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Ciencia de la información

La Biblioteca como Biblioteca

Durante el 2014 pasaron varias cosas interesantes, muchas muy efímeras y otras mucho más constantes y sonantes. En este periodo de inicio de año, época en la que se puede rumiar algunas de las tendencias que marcaron un poco el año pasado que se cruzaron con la bibliotecología en el país. Por supuesto este texto se limitará a un tema: makers y hackers en la biblioteca.

El tema llamó mi atención, particularmente, luego de encontrar variedad de textos vídeos y contenidos en algunos pequeños círculos de bibliotecólogos en el país, aunque el tema se extendió, por supuesto, a muchos otros sectores y grupos, en donde el uso de estos términos era constante y sonante.

Desde el inicio de año uno de los espacios más llamativos en donde se podría tener la esperanza de experimentar una posible adaptación de una actitud hacker o maker en Bogotá fue el Laboratorio de la Biblioteca Nacional de ColombiaLABN. En él se realizaron varias charlas sobre distintos temas y de vez en vez un taller práctico. Fuera de estas actividades, el laboratorio estaba abierto al público, en donde prestaban el espacio y equipos. Pronto la preocupación, por debajo de cuerda, parecía ser que cuando no habían eventos el espacio era visto como un café internet, una idea con la que nunca he estado de acuerdo cuando se señala a las bibliotecas. Siempre me ha parecido que en un café internet se tiene más libertad de acceso a la hora de navegar en la web.

También recordé una iniciativa que me pareció interesante aunque desafortunadamente no hice parte de ella, un blog colaborativo, que lastimosamente no está habilitado en el momento, Obturisti.co, que fue una iniciativa de Mauricio Fino en donde se comentó alguna vez desde este blog, con la participación de Brigitte Baptiste. Dándole vueltas a este asunto pensé que iniciativas de este tipo son una buena alternativa a espacios colaborativos del tipo Biblogtecarios o Infotecarios pero a un nivel más local, un buen medio de registrar la producción de contenidos digitales desde un punto geográfico «más íntimo».

A esto se le suma una presentación de Alejandro Piscitelli sobre bibliotecas y cultura maker referencia da al final de este post*. Con esto, se puede ver a mediados del 2014 una tendencia fuerte, no sólo en el campo de la bibliotecología, de explorar y comentar los espacios de trabajo colectivo presentándolos bajo una etiqueta de maker o hacker. Aunque también exista cierta preocupación sobre la manera en que los profesionales de la información y bibliotecólogos puedan hacer a partir de estas tendencias. Por ejemplo lo que se menciona en el post titulado «Estimado bibliotecario, ¿a qué juegan las bibliotecas?» (ver el enlace anterior), en donde se genera una nube de preguntas al rededor del tema, el conocimiento de los profesionales sobre el asunto y, por supuesto, ¿qué hacer para dejar de hacer lo que siempre hemos hecho y dar un paso adelante?

Una luz de bengala apareció en este camino luego de recordar haber visto el vídeo sobre la presentación, justamente en la Biblioteca Nacional de Colombia, sobre «Las Pata-Bibliotecas/Biblioteca» realizado el pasado mes de noviembre. En esta presentación se muestra una imagen de una biblioteca universitaria de 1610 que «de alguna manera podría representar la forma como los usuarios ven a los bibliotecólogos…» transcribiendo las palabras del ponente, pero ¡un momento! ¿es así como de alguna manera nos ven los usuarios o como de alguna manera nos vemos a nosotros mismos? En cualquier caso es un punto interesante de discusión y, que por supuesto, me llevó a una imagen de un par de siglos más adelante en donde se ve una biblioteca pero tal vez con otros ojos.

Nouvelle salle de la Bibliothèque imperiale, gravure tirée de L'Illustration du 30 mai 1868 (Bibliothèque des arts décoratifs, Paris).
Nouvelle salle de la Bibliothèque imperiale, gravure tirée de L’Illustration du 30 mai 1868 (Bibliothèque des arts décoratifs, Paris).

Del cajón de los recuerdos encontré esta imagen de un folleto que llegó de nuestro corresponsal en el congreso mundial de IFLA 2014 en Lyon, en donde se ve a las personas hablando, otras, al parecer, discutiendo y algo más de movimiento lejos de las estanterías estáticas. Una imagen muy diferente a las del siglo XV, pero también alejada de lo que parecemos representar actualmente, más allá de las etiquetas.

Entonces hasta este punto podríamos pensar en un nuevo nombre con el cual podemos llamar la transformación de las bibliotecas o podemos tomar la actitud de transformar las bibliotecas. Por supuesto se debe valorar todas estas iniciativas y tomarlas como un punto de partida, si bien ya se ha discutido (y por cierto, lo seguimos haciendo en esta entrada) por qué no pasar a la práctica, hacer un esfuerzo por dar el paso.

Tal vez uno de los mejores ejemplos venga de los lugares más inesperados y algo alejados del espacio físico que representa una biblioteca, una iniciativa que duro poco aunque se desarrolló de una manera muy intensa desde el corazón de los estudiantes de pregrado que se generó y avanzó en la  iniciativa de crear un espacio de discusión en el laboratorio de Ciencia de la información y Bibliotecología de la Pontificia universidad Javeriana, denominado Tardes en el LabCi. Algunas de las sesiones fueron documentadas en este sitio.

