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Lecturas, lecturas…

Revisando algunos temas para futuros eventos o clases magistrales, me topé con proyectos que incentivan el desarrollo de habilidades “tradicionales” en contextos académicos, pero, con el uso de herramientas web. Un ejemplo que cayó recientemente en mis manos es El QuijoTweet por parte Sergio Tejero. El proyecto busca que un grupo de estudiantes logren resumir el Quijote en documentos de texto compartido y mensajes a través de Twitter.

Hace un par de años también conocí unos documentos que resumen algunas de las grandes obras universales en vídeos de no más de dos o tres minutos, esto a propósito del libro que he iniciado una y otra vez sin llegar a su final… Pero de él basaron la película Blade runner y el siguiente vídeo:

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Título del libro, del autor Philip K. Dick. ¿De cuántas maneras puedes leer una obra? Sin importar la cantidad, veo entretenido el hecho de que distintas personas trabajaron para mostrar piezas “originales” sobre un original. Una multiplicidad de manifestaciones en distintos medios; aquí se presentan tres de una misma obra ¿Cuántas más crearán? y no menos importantes ¿Qué nos dice cada lectura, en cualquier medio?

No sólo se lee texto.

Objetos perdidos III

Hace un tiempo había empezado con estas publicaciones, a modo de recuento, me he dedicado a publicar fragmentos de texto que encontré en una libreta escrita a mano en una pequeña biblioteca en Bogotá. Esta es la tercera publicación, he sido un poco inconstante.

Esta vez volví a retomar su lectora y encontré una pequeña historia que les quiero compartir y aunque no tiene un título definido, para esta ocasión, le pondré un título a partir de una de las frases que recordaré el resto de mi vida:

Autoridad aunque sea pa’ morir…

Fue lo que dijo narrando sobre los intentos de asalto a su propiedad:

- Desde la quebrada iban moviéndose luces. Yo si saqué el revolver, me subí ahí y di unos tiros. Ahí mismo se apagaron las luces.

También tiran piedras a las casas, rompen los vidrios y las tejas. Eso le hicieron por allá a una vecina – continúa – y disque salió corriendo, asustada, estaba sola y era de noche. Y ahí cuando dejó la casa sola, se la desocuparon. Yo si no…

¡Es que hay que tener autoridad aunque sea pa’ morir!