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A pocos días: 0-098

Desde hace un tiempo he venido ideando junto a Isidoro Durán, un viejo amigo, un espacio de divulgación de distintos tipos de ideas y prácticas que se podrían relacionar con nuestra profesión y nuestras otras aficiones particulares.  Entre charla y charla comenté una cita del bibliotecario y autor norteamericano Edmund Lester Pearson en su obra The Library and the librarian (1910) hace poco más de un año. Lo interesante llegó hace un mes, aproximadamente, cuando recordé la cita y la mención de un número de clasificación particular, justo en una discusión sobre el Fanzine.

Relacionando ideas nos decidimos a elaborar un fanzine, lo comentamos con David (@hiperterminal) quién gustosamente prestó un espacio en su wiki para documentar el pequeño proyecto, así como un espacio en este blog para divulgar lo que se considerara necesario, además de contribuir con contenidos para la publicación.

El próximo martes 15 de octubre se cumple, por poco, el mes de haber abierto las convocatorias para participar en el primer número del fanzine, así que todavía hay tiempo para participar. Por otro lado resaltamos que quienes participen no necesariamente están obligados a «firmar» con su nombre los contenidos que envíen, podrían usar seudónimos o alias. Esto por una sencilla razón, pensamos que uno de los valores más importantes que hasta hace unos años conservaba internet era la posibilidad de mantener el anonimato mientras se navegaba, comentaba o publicaba contenidos, por lo tanto quisimos rescatar esta práctica en un medio análogo y darle el valor que solía tener en los entornos virtuales.

Para terminar, esperamos contar con su participación y, lo más importante, esperamos que se diviertan tanto como nosotros en el proceso de creación de los contenidos y en la puesta en marcha de este pequeño proyecto.

Más en: www.wiki.nomono.co

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Open Access: La ruta dorada, sostenibilidad de las publicaciones científicas

¿Cómo se pueden financiar y sostener proyectos de acceso abierto? Esta pregunta, en cuanto a publicaciones, me ha dado vueltas en la cabeza. ¿Como financiar algo que se va a entender como gratuito? ¿Qué rentabilidad se va a tener?

Pues bien, en lo primero en lo que no hay que pensar en lo que se hubiera hecho antes, en cómo hubieran resuelto años atrás las editoriales o autores este problema. Más que enfocarnos en los textos sobre el tema se debe pensar en el contexto; en lo que hay que centrarse es en que la sociedad y sus necesidades cambiaron por tanto las condiciones de sostenibilidad de proyectos lo hicieron también.

Ya no es bueno fiarse de proyectos largos y densos con la expectativa de publicarlos alguna vez y esperar a que la gente se anime a pagar por el producto de tan extenso trabajo. Los procesos son más dinámicos, las investigaciones y sus resultados deben tener niveles fuertes de difusión en donde si no es el  producto lo  único que me garantiza la sostenibilidad es el papel de difusión del autor o autores a través de reuniones, incorporación a grupos de trabajo, creación de proyectos derivados o conferencias. Lo que puede potencializar la información y conocimientos de los artículos publicados en la transmisión tácita inalcanzable en los textos de este tipo. Es el valor agregado que quienes producen contenido pueden dar a los demás.

O como bien escuché en alguna ocsción: «la gente no paga para acceder a los contenidos sino por crear conocimiento y generar habilidades…»

 

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Gestión del copyright para avanzar en la investigación y la enseñanza// Bibliotecas y derecho de autor

MIT Libraries

Jhonny Pabón, de Propiedad Cultural me recomendó el video Managing copyright to advance research and teaching donde hablan del derecho de autor y los problemas que han surgido para los investigadores y estudiantes para acceder a recursos protegidos por copyright. Esta charla es moderada por Ann Wolpert, la encargada de las bibliotecas del MIT.

Este video evidencia la pérdida de control que padecen los investigadores sobre sus obras al ceder los derechos de autor a editoriales. Claude Canizares, el primero en hablar luego de la presentación de Ann Wolpert, comenta sobre el choque que enfrenta la industria editorial contra las universidades como el MIT cuya misión es transmitir conocimiento; publicarlo y diseminarlo gratuitamente. Esto se ve reflejado en bibliotecas colombianas, por ejemplo la misión de Bibliored (Bogotá), como dicen en su sitio, es «Trabajar por el desarrollo social y cultural de Bogotá, fomentar la lectura y la escritura y garantizar el acceso a la información, al conocimiento, al arte y a la recreación, como elementos esenciales e insustituibles para el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.» Por su parte, la Red de Bibliotecas de Medellín en su sitio mencionan en su objetivo principal la «…oferta de servicios de acceso al conocimiento» y entre sus objetivos específicos «Divulgar el conocimiento y la información» pero ¿Qué sucede cuando las bibliotecas quieren brindar acceso gratuito a la información y los autores, editoriales o «derechohabientes» quieren conseguir una retribución económica por consultar sus documentos?

Algo que he aprendido en este tiempo es que si un autor quiere conservar sus derechos y no compartir su producción está en todo el derecho de hacerlo y deben respetarse estas decisiones. Por otra parte, si los autores, en el caso del video del MIT investigadores, quieren compartir sus documentos porque su trabajo ya es retribuido por las universidades a las que trabajan, pueden usar cosas como Science Commons, presentada por Thinh Nguyen. En su presentación Thinh muestra el aumento en el factor de impacto de PLoS Biology, una revista que apuesta a liberar sus contenidos, lanzada en el 2003. ¿Qué quiere decir esto? El factor de impacto mide las citas que reciben los artículos. Imagina que tu artículo es muy bueno, entonces muchas personas se basarán en él para realizar sus trabajos y lo mencionarán en sus artículos. El tener un factor de impacto alto quiere decir que los artículos han sido mencionados por otras publicaciones científicas. Thinh mencionó que PLoS Biology llegó a tener el factor de impacto más alto (14.7 en ISI Web of Knowledge) convirtiéndola en la publicación sobre biología general más citada. Ahora piensa en esto: ¿No hay una ventaja de acceso aquellos quienes publican sus documentos sin cobrar contra aquellos que cobran por leer su documento? ¿Los investigadores viven para hacer dinero al vender sus artículos o lo que importa es que su trabajo sirva de base para el desarrollo científico?

En este punto llegamos a la Iniciativa de Budapest para el Acceso Abierto y me pregunto por algo que puede ser escencial para autores y bibliotecas: ¿quién se beneficia por cobrar por los contenidos de las publicaciones? Si a los autores les sirve que sean leidos para que los citen y así eleven su factor de impacto; a su vez una de las misiones de las bibliotecas es difundir la información y el conocimiento algo empieza a sonar raro en este sistema.

De las cosas que más me sorprendieron: Para acceder al artículo que publicó Isaac Newton sobre el invento del telescopio, aunque esté en dominio público hay que pagar U$9 para conseguirlo por la editorial. Esto por un momento me recordó al post sobre arduino.

¿Pueden desaparecer las bibliotecas en la era digital al no poder almacenar y conservar información por problemas legales? ¿Qué papel juega la biblioteca frente a las obras en dominio público?