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El modelo de justicia del interlocutor válido de Adela Cortina

En su libro «Ética de la razón cordial: Educar en la ciudadanía en el siglo XXI», Adela Cortina propone un modelo de justicia del «interlocutor válido» que consiste en cuatro puntos (página 236):

  1. Empoderar a las personas para que puedan ser interlocutoras válidas, como un primer mínimo decente.
  2. La sociedad se compromete a diseñar las instituciones de modo que las gentes puedan participar realmente en los diálogos.
  3. Son los afectados quienes irán decidiendo a través de los diálogos situados las exigencias que vayan más allá del mínimo irrenunciable.
  4. El motor de esta voluntad de justicia es el reconocimiento cordial de los que son iguales en dignidad, y diversos en capacidades, diversos en identidad.
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Entender común, sentir común

Y continuando con nuestro diseño de las entrañas del corazón, importa recordar que el éxito de la comunicación depende en buena medida de que el hablante pretenda que su acción comunicativa es inteligible y de que el oyente acepta tal pretensión. Una pretensión que obvian sin piedad cuantos utilizan lenguajes abstrusos, intencionadamente incomprensibles, calculados para que el oyente no entienda y entonces, o bien aprovecharse de su ignorancia en beneficio propio, o bien adquirir fama de utilizar un lenguaje genial por oscuro. Sin embargo, coordinar nuestras acciones mediante el lenguaje exige que sea inteligible, y oscurecerlo adrede es un atentado contra el prójimo y contra la más elemental razón. Adela Cortina en Ética de la razón cordial: Educar en la ciudadanía en el siglo XXI. Página 204.

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La consecuencia del encarnizamiento informativo

Las emociones nos llevan a centrar la atención en algunos aspectos de la realidad y descuidar otros, ganancia bien fecunda para nuestra vida activa, porque podemos poner un límite a la cantidad de información con que hemos de contar en nuestras deliberaciones y permitirnos no despilfarrar tiempo y oportunidades analizando una infinidad de informaciones que, gracias a los medios con que hoy contamos, cada vez es mayor. «A la parálisis por el análisis» – sería la consecuencia del encarnizamiento informativo. Mientras anduviéramos analizando sin término no pasaríamos a la acción; nos ocurriría como al robot de Dennett, ciego emocional que, sentado junto a una bomba, considera informaciones sin cuento, totalmente irrelevantes para el caso, en vez de huir que es lo prudente. Adela Cortina en Ética de la razón cordial: Educar en la ciudadanía en el siglo XXI, página 192.