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Infografía sobre la Ley Lleras // Responsabilidad bibliotecaria y el Manifiesto de la IFLA sobre Internet

Los chicos de ReCrea, Red Pa Todos y Mariana Rojas (La Furia) lanzaron esta infografía para explicar la Ley Lleras (aquí en alta calidad) de una forma visual y fácil de entender. Es algo que me hubiera gustado hacer, como lo intenté en este post.

Infografía sobre la Ley Lleras

Un excelente trabajo que vale la pena copiar y distribuir como homenaje a su labor (puedes hacerlo sin problema 😉 ). Algo que me gusta mucho de la Ley Lleras es que ha unido a múltiples sectores para trabajar en búsqueda de reformas al proyecto de ley que beneficien no sólo a la industria del entretenimiento, sino también a todos los involucrados en este gigante sistema tejido por la red.

La mención a las excepciones y limitaciones y a las bibliotecas es algo que creo que más bibliotecarios deberían tener en cuenta para asumir una posición al respecto. Lastimosamente hablé con una bibliotecóloga responsable de varias bibliotecas de Bogotá que argumentó no interesarse en el proyecto de ley por falta de conocimiento. Ojalá esta iniciativa sirva para que esa excusa del desconocimiento no sea un motivo para que otros decidan el futuro de nuestra profesión en lo digital. En este documento hablan sobre la misión de las bibliotecas, diciendo que es «preservar la cultura para las generaciones futuras y garantizar el acceso a esa cultura preservada» Por otro lado el Manifiesto de la IFLA sobre Internet de tan sólo cinco páginas (aquí el sitio de IFLA) dice cosas como:

La libertad de acceso a la información, sin importar el soporte y las fronteras, es una responsabilidad primordial de los bibliotecarios y documentalistas.

y entre otros puntos que deberían revisarse cabe la pena destacar este:

La IFLA insta a todos los gobiernos a apoyar la libre circulación de información accesible a través de Internet mediante las bibliotecas y servicios de información y a oponerse a cualquier intento de censurar o restringir el acceso.

Si revisamos las Directrices del Manifiesto de la IFLA/UNESCO sobre Internet en la sección sobre barreras de acceso (sección 7) entre ellas la propiedad intelectual (parte C) dice:

Ante legislaciones restrictivas sobre propiedad intelectual en el ámbito digital y en relación con la gestión de derechos digitales, las bibliotecas deben promover alternativas legítimas a las formas actualmente existentes de los derechos de autor y de copia, como las licencias del tipo Creative Commons que aumentan, en vez de restringir, el acceso a la información.

Si los guardianes del conocimiento no se preocupan por garantizar el acceso ¿Vamos a dejar que sea la industria quien decida quien accede a la cultura? Está clarísimo que democratizar la cultura no hace parte de los intereses de grandes organizaciones, como la MPAA en voz de su vicepresidente, Greg Frazier afirmó recientemente (aquí la nota completa). Claro que las bibliotecas deben velar por brindar acceso a la información, pero nunca deben infringir la norma. Por esto es tan importante que el proyecto de ley incluya la visión de esta institución y no deje por fuera esta figura cuya misión puede verse comprometida. Para el próximo 4 de mayo de 2011 donde se realizará un foro informativo donde varios involucrados presentarán sus puntos de vista (aquí la noticia en el sitio del Senado y aquí la recopilación de Red Pa Todos del perfil de los participantes) no hay ningún representante de las bibliotecas. En Red Pa Todos organizaron una actividad llamada «Plazas vacías… Aulas llenas» para que si bien no todos estan enterados de cómo afecta la ley, encuentren espacios de información y discusión. Tal vez entremos tarde a la discusión, pero es mejor que nunca darla.

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Licencias Creative Commons, contenidos libres y compatibilidad de licencias

Creative Commons Atribución
Creative Commons Atribución

Hace un año y unos días más modifiqué la licencia que usaba en los contenidos que produzco. Inicialmente usaba una licencia Creative Commons de atribución, compartir igual y sin fines comerciales. Le quité la restricción a usos comerciales en ese entonces.

Estuve charlando con Coloresmari luego del taller sobre licenciamiento que dictó con Carolina Botero. Me contó que uno de los objetivos del taller era generar una obra con una licencia compatible con la licencia de diversas piezas que la nutrían y que además, hace poco ella acababa de abrir un poco más sus contenidos. Hace unos meses atrás Raúl me invitó a opinar una entrada de su blog titulada «¿Las 6 combinaciones de licencias Creative Commons son Copyleft?«; una interesante propuesta que ponía en duda si el uso de la licencia Compartir igual iba en contra del concepto de libertad, planteado en las cuatro libertades del software libre.