De esta experiencia solo quedan algunas preguntas ¿Qué más y en qué otros lugares falta documentar las experiencias de este tipo? ¿qué tan constantes son? Bueno, las respuestas seguramente aparecerán mientras transcurre el año, sin embargo ¡se los advertimos!  si estas iniciativas continúan, estamos prestos a colaborar en su desarrollo, por ahora es nuestra alternativa para dar ese «paso hacia adelante» sin la necesidad de renombrar la biblioteca, el espacio de construcción y recopilación de conocimientos y experiencias  más antiguo que tenemos y trabajarlo como es: como La Biblioteca.

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* Actualmente el enlace que se presenta no conduce a ningún lugar, pero básicamente es una versión anterior a está otra presentación  extraída de su página en Prezi en donde se refiere a la cultura maker dirigido a otro público.

 

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Tardes en el LabCI 4: Taller de Fanzines

El pasado 29 de mayo hice mi primer taller de fanzines en el Laboratorio de Ciencia de la información.  El taller lo propuse a partir del interés por los temas de la cutura Hacker, Maker, así como los espacios propios de estas comunidades: hackerspace, hacklab, makerspace, fablab, bibliotecas, etc. Un antecedente fue la charla de Piscitelli en el día del bibliotecólogo, el pasado 24 de abril, que llevó, tal vez, a la realización del evento #BiblioCafé: bibliotecas, cultura hacker y makerspaces en el HackBo el 24 de mayo.

El taller lo propuse* como actividad de las tardes en el LabCi (Laboratorio de Ciencia de la Información-PUJ). La idea era simple: si tenemos un laboratorio disponible, además de charlar sobre temas de interés común se podría aprovechar el espacio para experimentar y generar contenidos. Hacer.

Para el taller solicité dos vías, la primera, instalar tres tipos de software:

Los que uso para la edición y maquetado del fanzine 098. Los tres son libres.

La segunda opción: una dotación de papel y lápiz para los asistentes. En caso de que la instalación de los programas no sea autorizada… en el labratorio. Para mi sorpresa se logró instalar estos programas en 9 de los computadores disponibes del laboratorio. Así empezó el taller con siete asistentes.

Durante la tarde consistió en buscar y editar imágenes para crear una posible portada para un fanzine. Aunque el tiempo no fue suficiente espero que las personas que asistieron conserven la curiosidad por manejar estos programas y el interés por la auto publicación.

* Cualquier persona puede proponer una charla en el laboratorio diligenciando este formulario.

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Respuesta a la pregunta ¿A qué juegan las bibliotecas?

Este post es una respuesta a la publicación de Jaider Ochoa titulada «Estimado bibliotecario, ¿a qué juegan las bibliotecas?«.

¿Cuál es el problema de fondo?

Creo que hay algo de fondo que podría analizarse en el post de Jaider: Tener un trabajo de más de 45 horas (ojalá al menos bien pago) te cierra el mundo. Al final del día sólo quieres volver a casa a descansar o pensar en otra cosa que no tenga que ver con bibliotecas. Estos espacios, los makerspaces o hackerspaces los recorren quienes no buscan bibliotecas, sino la información dentro de ellas. Sacralizar las bibliotecas como templos de conocimiento, pero olvidar que lo importante es la información dentro de ellas, nos está volviendo miopes y ya no vemos los espacios de creación o los diferentes «spaces» que llaman. Es más, lo importante no es la información de las bibliotecas, lo importante es el conocimiento que construyan sus usuarios.

Proponiendo posibles soluciones

Creo que la solución puede ir en dos líneas:

  1. Que los bibliotecólogos busquen trabajos fuera de las bibliotecas (lo he hecho por varios años y hay vida más allá, lo juro).
  2. Que las bibliotecas incorporen áreas de innovación, desarrollo e investigación. Así, de esas 45 horas semanales, unas cuantas de esas horas derivarán en desarrollos en esas líneas.

Aquí, Cory Doctorow menciona algo que es más que evidente: Si los bibliotecarios piensan que son los intermediarios para acceder a la información, están viviendo en el paradigma pasado. La cuestión es: ¿Cuál es el valor agregado de ofrecer servicios bibliotecarios?

Esto no para mencionar que la bibliotecología está en crisis. De hecho el cambio de paradigma sacudió a los profesores, periodistas, editores, músicos y un enorme etcétera.

La ética hacker para ejercer un oficio

La solución, desde mi punto de vista, está en la ética hacker. Así, no importa que tengas un trabajo a tiempo completo dentro de una cárcel biblioteca y no puedas salir a ver lo que ocurre afuera, sino que el cambio lo haces desde adentro. Igual aunque crees un «Lab» en tu biblioteca, terminará siendo un café Internet, donde seguramente no podrás tomar café porque dañas los computadores e Internet lo tendrás con bloqueos, por la seguridad de todos.

Además ¿Quién va a querer trabajar en espacios con restricciones de información en espacios que se supone son de acceso? Ojalá el ejemplo en mención fuera la excepción, pero los bloqueos son más frecuentes de lo que esperas. Recuerdo trabajar en una biblioteca de Bogotá y encontrar estos bloqueos.

El reto: Bibliotecas vs Cafés

Sin ir más lejos los reto a que hagan esta prueba: Vayan a cualquier biblioteca y traten de conectarse a Internet. Luego vayan a un café cercano a ver si hay Internet gratuito y sin bloqueos. Yo hice la prueba en la Biblioteca Nacional de Colombia en Bogotá y me fue muy mal. Luego pasen la calle, al Teatro Embajador que queda justo enfrente y tiene un café Juan Valdéz. Me conecté a la red «CineColombia» y como por arte de magia, todos los bloqueos desaparecen.