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La resistencia

Ministro Hacker, vía flickr por marcelometal
Ministro Hacker, vía flickr por marcelometal

El pasado 20 de Octubre se realizó un evento titulado «Sociedad, tecnología y responsabilidad«. Basados en la charla de éste panel (aquí algunos videos, cortesía de El Viandante), las lecturas «los medios de comunicación y el debate en torno a lo público» de Olga Carmona, «Ética intercultural de la información» de Rafael Capurro y un texto que revisamos sobre autotransparencia de Vattimo. Para abordar este tema quiero basarme en La Resistencia de Ernesto Sábato y adornarlo con una imagen de Gilberto Gil, el exministro de cultura de Brasil que apoyó la cultura libre y el software libre en su mandato, en esta fotografía presentado como el «ministro hacker».

¿A qué nos enfrentamos? Nos enfrentamos a la subinfomación y a la desinformación. Como se menciona en el texto de Olga Carmona: Nos dan muy poca información como para poder tomar decisiones, dejando por fuera todos los posibles puntos de vista o por el contrario recibimos excesos de información, lo que genera confusión y a veces apatía a causa del caos y la infoxicación. Nos enfrentamos a medios masivos que uniforman el pensamiento. Nos enfrentamos a un sistema de información mundial, como internet, que genera exclusión al no ofrecer infraestructuras para todos; donde una computadora por niño no es suficiente cuando falta subsanar las necesidades básicas (aquí es Capurro quien lo menciona) y donde en ocasiones veamos que las organizaciones ayuden y no tengamos claro si lo hacen por deber o conforme al deber, si lo hacen por buena voluntad o por intereses secundarios, como alguna vez me cuestioné con los auxilios de la Fundación Bill y Melinda Gates.

¿Cómo enfrentarlo? Las ideas que se me ocurren provienen de muchos lados. Desde Aprendizaje Invisible, el trabajo de Movarec y Cobo se cuestiona si el sistema educativo es el adecuado, si lo importante es los temas que se enseñan o si por el contrario hay que hacer énfasis en cómo aprender. Sobre esto en el libro, en la página 58 dicen:

«…cuál es el propósito último de la educación. ¿Educamos con el fin de fabricar obreros del siglo XVIII o, por el contrario, estamos educando a los líderes de la sociedad de la innovación y del conocimiento?

Este es un llamado directo a ideas como la de Kant sobre la mayoría de edad, mediante el texto «Respuesta a la pregunta ¿Qué es la ilustración?«. Por otro lado en clase, la profesora Claudia Sofía Melo insiste en que a Colombia llegó la modernización pero no la modernidad, donde la modernización son todos los aparatos tecnológicos y la modernidad es un cambio en la forma de entender y ver el mundo. Al respecto, Cobo y Movarec citan en su libro:

«Es la misma basura, pero en un sitio diferente. Las escuelas cogen las nuevas tecnologías y las arruinan. Por ejemplo, cuando salió la televisión todas pusieron una en cada aula, pero las usaban para hacer exactamente lo mismo que antes. Igual ahora con los ordenadores: ‘¡Oh, si, tenemos e-learning!’. ¿Y qué significa? Pues que dan el mismo curso terrible, pero en línea» (Shank, en Molist, 2010)

La pobreza cultural que puede generar esta metodología de enseñanza me parece que se evidencia en las personas cuya primera referencia a hechos culturales se da en Los Simpson. Por ejemplo, al ver la película El Resplandor (aquí está por si no la has visto) y toparse con escenas como esta:

[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=MlRC5EuxWhE]

…se pueden escuchar comentarios como: «Es igual al capítulo de los Simpson donde…»

[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=-8IsxWCwoaw]

(Por si lo quieres ver se llama «Sin televisión y sin cerveza Homero pierde la cabeza«)

Para mi la resistencia, ante la homogeneidad de contenidos culturales, consiste en explorar los contenidos locales. Por ejemplo, en un evento hace ya algunos años conocí a Lucia Abello. Una chilena excepcional que me presentó el sitio Contenidos Locales y frecuentemente hace sus aportes mediante fotografías de la flora chilena.

Una persona interesada en la verdad no puede quedarse arañando la superficie de los hechos que la rodean. Si hemos de hablar de resistencia debo referirme a Camilo Cantor y la hackeada que le hizo a la feria del libro en Bogotá. Camilo parece no tener descanso y ahora trabaja en la LIBRE-ría, difundiendo contenido que puede copiarse y fluye en internet gracias al tipo de licencia de derecho de autor que usa. En algunos de los libros pueden verse títulos como «Contrainformación: Medios alternativos para la acción política» o «Activismo digital y telemático» entre otros.

Me encantaría ojer libros como el de Activismo digital y telemático, pero mientras escribo esto, dentro de la Biblioteca Pública Virgilio Barco me aparecen mensajes de bloqueo:

Bloqueo en Bibliored

Si en una biblioteca pública no puedo acceder a la información de un libro ¿Entonces en dónde?

Ahora el acceso a la información: Uno de los problemas que se evidenciaba en el texto de Capurro es el acceso a la información. Acabo de comprobar que en una biblioteca, donde se supone que puedo acceder a los libros que me interesan, tengo barreras que me lo impiden. Ahora bien, este es un problema que de una u otra forma puede solucionarse. Vamos un poco más lejos: ¿Qué pasa si físicamente no puedo acceder a información gubernamental que definirá la forma como accedo a información en internet por discapacidad visual? El gobierno lo hizo a través del sitio Democraciaenlinea.co que se suponía era para discutir el proyecto de ley 241 conocido como Ley Lleras. Documenté los problemas de accesibilidad al sitio en este post de RedPaTodos. Tenemos problemas de justicia social informacional.