No me gustan las políticas paternalistas y me gustaría que mis contenidos se licenciaran igual, pero si quien los usa no quiere hacerlo tiene la libertad de modificar la licencia para sus obras. Es mi manera de decirle que confío en que usará mi contenido como mejor le parezca. Además quisiera que mis contenidos tuvieran una licencia más compatible para que pudieran fluir más libremente por la red.

Hace un año me preguntaba «¿Qué licencia usas? ¿La cambiarías por una menos restrictiva?». Nadie comentó esa entrada, pero sirvió para que ahora que releo esto yo mismo me cuestione. La respuesta es: Usaba una licencia CC-BY-SA y si, la cambiaría por una menos restrictiva. Desde ahora usaré una licencia de atribución.

La información quiere ser libre. ¿Qué te detiene a abrir tus contenidos?

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Lo que no me gustó de Bibliotic // DRM cerrando posibilidades

Dado el alto impacto que tuvo Bibliotic en el ambito bibliotecario del país he hablado bastante del evento en este blog, pero hasta ahora no había hablado de lo que no me gustó y fue una sola cosa: La conferencia «Implementación de sistemas de manejo de derechos digitales (DRM) en bibliotecas digitales» por Robin Dimitrov, Gerente de Epigrafe Ltda.

En las escarapelas de Bibliotic se leía una frase alentadora para muchos: «Yo también comparto conocimiento»; cosa que va completamente en contra de lo que la imprementación de DRM significa.

DRM quiere decir Digital Rights Management, herramienta que restringe el uso de obras en entornos digitales. Es el tipo de herramientas que sueles encontrar en un cd que compras legalmente y al tratar de digitalizarlo para escucharlo en tu reproductor de audio (adquirido también legalmente) no te permite hacerlo. La pregunta es ¿por qué si pagaste cada centavo no puedes hacer uso de la información que adquiriste?

Tal vez por no estar sumergidos en entornos digitales esto no nos parezca tan malo, pero encontré una excelente forma de ejemplificarlo en la vida real: Este video de adcbicycle.

¿Debemos implementar sistemas de manejo de derechos digitales en instituciones creadas para compartir información y hacerla más accesible?

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Tomando partido sobre la ley de propiedad intelectual en Colombia

En múltiples ocasiones me topé con personas que le temían a la tecnología (tal vez por desconocerla) y se esforzaban por evitar su incursión en procesos obsoletos que hace bastante tiempo fueron reemplazados por medios digitales. No es raro encontrar esta resistencia al cambio y es fácil anticipar el desmoronamiento de sistemas antiguos frente a los nuevos. Apoyo mediante este escrito la «Carta abierta al CONPES Sobre la propuesta de documento CONPES “Bases de un Plan de Acción para la Adecuación del Sistema de Propiedad Intelectual a la Competitividad y Productividad Nacional 2008 – 2010”» porque si bien es cierto que hay resistencia al cambio no es posible que nuestro país esté en (aún más) desventaja frente a otras culturas y no tenga herramientas para dinamizar estos procesos. Como bien lo dice Manuel Castells en el prólogo de su libro «La era de la información» donde habla sobre los avances tecnológicos de algunos países en esta era y cómo el Estado ha dinamizado su evolución:

«… el Estado puede ser, y lo ha sido en la historia, en China y en otros lugares, una fuerza dirigente de innovación tecnológica»[1].

Estuve hablando con un amigo quien comentaba que la ley ya existe. Cualquier persona puede ceder sus derechos, es perfectamente legal hacerlo y la Carta abierta a CONPES está segmentando la ley al específicamente nombrar al software libre, al acceso abierto y demás. Él alega que esta segmentación no era necesaria.

Creo que esta carta pide una herramienta más para adaptarnos a la manera en que consumimos y producimos información. La ley existe y lo que comenta mi amigo es cierto, pero se puede llegar a ser mucho más específicos en los permisos que se quieren ceder. Además la variedad es una forma de enriquecernos y tener múltiples opciones a la hora de elegir. Apoyar estas iniciativas impulsan la cultura digital sin importar que se apoye o no el compartir el acceso a la información.

Recuerde que apoyar el Copyleft no necesariamente quiere decir regalar su producción.

Nota final: Esto me recordó una charla sobre la educación en Colombia y el uso de software libre y privativo: «Si en los colegios enseñan a utilizar Word y Excel ¿no sería justo que Microsoft aporte económicamente a los colegios por ayudarles a vender sus productos?».

Referencias:

[1] CASTELLS, Manuel. La era de la información: Economía, sociedad y cultura. Madrid: Siglo Veintiuno; 1999. Vol. 1 p. 36.