Explicación simple sobre acceso abierto

Acceso abierto

Sobre acceso abierto se ha hablado mucho durante los últimos años, sin embargo recorriendo algunos sitios institucionales, repositorios o editoriales universitarias que se han acercado a este concepto y lo han adoptado en su qué hacer, se puede encontrar algunas particularidades, en la presentación y aplicación de las licencias que usan sobre sus contenidos y la etiqueta “Open…”. Tratando de presentar contenidos para explicar el acceso abierto encontré en el portal de Creative Commons-Chile una publicación en donde explican las licencias desde el Copyright, como el más restrictivo hasta el Dominio Público, obviamente pasando por los matices que ofrecen las combinaciones de las licencias Creative Commons, y lo mejor presentando esta información de manera gráfica, utilizando los colores de un semáforo, en donde el rojo representa la “C”, amarillo “CC” y el extremo del verde “DP”:

Relación entre Copyright, Copyleft, Dominio Público y Creative Commons con la analogía del semáforo.

¿Qué tan abierto es el acceso a los contenidos académicos en Colombia? A partir de esta simple ilustración podrán sacar sus propias conclusiones.

Por otro lado, este vídeo animado creado por  PHD Comics, disponible en YouTube, ilustra de buena y sencilla manera qué es el acceso abierto (Open Access).

Con comentarios tan contundentes como:

“Las revistas no producen el material, no le dan trabajo a la gente que escribe los artículos ni menos emplean a quienes los revisan. Eso no tiene sentido respecto de lo que la ciencia se supone que es. Ciencia es descubrir cosas nuevas y distribuir ese conocimiento. Es irracional pensar que los científicos son financiados con dinero público para investigar y que luego de años sus investigaciones no estén disponibles para la gente. No tiene sentido”

“Hay dos componentes del Open Access, el primero es que los artículos estén disponibles gratis para ser leídos. La segunda parte que es igual de importante, es que estén disponibles para ser reutilizados, ya que el conocimiento se construye creando relaciones entre artículos”

 

El porvenir de las bibliotecas colombianas

Hace un tiempo departía con un colega y amigo sobre este instante como un momento en el que todo puede pasar en el medio de las bibliotecas colombianas. Cambios y llegadas de leyes que pueden o no afectar su labor, el papel de las tecnologías que permean las actividades cotidianas de las personas y cómo esto se ve, o no, en el qué hacer bibliotecario.

Los temas nunca sobran y sería muy interesante poder discutirlos todos con muchas más personas, generando más ideas y nuevas discusiones. Esta vez me interesa hablar sobre los que puede pasar son la poca amparada legislación para bibliotecas en los temas sobre derechos de autor, el préstamo de materiales y el acceso a internet.

En el primer caso, los derechos de autor, son un tema que ha rondado frecuentemente por este espacio pero que afuera son muy pocos los profesionales conocedores (entre los que me incluyo) y muy pocos los interesados en investigar y debatir este tema para lograr equilibrios entre la ley y la actividad bibliotecaria. Esto nos lleva a pensar sobre lo que pasa con los servicios de información que brindan las bibliotecas y lo que se comento anteriormente con el caso de la Biblioteca de la Universidad de los Andes y la ligereza con que se aborda el tema legal en otra biblioteca universitaria importante de la región.

Se ha visto que los servicios de información pueden ser limitados por medio de acciones o notificaciones legales que los acusen de ser actos de piratería, así podría recordarse también la publicación que realizó Orlando Melo en su pagina web sobre el préstamo de material bibliográfico y la escandalosa nota de todos los derechos reservados en una de las recientes obras del afamado Gabo. No son problemas de hoy pero si no hacemos algo ¿qué será del mañana de las bibliotecas?

Con respecto al impacto de la tecnología en el medio y los truenos y ecos de las leyes sobre internet. Para las bibliotecas los temas que pueden verse afectados y se creería deberían discutirse son todavía muchos. Qué será entonces del acceso libre a la información por parte de cada ciudadano, el deposito legal digital, la investigación y uno de mis favoritos, la formación de y para la comunidad, de ese aprendizaje que se adquiere fuera de la escuela y que muchas veces la biblioteca es un buen lugar para lograr buenos resultados; si se cuenta con el espacio, la información, la tecnología y los expertos que van y vienen con sus muchos y variados temas, como un usuario más.

