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Conversando sobre bibliotecas públicas y bibliotecas comunitarias

En Bibliotic 2013 estuveconversando con Luis Emiro Álvarez, encargado de la biblioteca de Unitrópico en Yopal, Casanare. Conversamos sobre bibliotecas públicas en Yopal, Sabanalarga y Paz de Ariporo, conocidas como «las ruinas de las bibliotecas». Irónico, porque estas bibliotecas ni siquiera fueron inauguradas.

También conversamos sobre la ley 1379, conocida como ley de bibliotecas. Las bibliotecas, la tecnología y la inequidad en acceso a la tecnología y la información.

Mencionó a Maxim Gorki y su libro Páginas de un descontento.

Si los bibliotecarios no tenemos claro qué es lo que tenemos que hacer, si [nos] podemos acabar. (…) Si los bibliotecarios no leemos literatura, si podemos desaparecer.

Recomendó los libros

  • ¿Dónde esta la franja amarilla? de William Ospina (Colombia)
  • Cartas a quien pretende enseñar de Paulo Freire
  • 1984 y Rebelión en la granja, de George Orwell

Un gusto haber conversado con Luis Emiro. A lo largo de nuestra conversación también debatimos sobre el trabajo del bibliotecario fuera de las ciudades principales de Colombia y el trabajo de las asociaciones de bibliotecólogos.

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Web Dogma // Radicalismo en el diseño web

Fatdux y su Web Dogma

Gracias a Matiasjajaja llegué a Fatdux.com donde encontré este dogma para los responsables de crear sitios en la red inspirado en el dogma 95 de Lars Von Trier (aquí en español y aquí el sitio oficial).

Aqí estan las 10 reglas que mejorarán la experiencia del usuario de cualquier sitio web o aplicación en línea:

  1. Cualquier cosa que exista únicamente para satisfacer las politicas internas del sitio debe ser eliminado
  2. Cualquier cosa que exista únicamente para satisfcer el ego de el diseñador debe ser eliminado.
  3. Cualquier cosa que sea irrelevante en el contexto de la página debe ser eliminado.
  4. Cualquier característica o técnica que reduzca la habilidad del visitante para  navegar libremente debe ser modificada o eliminada.
  5. Cualquier objeto interactivo que force al visitante a adivinar su significado debe ser modificada o eliminada.
  6. Ningún software, aparte del navegador web, debe necesitarse para que el sitio funcione correctamente.
  7. El conteido debe ser primero leible, segundo imprimible y tercero descargable.
  8. La usabilidad nunca debe sacrificarse por el bien de una guía de estilo.
  9. Ningún visitante debe ser forzado a registrarse o a ingresar datos personales  a menos que el propietario del sitio sea incapaz de proveer un servicio o completar una transacción sin ellos.
  10. Rompa cualquiera de estas reglas tan pronto como incurras en una barbaridad*

*Este punto fue tomado de las famosas «Reglas para escritores» de George Orwell (aquí en español y aquí en inglés).


La verdad me encantan las reglas y no me parece mala idea adoptar el dogma. Aquí está la versión original tomada de Fatdux por si hay correcciones. No dudes en dejar un comentario para mejorar la traducción.

Here are 10 rules that will enhance the user experience of any website or online application:

  1. Anything that exists only to satisfy the internal politics of the site owner must be eliminated.
  2. Anything that exists only to satisfy the ego of the designer must be eliminated.
  3. Anything that is irrelevant within the context of the page must be eliminated.
  4. Any feature or technique that reduces the visitor’s ability to navigate freely must be reworked or eliminated.
  5. Any interactive object that forces the visitor to guess its meaning must be reworked or eliminated.
  6. 6. No software, apart from the browser itself, must be required to get the site to work correctly.
  7. Content must be readable first, printable second, downloadable third.
  8. Usability must never be sacrificed for the sake of a style guide.
  9. No visitor must be forced to register or surrender personal data unless the site owner is unable to provide a service or complete a transaction without it.
  10. Break any of these rules sooner than do anything outright barbarous.*

* Shamelessly stolen from George Orwell’s famous Rules for Writers

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Dislocando ideas, reconstruyendo conceptos

«Lo que no te mata te hace más fuerte»

"Quítate de la vía perico"

«Quítate de la vía perico». El libro que me gané por este escrito que refleja mi manera de ver la lectura.

¿Alguna vez has tenido la sensación de haber descubierto algo que estuvo frente a ti todo el tiempo? A veces sentimos cambios en la manera de percibir el mundo, son cambios pequeños, mutaciones leves en nuestras ideas que cambian nuestro punto de vista.

¿Alguna vez leíste un libro que te hiciera temblar, sentir repudio, asco, incertidumbre y hasta modificar tu forma de actuar? He tenido esos documentos en mis manos y algo que me quedó claro es que los libros que perturban tus estructuras mentales siempre tienen algo en común: Presentan espacios, ideas o conceptos que nos son familiares y además ofrecen respuestas a nuestros problemas.

¿Pero cómo un universo tan bizarro como el de Kafka puede solucionar problemas? ¿Acaso en las noches temes que puedas convertirte en un escarabajo gigante como ocurrió con Gregorio Samsa en “La Metamorfosis”?