¿Cómo resistir a los problemas de acceso a la información? Se me ocurre que podemos crear contenidos accesibles. Por otra parte, que los contenidos no tengan barreras legales y puedan fluir libremente en la red. En algún momento pensé que este era el aporte desde mi profesión a la sociedad.

Para cerrar creo que uno de los trabajos que se realizan desde la ciencia de la información es la formación de ciudadanía desde las unidades de información. Prueba de eso son las conclusiones de este trabajo de la asignatura de Usuarios. La pregunta del millón es ¿Podemos ser ciudadanos digitales? En este trabajo se revisan algunos planteamientos sobre las necesidades infraestructurales para poder acceder a una democracia directa. ¿Será que ya no funciona tan bien la democracia representativa?

Hace un tiempo reflexionaba sobre el Escuadrón Móvil Anti Disturbios como ente controlador violento de la sociedad. ¿Pueden ser los medios masivos los controladores de la mente en sociedad de la información? Si no contamos con la suerte de tener un ministro de cultura como el de Brasil, que apoyó la cultura libre ¿Estamos destinados a una cultura privada? ¿Qué propones hacer al respecto?

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Lo público ¿cuál es su espacio?

Mientras leía el material para la clase de sociedad civil y bibliotecas fue inevitable pensar por un momento en las visitas a los parques públicos hace unos año en donde casi siempre salía espantado por el acoso de algún vigilante. Creo que no les gusta que la gente se divierta sobre ruedas o trate de hacer maromas raras en los espacios para hacer ese tipo de cosas y algunas otras actividades saludables.

Ya después, fue la policía la encargada de quitarme el gusto por estar mucho tiempo en algún lugar público esperando a que pasara la tarde o sólo descansando, uno parece un sospechoso de todo tipo de crímenes y es un feliz ganador de una requisa que si no termina en un paseo en patrulla a un CAI (Comandos de Atención Inmediata)es una recomendación como «bueno váyase (o piérdase) de aquí si no quiere…» Es curioso recordar esas situaciones que si bien no son muy frecuentes para muchas personas, siempre pasan.

Aunque en un parque público pasan muchas cosas y se pensaría normal tener este tipo de control, no es el único sitio. Otro lugar predilecto para mantener una vigilancia y control total son las bibliotecas públicas, increíble pero cierto. Creo que se han tomado demasiado enserio esa obsesión por el silencio, la calma y el orden propio de los monasterios medievales.

Ahora me pregunto ¿cómo se espera una mayor apropiación de los espacios públicos si nos los han negado? Tal vez en los espacios físicos las personas pueden percibir esas «restricciones de uso», la sensación de que es público pero si alguien no tiene buena pinta de seguro se excluye. Hoy por hoy esa timidez y precaución parece haber desaparecido en cierta medida en los espacios virtuales. Hay más personas apropiándose de esos espacios (o creándolos), comentando, debatiendo y compartiendo ideas y contenidos, pero ¿es así de glorioso? y sobre todo qué papel tienen las bibliotecas cómo «el último vestigio del espacio público» según Joshua Prince-Ramus.

Lo curioso es que algunos de esos espacios generados y dispuestos a la participación de cualquier ciudadano en la web se han visto atacados por las mismas restricciones que se encuentran en los espacios físicos, bien está el asombroso caso de este titular: Gobernación del Huila prohíbe Blogger y wordpress en las bibliotecas públicas deja mucho que pensar no sólo de los gobernadores sino de los bibliotecólogos encargados que en lugar de velar por el libre acceso a la información y cualquier tipo de comunicación desarrollo de habilidades adquiridas por medios de formación distintos a los institucionales deciden bloquear, restringir estos brotes de espacios de interacción y participación. (Espero que no se les ocurra dejar veneno en las teclas del computador o el mouse para evitar que las personas usen los equipos en lugar de formar ciudadanos capaces y responsables ante los cambios que se nos vienen encima en un entorno bombardeado de información…).

Lo bueno es que aún encontramos buenas intenciones como la de Elecciones transparentes o tal vez Anonymous aunque no sabría responder, en interesante pensar que un grupo de personas andan por ahí haciendo monerías y asustando a entidades estatales o grandes corporaciones en la red para defender sus derechos en la web pero ¿más allá de asustar y de los ataques fugaces… qué? También siempre se encuentran alternativas como RedPaTodos que busca una intervención más directa de los ciudadanos sobre la ley que afecte sus derechos.

Centrando un poco las ideas sobre mi profesión es bueno preguntarse si ¿las bibliotecas realizan y apoyan programas adecuados que fomenten la libertad, creatividad, flexibilidad y autonomía en los procesos de aprendizaje, participación y apropiación de los ciudadanos en los espacios públicos?

Por mi parte creo que aun queda trabajo por realizar pero eso es lo interesante de estar en el oficio.

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Inclusión digital // Bits de participación

Realicé esta presentación para el lanzamiento de la escuela de participación virtual del IDPAC (aquí la noticia del evento).

En general percibí que hay mucha gente con muy buenas ideas y muchas ganas de trabajar, pero que no han tenido la oportunidad de usar un computador, de pronto porque en telecentros y bibliotecas están los espacios pero hay siempre un pequeño temor a lo desconocido que no te deja dar el primer paso. Eso fue lo que ataqué en esta presentación, animándolos a participar. Mencioné algo que me ha dado vueltas en la cabeza en estos días: «Todo lo que tenga más de dos botones me produce pánico» y cómo los aparatos deben enfocarse en la sencillez.

Para esta presentación me ayudaron @Leidymarmalade, @Cinealoido con 8Ruedas y @Puntolink. Gracias.