Bueno, para no extenderme tanto sabrán que hay mucha tela por cortar y también sería bueno pensar ¿qué puede ser cortado de esta voz del pasado si en algún momento todo lo que conocemos y usamos hoy se ve limitado y restringido en un mañana?

 

Dominio púbico y acceso al conocimiento

La sociedad reutiliza, reinterpreta y reproduce continuamente material en el dominio público y desarrolla, de esta manera, nuevas ideas y produce obras.

En la “Carta del dominio público de Europeana” Se menciona la importancia del acervo cultural como base de la creación de nueva información y conocimientos en la sociedad. Actualmente las bibliotecas son una buena fuente de acceso a información de dominio público de una determinada región o país, pero si vemos la fuerza de la tecnología y las redes de comunicación que nos han conectado a nivel global veremos que ese acervo es muy amplio, ya no sólo podremos acceder a las rondas de Pombo o a los clásicos. Nuestra formación y apropiación cultural se ha expuesto a una mezcolanza mundial, nuestros referentes culturales son más amplios y muchas veces restringidos.  ¿Qué pasa cuando quieres mostrar o representar una realidad (o ficción) con elementos comunes a todos y las leyes te lo impiden? (Ver: Air pirates)

Es interesante la iniciativa de digitalizar las obras de dominio público para uso público. He sabido que en países como el nuestro ese tipo de iniciativas existan en pequeña escala y con poca divulgación; los costos de realización como el interés y los criterios de selección de los contenidos es algo que pasa a la ligera o que sencillamente no se entiende y pasa a ser un tema de una prioridad.

Por otro lado también nos encontramos con un factor que genera un gran contrapeso a lo referente al dominio público y que tiene que ver con el aspecto legal. Como se muestra en los distintos documentales sobre el tema como: ¡Copiad, malditos! o Rip: A remix manifesto los años para que una obra pueda pasar a dominio público se ha ido ampliando en los últimos tiempos; ¿de qué sirve estar rodeados de información y diversos referentes culturales si son inalcanzables para el desarrollo de nuevas formas culturales? los interese de grandes industrias y el poco conocimiento a la hora de implantar leyes sobre derechos de autor que desconocen la importancia de lo que implica el flujo de información y nuevos conocimientos seguramente nos condenarán a un atolladero cultural.

Aunque nos queda bastantes elementos que se encuentran en dominio público para generar nuevos contenidos o actualizarlos y mezclarlos siempre tendremos presente el fantasma de W. Disney. ¿Cómo evitar que se vuelva a encerrar elementos del dominio público tras las puertas de la industria? Tal vez  la respuesta se encuentre en la labor de Lawrence Lessig o Richar Stallman y ojalá un montón de profesionales de la información que se desprendan de las limitaciones del pasado y vean las necesidades de información en el presente-futuro.

Sobre el libre acceso en las Bibliotecas: internet y otros demonios II

Continuando con el tema sobre libre acceso a la información en bibliotecas y los nuevos mecanismos de participación generados, y propiciados, por las personas a través del uso de Internet, retomaré algunas ideas de la publicación anterior pero esta vez intentaré guiarlas un poco más hacia el tema de derechos de autor en el entorno digital.

Últimamente se ha visto una fuerte confrontación entre los ciudadanos que buscan espacios para compartir, comentar, crear y no menos importante mezclar contenidos en la web; y aquellas personas que son dueñas de esos contenido o tienen algún poder legal sobre los mismos y no comparten esas mismas ideas. ¿No les molesta las notificaciones sobre contenidos inaccesibles en tu país? Pero… ¿Podrías ubicar a tu país en este mapa?

