postura. No he escuchado ningún argumento de peso que permita re evaluar mi postura sobre el uso de tarjetas profesionales.

Por otro lado empieza a haber una enorme incoherencia entre los profesionales colegas míos quienes hace unos pocos meses desdeñaban la tarjeta profesional de archivista. Se creó una polémica porque los bibliotecólogos no pueden ejercer como archivistas, pero ahora esos mismos profesionales piden a gritos la tarjeta profesional de bibliotecólogos. Pelear por una u otra tarjeta profesional me parece que es tener una visión muy corta del mundo. Eso quiere decir que estamos peleando por puestos dentro de una biblioteca o dentro de un archivo, pero no somos capaces de ver que somos profesionales de la información y nuestro trabajo es allí donde exista la información: En cualquier lugar del mundo. Algo a lo que le temo muchísimo es a ser pusilánime y aquí lo estamos siendo en su máxima expresión.

Por otra parte, para que una ley sea justa debe haber una armonía entre ética, poder y derecho (Según Gregorio Peces-Barba) o en palabras de Antanas Mockus debe haber una armonía entre la ley, la moral y la cultura. Este equilibro entre tres fuerzas garantiza que las normas se cumplan y se entiendan como un bien público, como explicaba en este post. El análisis de este equilibrio fue la base de mi trabajo de grado de maestría. Allí pueden encontrarse ejemplos y más bibliografía que muestra cómo acercarse a este equilibrio. Veo que se busca defender con leyes algo que por otras dos fuerzas no puede sostenerse y se requiere la máxima armonía entre estas tres fuerzas.

Respondiendo a la pregunta, a manera de conclusión

Para responder a la pregunta inicial de “¿Para ser director de una biblioteca se debe ser bibliotecólogo?” responderé: Un grupo de bibliotecólogos está buscando defender estos cargos con la ley del bibliotecólogo, pero esa ley debe revisarse si no queremos condenar a nuestro país al atraso.

La baja del comunicado de la Secretaría muestra que por ahora esta ley nos va a servir pero ¿Por cuánto tiempo resiste una ley si no somos capaces de demostrar que somos los más idóneos para desempeñar estos cargos?

Respeto mucho a mis colegas que firmaron la petición. Sin embargo tomo las palabras de Adela Cortina: Los respeto como personas, pero no respeto sus argumentos.  Estoy abierto a debatir y estos son mis argumentos. ¿Cuáles son los tuyos?

Notas

[1] En su numeral 8.1. titulado “NIVEL Gerencial”, donde como requisitos de educación para el cargo “Gerente operativo” puede leerse “Título profesional con título de posgrado en Administración o áreas afines” y para el cargo “Director Operativo de Biblioteca” los requisitos en educación son “Profesional en Administración de Empresas, Administración Pública, áreas relacionadas con las Ciencias Humanas, Sociales, áreas artísticas, Literatura, Bibliotecología Ciencias de la Información, o profesiones afines” Ver Anexo Técnico 17 Equipo humano, página 16 y siguientes.

[2] ARTICULO 4°: Para acreditar la profesión de bibliotecólogo se requiere el registro del título expedido de acuerdo al artículo 2° en la respectiva Secretaría de Educación y además la matrícula profesional, expedida por el Consejo Nacional de Bibliotecología. Ley 11 de 1979, página 2.

[3] Intenté acceder al sitio de ASCOLBI durante el 26 y 27 de marzo de 2015 para encontrar información de primera mano, pero estaba caído.

Sitio web de ASCOLBI
Sitio web de ASCOLBI, entre el 26 y 27 de marzo de 2015.

[4] Leí el artículo la mañana que lo eliminaron. No lo alcancé a copiar, pero usé mis conocimientos en Ciencia de la Información para recuperar la información perdida. Es lo que hace un experto en información.