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Ciencia de la información Viandadas

La irrupción de Baiget

El pasado martes 30 de octubre tuve la fortuna de ser invitado a la clase de Ciencia de la información que hace parte de las primes asignaturas del programa homónimo que se imparte en la Pontificia Universidad Javeriana. Para esta clase tenían como invitado a Tomàs Baiget para que les hablara a los chicos de primer semestre (nocturno) sobre su profesión y otros temas a fines y de interés.

La sesión fue interesante, no había nada preparado y la base de toda la charla fue una presentación que traía para otros asuntos titulada El futuro del profesional de la información. De ahí parte esta publicación, en el poco tiempo que duró hablando con nosotros tomé nota de algunos aspectos que atraparon mi atención y que hoy traigo a esta entrada.

Partió desde su trabajo en El Profesional de la Información – EPI y la importancia de la divulgación y el modo en que se difunde la información. Se subraya la importancia del ingles como el lenguaje de divulgación de la ciencia. Y ante todo los demás cambios que esta época han traído a la profesión, «la sociedad no nos marca pautas porque desconoce nuestras nuevas posibilidades». Tenemos que reinventarnos fue el mensaje que dejó de entrada. Parte de esa reinvención de nuestra profesión está en el análisis de tendencias, en ver las necesidades que se están creando en esta era y en las capacidades que tenemos para suplirlas. El problema, en muchos casos, es un problema de actitud y no tanto de capacidad, como profesionales.

Entrando en temas editoriales recalcó la importancia que se debe tener a la hora de presentar la información, es un poco obvio pero es de cuidado, al final esa es nuestra labor. Saber seleccionar y vender la información, qué es lo útil, lo funcional y de fácil comprensión para los otros. ¿Cómo logramos esto? en su momento dio un montón de ejemplos y buenas recomendaciones, al final lo relacioné un poco con la propuesta de los Knowmads como propulsores de la sociedad de la innovación (ver: aprendizaje invisible) ¡Claro! relacionándolo un poco con el rol del profesional de la información y los cambios y los cambios que atraviesa. Los sistemas a los que debe adaptarse, volver a esa vida de nómada en donde la comunicación con los demás grupos en constante movimiento es fundamental, rompiendo con las dicotomías en la realización de labores (todos somos aptos para…) Crear, compartir, intercambiar, vender y por supuesto recibir en las relaciones con los otros.

Cuando nos comunicamos, nos conocemos, sabemos con quién podemos construir qué, nos organizamos. Construimos comunidades, aprendemos. El tiempo voló, se trataron otros temas sobre el ingreso a ISI, y las políticas sobre el embargo, el lío de los derechos de autor y la crisis europea, Open acces, Open data y Linked open data (se mencionaron sin entrar en detalle). Lecciones cortas pero de a pocos algo se irá construyendo. Espero haya sido una buena intervención para los chicos de primer semestre, por lo menos para mí lo fue.

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Ciencia de la información

Liberando o librándonos de los libros // Blas Garzón, Traficantes de sueños, biblioteca y cultura libre

Traficantes de sueños es un proyecto basado en contenidos libres, algo muy valioso en esta época donde muchos editores que no entienden el negocio ven como sus castillos se derrumban ante la red sin siquiera tratar de entenderla y adaptarse. En el sitio web de Traficantes podemos ver que son «un punto de encuentro y debate de las diferentes realidades de los movimientos sociales, (…) construimos una librería asociativa, una editorial y un punto que coopera con redes de distribución alternativa.» Es decir: No son una simple editorial, o librería; son los creadores de un nuevo espacio.

Gracias a Traficantes leí «Por una cultura libre. Como los grandes grupos de comunicación utilizan la tecnología y la ley para clausurar la cultura y controlar la creatividad»; un libro de Lawrence Lessig que puedes comprar o descargar en el sitio de Traficantes. ¿Qué tiene de especial Traficantes que no tenga otra librería? Pues que usan licencias Creative Commons, lo que permite que sus contenidos puedan copiarse sin necesidad de engorrosos permisos a editores que a veces nunca responden, manteniendo la información de los documentos que manejan aislada de quienes lo necesitan como ocurre en mi trabajo, en una biblioteca digital.

¿Cómo puede sostenerse este proyecto si sus contenidos pueden ser copiados libremente? Yo por ejemplo leí uno de los libros que ellos tienen. No voy a retribuirles el favor con dinero, pero este texto muy seguramente les servirá de publicidad para que alguien mas compre sus libros, o trabaje con ellos en un proyecto que pueda beneficiarlos a todos, quien sabe. El caso es que si para adquirir un documento para mi biblioteca digital tengo que escoger entre comprar los libros en una editorial cerrada o una que se basa en contenidos libres seguramente me inclinaré por Traficantes o la que use contenidos libres: En la biblioteca que trabajo nos propusieron comprar una copia física por cada documento descargado de la biblioteca digital, un disparate desde cualquier punto de vista. ¿Qué haría mi biblioteca (digital) con 250 copias físicas de un mismo libro? ¿No es excesivo pagar por cada libro si en realidad lo que me interesa es apenas un capítulo del documento completo? Con estos contenidos libres me quito este problema, además que va muy acorde con la idea del futuro del desarrollo de colecciones que mencioné en un post anterior.

En un grupo sobre bibliotecas 2.0 en LinkedIn la discusión sobre desarrollo de colecciones se llevó al uso de dispositivos electrónicos como tablets o e-readers desde la biblioteca. Blas menciona desde su experiencia cómo funcionan las dinámicas de estos dispositivos y sus puntos a favor o en contra, como los dispositivos cerrados estilo Kindle, y los formatos que usa: Un lector electrónico no es únicamente un pdf, sino que puede tener diversos formatos y los proveedores de dispositivos pueden hacer que un formato se lea únicamente en un dispositivo, es decir: O lees el documento en el aparato que te vendo o no lo lees. ¿Preocupante verdad?

¿Estan las editoriales tomando las medidas necesarias para estos nuevos retos? ¿Qué posición toman las bibliotecas y los usuarios que son quienes se benefician de los contenidos? En estos momentos donde la remezcla de datos puede verse en todos lados (un ejemplo es The #biblioteca Daily, un «periodico» sobre bibliotecas, donde escriben en él aquellos que en twitter usen la etiqueta «biblioteca» para sus enlaces. ¿Qué papel cumple una editorial en un estilo de publicación como ésta? Técnicamente ya se pueden generar nuevos documentos basados en fragmentos de otros documentos pero ¿por qué los derechos de autor deben ser un problema para esto? ¿Las editoriales son nuestras amigas o enemigas?

Personalmente creo que Blas y Traficantes de Sueños nos estan enseñando mucho y debe ser ejemplo a seguir.