Puede ser un poco complicado. Al parecer son otros vientos los que nos impulsan mientras navegamos por la web. Los cambios en la forma y el diseño de las arquitecturas que hemos empezado a construir no están elaborados de acuerdo a los que la industria en general han venido trabajando por lo menos el último siglo. Para aclararnos un poco las dudas y poder ver un poco el panorama de este asunto  una de las lecturas recomendadas para la clase de Sociedad Civil y Bibliotecas Publicas (#socibipu) fue La problemática de los derechos de autor en internet que si bien nos da algunas luces sobre este asunto, también, deja muchas dudas sobre cómo se debe tratar el tema.

Es, sin duda, muy interesante la pregunta que se plantea en el escrito: ¿Es aplicable la regulación del derecho de autor en materia de Internet,o, por el contrario, es necesario crear un nuevo marco jurídico que lo regule? Por supuesto, los derechos de autor se deben respetar, pero es de cuidado el querer aplicar la regulación vigente sobre derecho de autor al entorno actual (y futuro) de Internet. Por eso también es pertinente preguntarse ¿hasta qué punto es bueno mantener normativas estrictas de control que, con el progresivo avance de las tecnologías, rápidamente quedarán obsoletas? o mejor ¿no han quedado obsoletas ya  y es necesario optar por un cambio que genere mutuos beneficios? ¿A caso los intereses son otros? Lo que me recuerda un correo que recibí hace poco con un título muy llamativo: Derechos antes que permisos.

Un buen recurso para adentrarse en el tema es el documental ¡Copiad, malditos! que también fue un recurso proporcionado en clase. La idea es simple y alarmante ¿con qué autoridad te pueden privar de tus derechos y qué puedes hacer para hacerlos valer? Es el caso de las notificaciones de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y el cobro por el uso “inadecuado” de material protegido con Copyright y derecho de autor. No es malo recordar la pregunta ¿es bueno replicar o mantener las estructuras del pasado a los entornos creados en el presente y que se encuentran en un continuo cambio? No lo creo.  ¿A costa de qué o quién perderemos nuestra libertad de manifestarnos y expresarnos?

¡Copiad, malditos! es un documental que surgió por una problemática existente en España, pero que no es ajena al resto del mundo. Si echamos un vistazo por la web esquivando toda clase de fronteras veremos que éste ha sido una de las más recientes manifestaciones de una serie de documentales sobre el mismo tema. Tenemos el caso de Rip: A Remix manifesto en donde se entra un poco más al detalle y se exploran otras situaciones en donde la censura, las demandas y las difamaciones no se hacen esperar. Al ver este documental la sorpresa fue permanente, la cacería a herejes creativos por parte de las grandes corporaciones, es absurdo ¿no?

 También por recomendación de @carobotero tenemos God copy, Bad copy que pinta bien, pero que aún no lo he visto en su totalidad como para escribir un poco más sobre ello.Y aunque el panorama se vea un poco incierto no todo se puede dar por perdido, en los documentales se presenta constante mente las licencias Creative Commons que le da cierto contrapeso al ya conocido Copyright, licencias flexibles que le dan un poco más de control a los autores sobre su obra dando una serie de opciones en donde puede definir los términos y condiciones de uso. Simple y efectivo.

Por otro lado lo que me sorprende es la resistencia que se ha tomado ante las imposiciones de las leyes sobre derecho de autor y que en nuestro país pasan sin un análisis profundo, dejando en evidencia un desconocimiento general sobre dichas leyes en los entornos digitales. Hace falta un poco de interés y apropiación sobre el tema por parte de las Bibliotecas y entre los ciudadanos en general que haga hincapié en el respeto y conservación de los derechos para expresar y difundir ideas sea en entornos físicos como en entornos virtuales y lo que ello conlleva.

Muy seguramente el camino a seguir para lograr la formación de los ciudadanos en el reconocimiento de sus derechos y deberes en estos entornos no se encuentre en la censura y restricción de la información y los demás contenidos disponibles en Internet sino en la experimentación, la instrucción, guía y debate de estos temas en donde las bibliotecas sean un apoyo ofreciendo espacios donde se propicien encuentros y discusiones de interés general. La biblioteca como un laboratorio social para compartir, crear, mezclar y proponer ideas.