Estanislao Zuleta en su “Conferencia sobre la lectura” [Zuleta 1978, p.24] plantea que cada escritor genera su propio código y para entenderlo debemos habitar esos espacios bajo las reglas de cada escrito. De lo contrario las invenciones, fantasías y vicisitudes similares de los escritos de ciencia ficción no tendrían cabida en el mundo. Recuerdo haber disfrutado lecturas en el colegio como «El Túnel» de Ernesto Sábato porque sentía afinidad con su protagonista pero al ver que dicho sujeto cometía asesinato lo apartó de mi contexto por el simple hecho de que para mí no era plausible que yo cometiera acto semejante. A pesar de eso sentía afinidad por los sentimientos y eso evitó que de dejara de lado la lectura.

Leí “100 años de soledad” de Gabriel García Márquez que no me dejó más que un molesto sinsabor. ¿Por qué creo que ocurrió esto? Porque en la historia no hay nada que solucionara mis dudas existenciales de aquella época. La sentí como una bella historia de una familia que nada tenía que ver conmigo.

El primer libro que me sacudió y llegó a modificar mis estructuras mentales fue “Érase una vez el amor… pero tuve que matarlo” de Efraím Medina Reyes. Fue tan fuerte porque pensaba que todas las personas siempre actúan de buena fé, además de creer que la selección natural era cosa de animales. Este libro se sitúa en un contexto fácilmente reconocible, donde un grupo de amigos salen de juerga cada vez que pueden, son marginados porque escuchan punk en tierra de vallenato y usan las palabras “mierda”, “puta” y otro tanto de improperios tan frecuentemente como mis amigos y yo en un día cualquiera. El libro tenía una altísima similitud con mi entorno y a pesar de disentir y hasta repudiar varias de las ideas allí planteadas, tuvo los argumentos necesarios para que yo cediera y modificara mi posición, además de solucionar mis dudas existenciales.

Otro libro que generó el sentimiento de encontrar lugares comunes en mi fue “1984” de George Orwell, donde un gobierno totalitario manipula la información a su antojo para controlar y hasta obnubilar los pensamientos de toda una nación. Lo curioso de éste documento es que no solucionó ninguno de mis problemas, sino que por el contrario los agravó; pero ese es precisamente su encanto. Orwell se valió de lugares comunes, altamente vigilados, lo que me hizo alzar la mirada en más de una ocasión en búsqueda de cámaras de seguridad para lograr ampliar la visión del mundo con un simple cuestionamiento: ¿Qué tal si Orwell no está tan lejos de la realidad y yo estoy siendo manipulado? Es allí donde las palabras de Zaratustra retumban en mis oídos, palabras como “A vosotros los audaces, buscadores, y a quien quisiera que alguna vez se haya lanzado con astutas velas a mares terribles” [Nietzsche, P.60] y encuentro el sentido a Estanislao Zuleta quien aboga por una actitud diáfana hacía la lectura.

Empieza aquí un acercamiento mucho mayor a la lectura debido a que esas nuevas preguntas que van surgiendo amplían tus sensaciones y al disponer de un campo sensorial mucho mayor puedes encontrar espacios comunes en mas lugares, además de disponer de un criterio más amplio para discernir entre diferentes gamas de un mismo concepto.

La cromatización de la que habla Miguel de Zubiría en su “Teoría de las seis lecturas” [Zubiría, P.183] toma un papel importante ya que la profundidad que pueden tomar los conceptos que usamos se alimenta por diferentes vertientes y notamos cada vez más pequeñas diferencias que antes pudieran pasar desapercibidas. Nuestra vida deja de guiarse por la lógica Aristotélica para darle cabida a la lógica difusa. Ya no vemos las cosas blancas o negras, buenas o malas [como ocurre con la lógica Aristotélica] sino que encontramos “sabores” intermedios que son validos.

Encontramos nuevamente puntos comunes, esta vez en las historias, y vemos como Medina Reyes, Charles Bukowski, John Fante y Henry Miller pueden hablar de lo mismo pero cada uno adaptando su escrito a particularidades muy propias de su estilo. Todos ellos hablan de sobrevivir a mujeres y relaciones difíciles, pasando longevos periodos de hambruna pero usan cromatizaciones para hacer atractiva su historia frente a otras.

Tan rica y diversa es la lectura que encuentras soluciones a tus dudas y puntos comunes en formatos diferentes como el cine, la música, el teatro y otras expresiones artísticas. Reconoces historias vividas mediante lecturas y revives sentimientos que van de hojas de papel a la gran pantalla. Ves películas y puedes remitirte a libro original y encontrar cromatizadores que un director pudo pasar por alto, pero que un escritor sabe que puede tocar fibras internas en sus lectores. Me ocurrió con “El club de la pelea” dirigida por David Fincher y escrita por Chuck Palahniuk, una cinta que puede ser muy irreal y poco susceptible a ocurrir, pero contextualizada y con los argumentos que presenta el autor puede no parecerte tan descabellada. Lees otras obras como “Asfixia” (Palahniuk) y llegas a sensaciones que reconoces de la misma lectura del autor en un formato diferente. De cada quién depende qué formato de lectura prefiere, lo cierto es que las historias que nos atraen son las que tienen ambientes comunes y no necesariamente son lugares, pueden ser conceptos sentimientos o situaciones que atrapan a los lectores y los involucran en mundos diferentes, generados por un escritor.

Nunca voy a olvidar el terror sentido en el preludio de la muerte de uno de los protagonistas de “A sangre fría” de Truman Capote, sensación que paradójicamente reviviré el día de mi muerte.